Las fuentes del sector y las primeras referencias al chip sitúan ahora la llegada del NVIDIA RTX Spark en Windows on Arm, la versión de Windows para equipos con arquitectura Arm. Como pasa siempre con este tipo de rumores, conviene leer todo lo que viene a continuación con cautela.
NVIDIA podría colocar a Windows on Arm en una posición mucho más visible, apetecible y realmente preparada para competir de tú a tú con los portátiles tradicionales, justo lo que Qualcomm llevaba años intentando casi en solitario. Y aquí está la paradoja: ese movimiento podría terminar beneficiando a Qualcomm más de lo que la perjudica. Si NVIDIA RTX Spark logra atraer atención, diseños de grandes marcas y más interés por parte del software, ese empuje podría extenderse a toda la plataforma, no solo a los dispositivos con chip de NVIDIA.
Durante el último año, Qualcomm fue quien dejó listos los cimientos de esta nueva etapa con sus Snapdragon X Series. Esos chips ayudaron a demostrar que un portátil con Windows y arquitectura Arm puede ofrecer buen rendimiento en las tareas diarias, mucha autonomía y una experiencia bastante más convincente que la de los intentos anteriores. Microsoft también ha puesto de su parte: ha mejorado el soporte para aplicaciones nativas para Arm y ha reforzado Prism, su capa de emulación para software x86 y x64. Son dos piezas clave para que la plataforma deje de parecer algo experimental.
La baza de NVIDIA sería otra: un ecosistema que ya llega hecho.
NVIDIA RTX Spark combinaría una CPU Arm Grace con gráficos Blackwell y se apoyaría en tecnologías muy reconocibles para usuarios y desarrolladores, como CUDA, RTX, DLSS y el trazado de rayos. Eso le daría una base instalada de software y usuarios que Qualcomm nunca tuvo en el terreno gráfico. En concreto, y siempre según fuentes del sector, el chip admitiría hasta 128 GB de memoria unificada, frente a los 48 GB que se atribuyen al Snapdragon X2 Elite Extreme. Y su potencia gráfica quedaría mucho más cerca de una GPU dedicada de portátil.
Eso cambia bastante el tipo de dispositivo que puede construirse alrededor de Windows on Arm.
En lugar de centrarse solo en ultraportátiles ligeros y equipos de oficina, NVIDIA podría abrir la puerta a máquinas premium para jugar, editar vídeo o trabajar con cargas gráficas más exigentes. Qualcomm, mientras tanto, seguiría siendo fuerte en portátiles mainstream y empresariales, donde pesan más la autonomía, la eficiencia y el rendimiento del día a día. La propia Qualcomm ha quitado hierro a esa competencia y ha dicho, a través de un representante, que la entrada de NVIDIA genera “un impulso positivo para todo el ecosistema”.
El gran problema sigue siendo el software. Windows on Arm todavía arrastra dudas sobre la compatibilidad de aplicaciones, el soporte de juegos y el interés real de los desarrolladores por crear versiones nativas, aunque Microsoft ha avanzado y ya ha presentado RTX Spark como otra gran apuesta para la plataforma.
Y hay más. Según fuentes del sector, fabricantes como ASUS, Dell, HP, Lenovo e incluso la propia Microsoft estarían preparando equipos con este chip. Si eso se confirma, el verdadero ganador quizá no sea solo NVIDIA, sino toda la plataforma.