Oh, no. Ha vuelto a pasar. Tras 14 juegos de ‘Assassin’s Creed’, en Ubisoft han decidido que el protagonista de su nueva entrega, ‘Shadows’, sea negro. Y claro, Internet se ha roto por culpa de personas que han puesto el límite en la raza después de creerse que saltar de atalayas hacia un carro de paja no te rompe la crisma, que utilizar el ADN para vivir la vida y cambiar el pasado de nuestros ancestros es posible y que Leonardo DaVinci ayudaba a un clan de asesinos. Hasta aquí podíamos llegar.
Assassin’s meh
“El rigor histórico” es esa expresión que muchos han aprendido para poder ser racistas sin temor a que se lo echen en cara. Y que, casualidad, solo importa en el momento en el que un personaje de un título de la cultura popular es negro. No es racismo, es “rigor histórico”. Incluso en una saga de ciencia-ficción como ‘Assassin’s Creed’ (¿es que lo de Abstergo no os suena de nada?), donde hemos visto todo tipo de patadas a la historia, hay un buen puñado de personas muy gritonas que ponen el límite en la raza.
En Ubisoft, eso sí, se han cubierto las espaldas: Yasuke fue un personaje real que, si bien se cree que no llegó a ser samurái, si que vivió en el siglo XVI en Japón, y del que poco se sabe. De hecho, algo que mucha gente echa en cara a Ubisoft es que los japoneses deben estar encolerizados con el hecho de que aparezca un samurái negro. Ya sabéis, el país que creó ‘Afro Samurai’, le metió como personaje en ‘Samurai warriors 5’ y le hizo protagonizar su propio anime en 2021 realizado por el estudio Mappa. Ese país. Enfadadísimo, sí.
Al final es el mismo miedo que produce a algunos ver a una mujer como protagonista de una saga: el miedo a perder los privilegios que lleva a la repetición constante, casi como un mantra, de la palabra “woke”, como si esta significara algo a estas alturas. No aceptar el presente como manera de tratar de revivir un pasado en el que eras el protagonista en la cultura pop que consumías. No es “rigor histórico”, no es “preocupación por una saga”: es simple racismo del más rancio posible. Y no, tampoco es moderno ni “contracultural” o “políticamente incorrecto”: es absurdo y terriblemente paleto. Tú verás del lado de la historia que quieres estar.