Emilia Clarke ha compartido en una reciente entrevista con The New York Times que se siente “más o menos terminada” con el género de fantasía tras su prolongada experiencia en la aclamada serie de HBO, Juego de Tronos. En su papel como Daenerys Targaryen, conocida como la Madre de Dragones, Clarke se convirtió en un ícono del género, cautivando a millones de espectadores durante los ocho años que duró la serie.
Hasta las narices de dragones
La actriz se encuentra actualmente en una gira de prensa para promocionar su nueva serie de espionaje titulada Ponies, que se estrenará en la plataforma Peacock. Esta nueva aventura televisiva marca un giro en su carrera, alejándose del mundo de dragones y magia hacia una narrativa más contemporánea centrada en el espionaje.
Clarke, quien ha estado asociada durante tanto tiempo con el universo fantástico, ha expresado el deseo de explorar otros géneros y personajes en el futuro. Su decisión de distanciarse de la fantasía podría ser un intento de reinventarse y demostrar su versatilidad como actriz. Además de Ponies, también se encuentra involucrada en otros proyectos cinematográficos y televisivos que abarcan una variedad de géneros diferentes.
Si bien su conexión con Daenerys Targaryen siempre será recordada, Clarke parece estar lista para dejar atrás las cadenas de la fantasía y dedicar su talento a historias que resuenen más con su deseo de cambio. Rumores indican que podría haber un renovado interés en interpretar papeles más desafiantes y emocionalmente complejos en futuros proyectos, aunque esas posibilidades aún no han sido confirmadas oficialmente.
Algo que no suele ocurrir es que una de las películas más aclamada por la crítica y los académicos sea una de las películas más exitosas del año. Al menos en términos relativos. Generalmente las películas que hacen mejores números son aquellas que apelan a mayor cantidad de gente y eso rara vez se traduce en películas complejas o interesantes, sino en películas sencillas y graciosas. Lo cual está bien, pero crea un evidente sesgo entre lo bueno y lo popular.
Ese no fue el caso de Babygirl. Una película que no sólo fue un absoluto éxito de crítica y premios, sino que además causó un fuerte impacto cultural que no parece se vaya a agotar pronto y que, además, fue un más que notable éxito de taquilla.
Una película que consiguió triunfar entre crítica y público
Babygirl es una película dirigida y escrita por Halina Reijn, quien dirigiría la popular Bodies Bodies Bodies en 2022, con Nicole Kidman, Harris Dickinson y Antonio Banderas en los papeles protagonistas. La película cuenta la historia de una CEO insatisfecha con su vida sexual que encuentra un amante en un interino que la protege del ataque de un perro en la calle. La trama se complica cuando juegos de dominación y sumisión comienzan a entremezclarse en su vida.
Con 20 millones de dólares de presupuesto, la película logró ingresar más de 64 millones de dólares en taquilla. Todo esto sin contar su paso por el formato doméstico, siendo la película más alquilada en EEUU, y llegando a ser la tercera y la sexta película más adquirida en iTunes y Fandango. Algo que la convierte en un absoluto éxito comercial.
Pero eso no significa que la crítica no respondiera de forma positiva a la película. Con un 76% en Rotten Tomatoes y un 79 en Metacritic, la película fue respondida con gran entusiasmo, a excepción de las pocas voces discordantes que la han aborrecido. Declarándola sexy, oscura e impredecible, se ha destacado de forma particular el excelente trabajo de Nicole Kidman sabiendo ser tanto vulnerable como tremendamente dominante, mostrando de forma honesta cómo funciona una relación sadomasoquista donde no se respetan los límites propios de esta clase de relaciones.
Una conversación que no se agota
Esto se ha traducido en una cantidad obscena de premios a Kidman como mejor actriz por su actuación en la película, siendo la gran ganadora del año por nominaciones y victorias en lo que respecta a las actrices que han estrenado película en 2010. Además, fue la mejor película del 2024 según la revista Time, pero salió al menos en otras trece publicaciones en al menos su top 10. Demostrando que su éxito no ha sido ni casual ni precisamente nimio.
Además, la película ha generado no pocos debates. Generando conversación sobre el papel de la sexualidad de las mujeres, especialmente entre aquellas que ya han superado los 30 años, y también la representación de las mujeres maduras en la ficción, la película no ha dejado de mantenerse en el imaginario colectivo desde su estreno. Y es de esperar que continúe así durante mucho tiempo.
Especialmente considerando que ahora llega a streaming, siendo uno de los grandes estrenos de agosto de Movistar+. Una oportunidad perfecta para ver una película que ha generado conversación y no poca controversia y descubrir si era para tanto o si, al final, era mejor ver la nueva película del MCU.