El Ejército de EE. UU. anunció hoy, según indicó la propia institución, que retirará de forma gradual su batallón experimental de drones y robots, el 3.er Batallón del 504.º Regimiento de Infantería Paracaidista, integrado en la 173.ª Brigada Aerotransportada. Era una de sus apuestas más visibles para poner a prueba sistemas aéreos y terrestres no tripulados en condiciones reales de combate. La decisión marca un giro claro justo cuando la guerra de Ucrania ha colocado estas tecnologías en el centro del debate militar global.
El objetivo oficial es reforzar capacidades básicas y asegurar la disponibilidad inmediata de las tropas.
El 3.er Batallón del 504.º Regimiento de Infantería Paracaidista no va a desaparecer de un día para otro, pero sí dejará de operar como laboratorio avanzado y volverá a sus funciones tradicionales de infantería aerotransportada. Los mandos del Ejército lo presentan como una “vuelta a lo básico”. La unidad fue creada en enero por iniciativa del entonces jefe del Ejército, el general Randy George, con la idea de extraer lecciones del frente ucraniano y probar sobre el terreno cómo integrar sistemas no tripulados en unidades de combate, según explicó el propio Ejército de EE. UU.
El 3.er Batallón del 504.º Regimiento de Infantería Paracaidista reúne a unos 600 soldados de la 173.ª Brigada Aerotransportada.
Desde 2022, el uso intensivo de drones en Ucrania ha cambiado la forma en que la OTAN y otras potencias entienden la guerra moderna, sobre todo en escenarios asimétricos y en el combate a corta distancia. Drones pequeños de reconocimiento, aparatos de ataque improvisados y sistemas terrestres robotizados han demostrado que pueden mover el equilibrio táctico con poco coste y a gran velocidad.
Ahora, bajo el mando del jefe interino del Estado Mayor del Ejército de EE. UU., el general Christopher LaNeve, la institución ha optado por cerrar este experimento concreto y devolver al 3.er Batallón del 504.º Regimiento de Infantería Paracaidista a funciones convencionales.
Antes de completar esa reconversión, el 3.er Batallón del 504.º Regimiento de Infantería Paracaidista participará en el ejercicio Saber Junction, previsto en Alemania entre agosto y septiembre. Será su última gran prueba como unidad especializada en drones y robots. Después, sus responsables tendrán que entregar a la cúpula del Ejército un informe con conclusiones y recomendaciones.
La idea es que ese material sirva en futuras fases de experimentación, aunque el Ejército de EE. UU. no ha detallado qué hará con la experiencia acumulada ni cómo piensa repartirla entre otras brigadas.
Ese vacío ya ha alimentado críticas. El analista Michael O’Hanlon ha advertido que Ucrania ha “revolucionado el combate” cercano y que cualquier frenazo en la agenda de modernización que impulsó Randy George podría ser “profundamente lamentable y peligroso”.
Mientras tanto, programas del Ejército de EE. UU. como Project Convergence siguen activos. Otros, como el Robotic Combat Vehicle, han ido acumulando cancelaciones, reinicios, sobrecostes y cambios en los requisitos. Tampoco está claro cómo transferirá el Ejército de EE. UU. ese conocimiento al resto de la fuerza, y siguen sin definirse del todo la reacción de los aliados de la OTAN, el impacto en la interoperabilidad y la opinión de los soldados que participaron en el experimento.