Epic Games, la empresa detrás de Fortnite y Unreal Engine, está moviendo hoy equipos y retocando procesos para exprimir al máximo la inteligencia artificial dentro del desarrollo. Tim Sweeney, su CEO, cree que ese giro podría acabar llevando al videojuego a una auténtica “edad de oro”. La intención de la compañía es sacar adelante más software, con menos fricción y con flujos de trabajo mucho más automatizados.
Sweeney explicó que Epic Games está recolocando desarrolladores y rehaciendo parte de su estructura interna para ganar velocidad lo antes posible. La apuesta no se queda en ahorrar tiempo en tareas puntuales. Va más allá: busca subir la productividad del estudio en general y también la de todo su entorno tecnológico. Por eso el directivo sostiene que la mejora de estas herramientas durante el último año ya está cambiando de raíz la forma en que se hacen juegos y servicios.
Su previsión es que, para finales de 2026, la integración de estos sistemas podría acelerar el desarrollo al menos tres veces.
Sweeney también defiende que la programación asistida ha pegado un salto claro y que, en ciertos contextos, ya puede dar resultados comparables a los de una persona. Llegó incluso a decir que, con el nivel actual, estas herramientas podrían haber producido código parecido al que él mismo escribió en los tiempos de Unreal Engine 1.
En concreto, por las estimaciones internas que han trascendido, la mejora no sería igual en todas las áreas: rondaría el 20% en las partes más técnicas y llegaría a multiplicar por cinco la velocidad en desarrollo web. Aun así, la gran meta de Epic Games sigue siendo esa subida de al menos 3x en el corto plazo.
La estrategia, además, no parece quedarse en pruebas aisladas. Informes recientes señalan que Epic Games estaría aplicando un modelo de “estas herramientas primero” en proyectos de gran escala, aunque esos detalles no han podido confirmarse de forma independiente.
Uno de los ejemplos más llamativos que recogen esos informes es el shooter que Epic Games prepara junto a Disney, con personajes de Marvel y Star Wars. En teoría, el proyecto se habría retrasado desde marzo de 2027 para ser reconstruido alrededor de sistemas como Claude, bajo una directriz interna bastante clara: menos código escrito a mano.
Y, según esas mismas informaciones, Fortnite ya habría usado esta tecnología para que ciertos NPC mantengan conversaciones más naturales. Una vista previa del nuevo lanzador de Epic Games, además, se habría creado en gran parte a partir de instrucciones en lenguaje natural. A eso se suma que Unreal Engine 5.8 planea soporte para conectar modelos de lenguaje con sistemas del motor.
El problema para Epic Games es que, fuera de la empresa, la recepción está siendo muy fría. El uso de generación automática sigue entre los asuntos que más dividen al sector, y la reacción a los comentarios de Tim Sweeney ha sido, en muchos casos, abiertamente negativa.
También han aparecido informes que apuntan a cierta reticencia por parte de desarrolladores a colaborar con Epic Games precisamente por este enfoque.
En cualquier caso, Epic Games no va sola en esto. Distintos estudios citados dentro de la industria apuntan a que más de 50% de las empresas de videojuegos ya usa inteligencia artificial generativa. Una encuesta de Google Cloud eleva ese porcentaje hasta el 90% entre desarrolladores cuando se mira lo que ya forma parte de sus flujos de trabajo.
Si se toman como referencia esas estimaciones de mercado, el negocio ligado a esta tecnología en videojuegos pasaría de 3.280 millones en 2024 a más de 51.000 millones en 2033. Lo que todavía no está claro es si esta ola acabará trayendo juegos mejores o si, simplemente, dejará un cambio profundo en la manera de desarrollarlos.