El nuevo set de Magic: The Gathering nos pide nuestra mejor lupa y conocer bien el Cluedo

La nueva colección de Magic: The Gathering se centra en las historias de detectives, arrojándonos a descubrir los culpables de un crimen… o ser esos culpables

Magic: The Gathering es un juego en el que cabe todo. Al circunscribirse en un multiverso, es posible seguir prácticamente cualquier dirección y funcionará. Colecciones basadas en personajes o historías específicas funcionan tan bien como aquellas que tienen una idea más general, como un género o una franquicia ajena. Como nos han demostrado las colecciones de El Señor de los Anillos y Fallout. O cómo lo hace la nueva colección principal del juego: Asesinatos en la mansión Karlov.

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Como su nombre da a entender, esta colección se basa en una idea muy simple: las historias de detectives. Con influencias y guiños a clásicos como Sherlock Holmes, pero también otros menos evidentes como Colombo, todo en Asesinatos en la mansión Karlov busca enfatizar esa idea. Estamos ante una historia de crímenes, donde se ocurren las pistas, las pruebas, los asesinatos y todo un desfile de detectives, víctimas y sospechosas jugando su papel en la trama.

Esto se ha traducido con una historia muy interesante sobre el asesinato de un mítico personaje de la franquicia, que se puede leer gratuitamente en la web de Magic: The Gathering. Pero no sólo a eso. Como es habitual en el juego, el crimen y su investigación es algo que transpira también en sus mecánicas.

En este caso ha sido en la introducción de dos series de mecánicas basadas en el crimen o en el intento de destaparlo. Por el lado del crimen tenemos mecánicas como Disfrazarse, que nos permite jugar cartas bocabajo por un coste fijo, destapándolas pagando un precio de maná diferente. Algo que sirve para que el enemigo nunca sepa qué es lo que se le viene encima

Algo más complejo es el lado de los detectives. Investigar, una mecánica que consiste en crear fichas de Pista que nos permiten robar una carta si las sacrificamos, regresan por lo bien que se ajustan al caso. Pero también hay algunas nuevas. Sospechar nos permite hacer que una criatura no pueda bloquear, pero a cambio sólo pueda ser bloqueada por dos o más criaturas a la vez. Recabar pruebas nos pide exiliar cartas que cuesten el valor de maná indicado para conseguir efectos extra. Y los casos son nuevos encantamientos, con forma de saga, que tienen un efecto al entrar en el campo de batalla y, cuando se resuelven al cumplir ciertos requisitos, se considera que hemos resuelto la investigación, dándonos un beneficio permanente. Siempre y cuando el Caso siga en juego.

Esto añade un sabor distintivamente detectivesco al juego. Pero no es lo único que le da ese particular sabor. Porque junto con la colección en Wizards of the Coast han lanzado una edición llamada Ravnica: Edición Cluedo.

Aquí encontramos una serie de cartas únicas, inspiradas en el mítico juego de mesa de investigación criminal. Con cartas de evidencia con personajes, armas y habitaciones extraídas de Cluedo, esta es una versión del juego de mesa que se juega con cartas Magic. Las cuales vienen incluidas en el pack del juego, creando un nuevo formato multijugador donde la victoria se puede lograr de dos maneras distintas: derrotando a nuestros rivales o descubriendo quién es el asesino.

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Si algo nos demuestra Asesinatos en la mansión Karlov es lo versatil y flexible que es Magic: The Gathering. Las posibilidades infinitas que tiene como juego. Además de que una buena historia de detectives siempre funciona. Incluso en un juego de cartas.

La increíble historia de ‘Cluedo’, el juego de mesa millonario por el que su autor recibió una miseria

Entre la guerra y su trabajo tedioso, Anthony E. Pratt se evadió de la mejor forma posible: creando su primer juego de mesa.

Año 1942. Birmingham sufre el bombardeo de la Luftwaffe nazi cada poco tiempo. Tanto es así, que se convirtió en la tercera ciudad británica más bombardeada en la II Guerra Mundial tras 77 ataques en los que murieron 2241 personas y 12.391 casas fueron destruidas. Y en medio de ese desastre, Anthony E. Pratt trabajaba en una fábrica que creaba componentes para tanques, un trabajo laborioso y repetitivo que odiaba. Entre la guerra y su trabajo tedioso, Pratt se evadió de la mejor forma posible: creando su primer juego de mesa.

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Una aplicación completa para iPhone, de Marmalade Game Studio Limited.

La señorita Amapola en el salón de baile

Antes de convertirse en un fabricante de tanques, Pratt fue un músico que tocaba en distintos hoteles para gente rica donde lo más destacado de esas noche del periodo de entreguerras era jugar al murder mystery. O lo que es lo mismo: descubrir quién había cometido un asesinato de entre todos los presentes. La lectura de las novelas de Agatha Christie y Raymond Chandler hicieron el resto: el 1 de diciembre de 1944, el británico y su esposa Elva, que diseñó el tablero, registraron un juego llamado ‘Murder!’ (‘¡Asesinato!’). Pero la historia no acaba aquí… Y aún iba a tener unos cuantos giros inesperados.

Poco después de registrarlo, la pareja fue a Waddingtons, una empresa de juegos de mesa (que en 1994 sería adquirida por Hasbro) y que ya publicaba ‘Monopoly’ en el Reino Unido. Por aquel entonces el juego ya era básicamente lo que conocemos: una casa de campo con distintas habitaciones en la que se encuentra un cuerpo y todos los invitados son potenciales asesinos. Y claro, solo encontrando las pistas correctas se solucionará el misterio. Los Pratt convencieron inmediatamente a Waddingtons, que accedió a distribuirlo.

Hay que decir que Waddingtons cambió el juego ligeramente para hacerlo más accesible: de diez personajes bajó a seis y se quitaron algunas armas, como la jeringuilla hipodérmica o el bastón irlandés. De todas maneras, las ideas originales terminaron apareciendo en algunas de las muchas -muchísimas, imposibles de seguir- versiones del juego de mesa.

Si creéis que esta es una historia de cómo Anthony E. Pratt se hizo rico, pensad de nuevo. Cuando, por fin, ‘Cluedo’ salió a la venta en 1949, los resultados en un Reino Unido postbélico fueron más bien discretos. La empresa le dijo a los Pratt que no se estaba vendiendo muy bien, especialmente en América, y le compraron los derechos mundiales por 5000 libras (el equivalente a unas 100.000 de la actualidad). Ninguno de los dos volvería a ver dinero de ‘Cluedo’ y su nombre pasaría al anonimato.

En 1996, y para celebrar que se habían vendido 150 millones de unidades, Waddingtons (ya parte de Hasbro) trató de buscar a Pratt para festejarlo junto a él. Había muerto dos años antes, a los 90. Desde que recibiera el dinero por ‘Cluedo’ abrió una tienda de golosinas y ejerció de ayudante de abogado en el más absoluto anonimato. Y sin embargo, su juego ha prevalecido hasta ahora.

Sherlock Clue

En su salida estadounidense, ‘Cluedo’ (allí ‘Clue’) consiguió un acuerdo con los herederos de Arthur Conan Doyle para anunciarse como “el nuevo gran juego de Sherlock Holmes, a pesar de que el detective ni estaba ni se le esperaba (luego, todo sea dicho, sería el protagonista de varios anuncios televisivos en los 70 y 80, cuando el marketing trabajaba a todo trapo).

Desde entonces, ‘Cluedo’ lo ha sido todo. Literalmente, todo. Empezando, claro, por el propio juego de mesa con sus distintas acepciones: con VHS incorporado al estilo ‘Atmosfear’, en una versión infantil donde encontrar quién escondió al perrito perdido, juegos de cartas y hasta adaptaciones de ‘Los Simpson’, ‘Friends’, ‘Rick y Morty’ y ‘Brooklyn 9-9’. Incluso en Hasbro idearon una especie de nueva versión que vino a sustituir al clásico (‘Cluedo: Discover the secrets’) y que fue tal fracaso que dos años después se vieron obligados a retirar del mercado. Deberían haber aprendido de la historia de la New Coke.

‘Cluedo’ ha tenido una colección de 18 novelas infantiles, dos miniseries de cómic, un musical y una obra de teatro que podían terminar de 216 maneras diferentes según lo que decidiera la audiencia, una serie de televisión, concursos en Canadá, Australia, Reino Unido, Alemania, Italia, Portugal, Francia y Escandinavia, una decena de videojuegos y, por supuesto, la película.

Hoy por hoy, ‘El juego de la sospecha’ (el título español de ‘Clue’) es considerado un clásico de culto, pero en 1985 fue un sonoro fracaso en taquilla a pesar de su curiosa manera de llevar a la gente tres veces al cine: en cada uno de los pases se ofrecía uno de tres finales distintos (que hoy por hoy se han recopilado en la película completa). Hubo un cuarto final pensado, pero les pareció de baja calidad y jamás llegó a proyectarse.

Ah: al final, ‘Cluedo’ tuvo su versión de Sherlock Holmes cuando Hasbro decidió que no quedara franquicia sin su versión del juego. Para vender 150 millones de ejemplares hay que saber cómo hacerlo, ¿no? Y ahora, ¿sabes quién ha matado a nuestra víctima de hoy? ¿Dónde? ¿Y con qué arma?