Fue allá por 2018 cuando Donald Trump apuntó a Huawei para convertirla en el enemigo. El motivo, según la Casa Blanca de entonces, era el espionaje. Huawei estaba espiando a Estados Unidos a través de su infraestructura de 5G. La realidad, con los años, ha quedado patente: Huawei estaba muy por delante de las empresas americanas y la dependencia del gigante americano a una empresa clave del Gobierno chino era inviable para Trump.
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Suscríbete (es GRATIS) ►Esta guerra terminó hace poco, cuando Huawei, tan expulsada del ecosistema americano (y por ende expulsada de Android), cortó los últimos lazos que le quedaban con el sistema operativo más usado del mundo y propiedad de Google.
La guerra contra las empresas chinas no acabó ahí, ya que la Casa Blanca elaboró una lista bien larga de empresas chinas que eran sospechosas de colaborar con el Gobierno chino y de representar una amenaza estratégica para Estados Unidos. ZTE era una de esas empresas, junto a Huawei y otras tantas más.
Aprobar una partida de 3.000 millones de dólares para desmontar toda infraestructura china
La Cámara de Representantes de Estados Unidos tiene previsto votar esta semana el presupuesto de defensa para 2025, que incluye una partida de 3.000 millones de dólares para sustituir equipos de telecomunicaciones adquiridos anteriormente a Huawei y ZTE.
Según Reuters, los equipos suministrados por estas empresas conllevan riesgos de seguridad, especialmente porque hackers afiliados a la República Popular China (RPC) han estado llevando a cabo una campaña masiva de ciberespionaje para comprometer a empresas privadas de telecomunicaciones estadounidenses.
El Congreso también quiere un informe de inteligencia que describa los esfuerzos de espionaje chinos y las capacidades biotecnológicas del país.
La Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. (FCC, por sus siglas en inglés) ha creado previamente el Programa de Reembolso de la Cadena de Suministro (también conocido como Programa Rip and Replace) dotado con 1.900 millones de dólares para que los operadores de red con diez millones o menos de clientes puedan obtener el reembolso por la retirada, sustitución y eliminación de hardware y servicios suministrados por Huawei y/o ZTE.
Sin embargo, la agencia ha dicho anteriormente que el coste total de sustituir todo podría alcanzar los 4.980 millones de dólares. Por lo tanto, los 3.000 millones de dólares añadidos a la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2025 deberían compensar parte del déficit, lo que ayudaría a más de 100 compañías estadounidenses a deshacerse de equipos potencialmente comprometidos.
Aunque enorme, esta cantidad sigue sin ser suficiente, ya que la presidenta de la FCC, Jessica Rosenworcel, ha pedido urgentemente al Congreso una financiación adicional de 3.080 millones de dólares. Así pues, aunque la FCC consiga los 3.000 millones completos, aún tendrá que aportar otros 80 millones para cubrir los gastos previstos.
La senadora Maria Cantwell, presidenta del Comité de Comercio del Senado, afirmó que la financiación de este programa procederá de la subasta del espectro inalámbrico avanzado AWS-3, por lo que probablemente no supondrá una carga directa para el contribuyente medio.
Aparte de eso, todos los equipos de Huawei y ZTE de los que haya que deshacerse deberán ser sustituidos, probablemente por productos de fabricación estadounidense de Cisco y otras grandes empresas de redes.
Así pues, si el Congreso aprueba la cantidad completa, el sector de las telecomunicaciones estadounidense podría liberarse por fin de la supuesta amenaza que supone el uso de equipos de comunicaciones de Huawei y ZTE.