Activision ha reconocido que la más reciente entrega de la saga Call of Duty, Black Ops 7, ha resultado ser un gran decepción, registrando una caída del 61% en ventas en comparación con su predecesor, Call of Duty: Black Ops 6. Este descenso significativo lo convierte en el título menos vendido de la franquicia, mientras que sus calificaciones en Metacritic reflejan la insatisfacción de los jugadores, con un puntaje de 67 por parte de los críticos y una alarmante calificación de 1.9 de los usuarios.
Un juego vapuleado por crítica y público
Ante esta situación, la compañía ha anunciado cambios estructurales en su estrategia de desarrollo. A partir de ahora, Activision se comprometió a no lanzar dos títulos de la misma subsaga de manera consecutiva, buscando así ofrecer experiencias únicas y no solo innovaciones incrementales en cada entrega. Este giro estratégico parece ser una respuesta directa a las críticas recibidas, ya que la compañía espera superar las expectativas de los jugadores con nuevos contenidos y mejoras significativas.
A pesar de este desalentador escenario, Activision sostiene que está comprometida a brindar un apoyo “sin precedentes” a Black Ops 7. La compañía aseguró que las opiniones de los jugadores jugarán un papel crucial en la evolución del juego, con una Temporada 1 que promete ser la más extensa que se ha añadido a la saga. Sin embargo, existe una interrogante sobre la viabilidad de implementar “cambios significativos” anualmente, dado el creciente costo y tiempo de desarrollo de los videojuegos.
Además, el inminente lanzamiento de Grand Theft Auto VI, programado para el 19 de noviembre, representa un nuevo desafío competitivo para Call of Duty en este período de incertidumbre. Aunque Activision manifiesta que el futuro de la franquicia es prometedor y está trabajando en “sorpresas” para revitalizar la saga, los jugadores siguen al pendiente de si las promesas se materializarán en resultados concretos.