Netflix suma hoy a su catálogo ‘Oculus’, el thriller de terror que Mike Flanagan dirigió en 2013 y que vuelve a despertar interés ahora que la adaptación televisiva de ‘Carrie’, también firmada por Flanagan, ya se ha estrenado en Prime Video. La película, además, permite mirar hacia atrás en la trayectoria del director y encontrar, casi en bruto, varias de las ideas que más tarde atravesarían buena parte de su filmografía.
Era apenas el segundo largometraje de Mike Flanagan después de ‘Absentia’, pero mucha gente sigue viéndolo como su primera gran declaración de intenciones. Ya asomaban ahí su fijación por el trauma familiar, las estructuras temporales rotas y una forma de entender el terror que no vive solo del sobresalto, sino de una incomodidad que se va quedando.
La premisa, por otro lado, es simple y funciona muy bien: Kaylie y Tim Russell, a quienes interpretan Karen Gillan y Brenton Thwaites, tratan de destruir el Lasser Glass, un viejo espejo al que ambos atribuyen la muerte de sus padres años atrás.
Lo que en otras manos podría haberse quedado en otra historia sobre un objeto maldito acaba convertido en algo bastante más perturbador. Mike Flanagan no carga el relato con una mitología excesiva ni se entretiene en explicar hasta el último detalle del origen del espejo. Prefiere dejar buena parte del misterio intacto y llevar la película hacia la desorientación: qué es real, qué pertenece al recuerdo y qué nace de una alucinación provocada por la presencia del espejo.
Ahí está el gran acierto de ‘Oculus’. La película va saltando entre pasado y presente con una naturalidad engañosa, hasta que ambos planos terminan mezclándose y el espectador queda atrapado en la misma confusión que los protagonistas. Esa es una técnica que Mike Flanagan llevaría más lejos después, y con más ambición, en ‘La maldición de Hill House’ y ‘Midnight Mass’.
No sorprende demasiado. El propio Mike Flanagan ha dicho alguna vez que ‘La maldición de Hill House’ es, en el fondo, ‘Oculus’ estirada durante 10 horas, y la comparación encaja: en las dos, lo sobrenatural también sirve para hablar del duelo, de la disfunción familiar y de esas heridas de la infancia que nunca acaban de cerrar del todo.
Karen Gillan, además, deja una de las interpretaciones más recordadas de la primera etapa de Mike Flanagan y sostiene buena parte del peso emocional de una historia que apuesta por el horror psicológico y una atmósfera opresiva, mientras relega los sobresaltos a un segundo plano.
Aunque algunos críticos apuntaron que el desenlace no estaba al nivel de la brillante construcción previa, el consenso general sigue siendo muy favorable. También tuvo peso en términos industriales: según los datos de producción y recaudación disponibles, ‘Oculus’ se hizo con un presupuesto de unos 5 millones de dólares y terminó recaudando más de 44 millones en todo el mundo; además, surgió a partir del cortometraje ‘Oculus: Chapter 3 – The Man with the Plan’, que Mike Flanagan dirigió en 2005, e incluso sirvió de inspiración para el remake de Bollywood ‘Dobaara: See Your Evil’, estrenado en 2017.
Su mayor valor hoy, de todos modos, sigue estando en otro sitio: ver ‘Oculus’ ahora es reconocer, casi en estado puro, la semilla de uno de los autores de terror más influyentes de la última década.