Uno diría que lo de la “caída de los influencers” es un fenómeno global: cuanto peor vivimos, peor nos caen estas personas que nos dicen cómo vivir nuestra vida desde un yate o unas vacaciones por la República Dominicana. Pero va más allá de los famosos de Internet y se ha expandido también a los de toda la vida: Sydney Sweeney, que ha protagonizado uno de los anuncios más polémicos de todos los tiempos al mostrarse desnuda para promocionar apuestas deportivas, acaba de perder seguidores a paladas. Y con razón.
Una apuesta que ha salido mal
Para alguien como Sweeney, que acumula 25,8 millones de seguidores en Instagram, algo más de 200.000 no son nada, pero no deja de ser noticia y una caída bestial. Eso sí, los anuncios en cuestión, donde promociona Novig, una de esas empresas de predicciones y apuestas deportivas tan de moda en Estados Unidos (y que han arrastrado a millones de personas a la ruina), ya acumulan 3,5 milones de “Me gusta” solo en dicha red social, donde se ve a la actriz tapando sus partes pudendas con balones o en planos que insinúan pero no se notan. Ay.
Por supuesto, la campaña se ha visto como lo que es: una cosificación sexista de la mujer que anula todo lo que el deporte femenino ha logrado a lo largo de los años, centrándolo de nuevo en una sola cosa. O sea, el cuerpo, el desnudo, los pechos, ese tipo de cosas que hacen dar codazos entre los sectores más reaccionarios de la sociedad a los que Sweeney ya ha hecho guiños más que obvios a lo largo de los años (os suena el anuncio de “Sydney Sweeney has good jeans”?). Ahora tiene enemigos que antes no tenía, pero también más ceros en la cuenta bancaria que antes. Sale a cuenta.
Sweeney no ha contestado a las atletas olímpicas que se han quejado del anuncio, como Ariarne Titmus, cuádruple ganadora en natación que se pregunta “¿Cómo vivimos en un mundo donde monetizar el cuerpo de una mujer y sexualizar el deporte femenino aún es algo que ocurre?”. La actriz simplemente ha contestado que la ida le parecía “divertida”: “El concepto es simple: ir al grano y centrarse solo en los deportes. La campaña trae esa idea a la realidad con confianza, humor y un rollo juguetón”. Pues nada, la polémica vuelve a estar servida y la pregunta es hasta dónde puede bajar una cuenta de tantos millones de seguidores.