OpenAI ha rebajado hoy, según coinciden varios medios financieros, el objetivo de su última ronda de financiación: de 30.000 millones de dólares planteados al principio a unos 20.000 millones. Junto con ese recorte llega también una valoración más baja, de 1,4 billones a 1,25 billones. La imagen que deja es bastante clara: incluso las compañías más codiciadas del sector tecnológico se están topando con un clima de inversión bastante menos entusiasta que el de hace solo unas semanas.
La moderación se ve, sobre todo, en las cifras. OpenAI habría recortado en un tercio la meta inicial de la operación, siempre según esas informaciones, y eso abre la puerta a que el primer cierre quede incluso por debajo de los 20.000 millones.
Las informaciones publicadas van un poco más allá y apuntan a que OpenAI ha reunido menos de la mitad de los 30.000 millones que quería captar en un primer momento.
Con todo, seguiría siendo una de las mayores financiaciones privadas que se han visto nunca en una tecnológica. Lo que se mueve aquí no es tanto la importancia del acuerdo como el ánimo del mercado. Los inversores siguen dispuestos a poner muchísimo dinero, pero ya no lo hacen a cualquier valoración.
Detrás de este ajuste habría, según varios medios financieros, un cambio de humor entre los inversores. Parte de los compromisos se habría enfriado después de la corrección reciente en Bolsa, sobre todo entre las tecnológicas. El Nasdaq cayó un 2,9% el viernes y quedó un 7,8% por debajo de su cierre récord del 6 de octubre, según datos de mercado. Alphabet, por su parte, llegó a hundirse un 12% tras publicar resultados, también según esos datos.
Ese telón de fondo suele notarse también en el capital privado, porque cuando las cotizadas corrigen cuesta mucho más sostener valoraciones extremas fuera del parqué. Dicho de forma más simple, ahora pesan más las preguntas sobre rentabilidad , quema de caja y plazos de retorno.
Entre los participantes que suenan para la ronda aparecen, según las informaciones publicadas, inversores de Emiratos Árabes Unidos, con MGX, el fondo respaldado por el Estado, como posible pieza central de la operación. También se espera a Founders Fund , Coatue, Sequoia Capital y Andreessen Horowitz.
Pero aquí no todo va de dinero. El acuerdo incluiría además un componente estratégico, según esas mismas informaciones: OpenAI tendría la opción de contratar nueva capacidad de cómputo en la región del Golfo, un activo especialmente valioso cuando el acceso a infraestructura avanzada sigue siendo uno de los grandes cuellos de botella del sector.
También cuenta el calendario. OpenAI querría cerrar la operación antes de la salida a Bolsa de Anthropic, según varios medios financieros, porque las dos compiten por un grupo parecido de grandes inversores institucionales.
Anthropic ya ha presentado la documentación para cotizar y, por lo que se sabe hasta ahora, aspiraría a una valoración de 1,5 billones o más. Para el mercado, la lectura tiene dos caras: sigue habiendo apetito por las compañías punteras del software, pero el recorte en esta ronda deja ver que el dinero sigue entrando con bastante más disciplina que en los meses de euforia máxima. Aún no se sabe cuándo cerrará OpenAI la operación ni si ese primer tramo llegará finalmente a los 20.000 millones.