La materia oscura, uno de los grandes misterios del universo, podría estar “tocando” nuestro planeta sin que lo supiéramos. Un nuevo estudio teórico sugiere que la Tierra podría estar nadando en un océano de materia oscura, y que las interacciones entre esta y nuestra atmósfera superior podrían generar ondas de radio detectables.
Durante décadas, diversas observaciones astrofísicas y cosmológicas han apuntado a la existencia de la materia oscura basándose en diferentes indicios, como las inexplicables curvas de rotación de ciertas galaxias y el crecimiento de las mayores estructuras del universo. Aunque se han intentado dar explicaciones alternativas a través de modificaciones en la teoría de la gravedad, estas no han acabado teniendo éxito, consolidando así la idea de que la materia oscura es una forma desconocida de materia que interactúa muy poco con la luz y la materia normal.
Hasta ahora, las búsquedas de partículas masivas de materia oscura no han tenido éxito. Por ello, una teoría alternativa propone que la materia oscura podría ser extremadamente ligera, en forma de partículas teóricas como los “axiones” o fotones exóticos con masa. Esta materia oscura ultraligera podría comportarse más como ondas que como partículas individuales.
En el estudio, publicado en arXiv, los físicos han explorado modelos en los que esta materia oscura no es completamente oscura y puede interactuar raramente con la materia normal, produciendo ondas de radio detectables. Esto sucedería cuando la materia oscura se encontrase con un plasma y sus frecuencias se alineasen, produciendo una resonancia que amplifica la interacción y genera radiación en forma de ondas de radio.

El equipo sugiere que la ionosfera de la Tierra, una capa de la atmósfera superior compuesta por partículas ionizadas, sería un punto clave para esta interacción. La ionosfera, que refleja muchas ondas de radio del espacio profundo, podría permitir la detección de estas ondas de radio con una antena de radio adecuada.
La detección de estas ondas de radio ofrecería una oportunidad única para estudiar la materia oscura sin salir de nuestro planeta. Aunque la técnica es aún teórica y requeriría años de desarrollo, los investigadores albergan esperanzas de que podría abrir una nueva ventana para comprender uno de los componentes más enigmáticos del cosmos.