Llevamos meses siguiendo a la problemática nave espacial de Boeing, ya que desde su construcción hasta su lanzamiento, todo han sido problemas. Y lo peor es que está lejos de terminar este quebradero de cabezo para los astronautas, la NASA y la propia Boeing.
El comandante del Starliner, el astronauta Barry «Butch» Wilmore, preguntó el sábado al control de misión de Houston por qué la cápsula de pruebas había empezado a emitir ruidos extraños por un altavoz.
Al principio los sonidos no eran audibles, luego Wilmore, de 61 años, captó una grabación mejor: un enervante y perpetuo blooping, similar al pulso del ping del sonar de un submarino.
“Voy a dejar que os rasquéis la cabeza a ver si podéis averiguar qué está pasando”, dijo Wilmore por radio con su acento sureño y la chulería que solo un astronauta puede tener.
Un problema que no saben de dónde viene ni a qué se debe
Los controladores de vuelo no parecían conocer de inmediato la causa o el origen del ruido. Ni la NASA ni Boeing, el desarrollador de la nave, respondieron el domingo a las preguntas de los medios sobre los sonidos, y no estaba claro si el problema persistía.
Lo único inusual que Wilmore había observado en el momento de la comunicación era el sonido transmitido por el altavoz. No había otros problemas o configuraciones extrañas dentro de la cápsula, dijo.
Aunque la agencia espacial estadounidense decidió recientemente que Wilmore y su compañera de tripulación, la piloto Sunita “Suni” Williams, no regresarían en el Starliner, sino en una cápsula Crew Dragon de SpaceX, el Starliner permanece acoplado en la Estación Espacial Internacional a unos 250 kilómetros sobre la Tierra. Y se espera que permanezca allí hasta que parta para un aterrizaje robótico sin pasajeros el viernes 6 de septiembre.
Si todo va según lo previsto, el Starliner aterrizará en el campo de misiles de White Sands, en Nuevo México, unas seis horas más tarde. Un sistema de paracaídas y bolsas de aire amortiguará su caída sobre el desierto poco después de la medianoche del 7 de septiembre.
Las pulsaciones son el último de una serie de problemas relacionados con el Starliner, que despegó de Cabo Cañaveral (Florida) en junio para realizar su primer vuelo de prueba con personas.