Max ha empezado hoy a probar Shorts, un feed vertical de Clips cortos dentro de su app pensado para que descubrir series y películas cueste menos. La función aparece justo cuando el verdadero problema del streaming ya no es solo tener mucho donde elegir, sino decidir algo entre catálogos cada vez más grandes. De momento, la prueba está limitada a un grupo reducido de usuarios de iPhone en Estados Unidos.
Por ahora, Shorts solo lo ve ese pequeño grupo de usuarios en iPhone dentro de EE. UU. La propuesta es bastante directa: enseñar escenas breves de películas, series y producciones originales para que el usuario vaya pasando de un clip a otro, entre al título completo con un toque o lo deje guardado en su lista para más tarde.
El movimiento de Max encaja con un cambio más amplio dentro del sector. Las plataformas ya no compiten solo por tener el mejor catálogo, también por lograr que la gente encuentre algo que le interese antes de cerrar la app por puro agotamiento.
Ahí es donde entran los vídeos cortos. Se están convirtiendo en una nueva vía de acceso al contenido largo, sobre todo entre el público más joven, que ya tiene el hábito de descubrir entretenimiento deslizando vídeos en TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts.
Varios estudios citados este año señalan que, en 2025, el consumo diario de vídeo corto en redes ya ha pasado por delante del de la televisión tradicional y del streaming en formato largo.
Para montar ese escaparate, Max recurre a una herramienta interna que localiza escenas con potencial. Después, la elección final queda en manos de editores humanos. La idea es que el feed de Shorts no dé sensación de collage improvisado, sino de algo más afinado y en sintonía con los gustos del usuario.
Max, de todos modos, no va sola en esta dirección. Disney+ ha lanzado Verts, Amazon Prime Video tiene Clips y Netflix ya había hecho pruebas con Fast Laughs. Son versiones de una misma lógica: usar fragmentos breves para que descubrir qué ver se parezca más a la experiencia de una red social.
Y hay más. Max también está probando una búsqueda conversacional basada en consultas en lenguaje natural, otro intento de quitar fricción cuando el usuario ni siquiera sabe bien qué le apetece ver.
Aun así, no todo el mundo compra la idea. Algunos analistas dudan de que reutilizar escenas de contenidos largos sea suficiente para generar más interacción o para empujar reproducciones completas. Tampoco hay por ahora datos públicos claros que demuestren un efecto real sobre las visualizaciones o la retención.
El despliegue de Shorts sigue siendo pequeño y muy concentrado en Estados Unidos, y las primeras reacciones están divididas. Para algunos usuarios, el feed puede resultar útil. Para otros, añade una capa más a una interfaz que ya empieza a parecerse demasiado a la de las redes sociales.
Lo que sí parece bastante evidente es que la pelea del streaming ya no se decide solo por el contenido, sino por la forma en que ese contenido aparece ante el usuario. Aún no se sabe cuándo llegará Shorts al resto de usuarios y mercados.