Durante todo un año, Nvidia, la empresa de chips y semiconductores americana más grande del mundo, ha estado dando beneficios y aumentando el precio de sus acciones. Y lo ha hecho de una forma totalmente fulgurante e inesperada. Entre sus logros estuvo el pasar del puesto 20º al 1º en cuestión de meses.
Pero todo lo bueno se acaba. O eso parece tras anunciar en su último informe de resultados trimestrales. Aunque antes de que salgas corriendo a vender tus acciones vamos a ver con tranquilidad qué pasó ayer y cómo ha actuado la bolsa en las últimas horas.
Ayer 28 de agosto las acciones de Nvidia bajan en torno a un 7% tras la publicación de su último informe de resultados trimestrales, mientras los inversores asimilan un balance financiero por lo demás estelar, aunque empañado por esa bajada en el crecimiento.
Nvidia sigue siendo una empresa sólida, pero los accionistas huyen
A primera vista, Nvidia ha vuelto a obtener unos resultados trimestrales impecables, superando las estimaciones del consenso de analistas en cuanto a ingresos brutos y netos y anunciando unas previsiones de ingresos de 32.500 millones de dólares para el trimestre en curso, lo que supera las estimaciones del consenso en unos 600 millones de dólares.
Sin embargo, bajo el capó, hay algunas advertencias importantes. En primer lugar, el margen de beneficio neto de Nvidia ha descendido por primera vez desde el segundo trimestre de 2022.
Además, hay que tener en cuenta que Nvidia prevé ahora un margen de beneficios brutos del 74,4% para el trimestre en curso, por debajo no solo del margen real del 76,7% registrado a finales de junio, sino también del 74,8% previsto para ese trimestre.
Otra posible grieta en la armadura de Nvidia es que sus ingresos procedentes de China y relacionados con los centros de datos han caído por debajo de los niveles anteriores a la imposición de controles a la exportación por parte de Estados Unidos.
En cuanto a Blackwell, Nvidia ha confirmado los rumores de un pequeño fallo de diseño, pero ha señalado que las deficiencias se han corregido introduciendo algunos cambios en la fotomáscara, una plantilla específica que se utiliza para crear patrones a medida en las obleas de semiconductores.
Con estos cambios, la empresa espera empezar a distribuir los productos Blackwell en el último trimestre de diciembre, mientras que se espera que los envíos de Hopper aumenten en el segundo semestre de 2024.
Sin embargo, el pequeño retraso de Blackwell tiene un coste elevado: Nvidia señaló durante la presentación de resultados que «verá márgenes más débiles en el cuarto trimestre».
Así pues, ya está aquí: la era de crecimiento desenfrenado, ininterrumpido e inmaculado de Nvidia ha llegado a su fin. Por supuesto, la compañía sigue siendo una potente empresa, pero en la bolsa ya la ven con otros ojos.