Recuerdo perfectamente mi cumpleaños de 2016, porque mis amigos, en un afán por ser los más graciosos del mundo, me regalaron una figura de Lex Luthor de saldo. No del cómic, ni de la película original de Superman, sino de la de Jesse Eisenberg en Batman V Superman: la película aún estaba en cines, pero él ya era un meme en sí mismo, una broma de mal gusto y tal desastre que acabó ganando el Razzie a peor actor de reparto del año. Eso tuvo que doler.
Super-desastre
Eisenberg competía contra Johnny Depp por Alicia a través del espejo; Will Ferrell por Zoolander 2; Jared Leto por Escuadrón Suicida; y Owen Wilson por Zoolander 2. Y lo que era un mero chiste dentro de la industria le acabó costando, según confiesa, un buen puñado de proyectos. Fue el motivo por el que se puso a escribir y dirigir sus propias historias: “Mucho vino del miedo. No podía conseguir papeles en películas de grandes estudios porque había ganado un Razzie de la película de Batman… y vi la trayectoria“.
Lo cierto es que hasta 2019 no volvió a conseguir un papel importante, en Zombieland: Mata y Remata, y después tuvo que esperar hasta el año pasado con Ahora me ves 3. Una trayectoria en descenso, efectivamente: “Si eres actor estás constantemente entrando en pánico pensando ‘¿Voy hacia arriba o hacia abajo?’, porque no hay término medio. Actuar es una industria inestable y horrible donde estás corriendo y yendo hacia arriba, o eres agua pasada y es horrible. Y si eres una persona paranoica como yo, lo ves venir”. Por suerte, eso llevó a que hiciera A real pain y, este año, The Debut. Así da gusto.
Ese fue el motivo de su viraje, y no otro: “Pensé ‘Tengo que dirigir películas’. Por eso empecé a escribirlas, para mantener mi carrera a flote”. Ha funcionado, y el año pasado estuvo nominado a mejor guion en los Óscar. Es más: se espera que en esta edición también tenga representación. Lex Luthor, por suerte, es cosa del pasado.