Las historias de auge y caída gustan mucho. Probablemente porque cuentan la clase de historia que se conoce como va a acabar: alguien vuela demasiado cerca del Sol y acaba quemándose. Es interesante ver qué es lo que precipita ese fracaso. Y pocas historias en televisión de auge y caída son como las de Euphoria. La mayor serie de televisión de los últimos años cuya tercera temporada está siendo un absoluto fracaso. Pero era fácil prever que eso iba a pasar. Porque todas las señales estaban ahí desde su segunda temporada.
Una serie que conoció tiempos mejores
No siempre ha sido la cosa así. Si algo se puede reconocer es que hubo un tiempo en que Euphoria era todo. Copaba las conversaciones en redes sociales, se hacían edits constantes e incluso la crítica parecía encantada con la serie. Incluso si su representación de la adolescencia siempre ha sido exagerada, era atractiva e interesante por unas buenas actuaciones y un cuidado visual que mantenían interesados tanto al público como a la crítica. Los personajes importaban. Era fácil empatizar con ellos. Y era atractiva visualmente. Era fácil engancharse.
¿Qué ocurrió para que dejara de funcionar? Lo más evidente es que la serie comenzó a perder parte de ese atractivo con el tiempo. Es algo que se hizo notar por parte de la crítica del paso de la primera a la segunda temporada. Donde de la primera se destacaban sus actuaciones, su aspecto visual y sus historias, de la segunda ya solo se destacaban estos dos primeros aspectos. Y en la tercera temporada solo ha ido a peor.
Las tramas de la tercera temporada son absurdas y no parecen ir a ninguna parte. En muchas ocasiones, ni siquiera parecen tener ningún propósito más allá de ofender o buscar alguna clase de impacto en los espectadores. Algo que en ocasiones han conseguido. Pero siempre a costa de algo importante: sus personajes.
La mayor queja sobre esta tercera temporada, vapuleada por crítica y público por igual, es que no es lo mismo. Y es normal. Las historias, vagamente coherentes, no permiten a actores y actrices desarrollar a sus personajes de maneras interesantes y emocionalmente impactantes como antes, haciendo que tengan mucho menos impacto. Y debido a la pérdida de interés en lo visual, la serie ya no genera el mismo interés.
El problema de no saber cuándo dejarlo ir
Pero hay otro problema que cabe señalar y que es muy importante para una serie como Euphoria: ha pasado mucho tiempo entre temporadas. Entre la primera y la segunda temporada pasaron casi tres años. Entre la segunda y la tercera han pasado más de cuatro. Eso hace más de siete años para tres temporadas en lo que es, definitivamente, una serie con un público objetivo claro: personas de entre 18 y 25 años. En el tiempo que ha pasado en la producción de tres temporadas alguien que estuviera en lo más bajo de la horquilla de su público objetivo ha dejado ya de estarlo.
Esto es un problema. Y lo es porque la gente crece, madura, sus gustos cambian. Quizás esta tercera temporada, tal y como es, hubiera funcionado igual hace cuatro años. Pero no ahora. No especialmente cuando está acompañada de enormes polémicas con algunas personas de su reparto y con otras con una imagen completamente alejada de lo que hacen en la serie, a causa de cómo ha evolucionado su carrera. Porque hacer una temporada al año no es un capricho: es una necesidad para no perder al público objetivo ni que tus propios actores dejen de ser atractivos para el mismo.
Producciones tan dilatadas en el tiempo como las de Euphoria no tienen sentido. Menos aún en una serie cuyo público objetivo es joven y tan joven que tres temporadas en siete años significa, literalmente, un tercio de su vida. Y ese es el problema de la serie: que no han sabido capitalizar su éxito o dejarla ir.
Euphoria podría haber funcionado con cinco temporadas en cinco años o aceptando que una tercera temporada tras siete años no tenía sentido. Pero o no han sabido dejarlo ir o no han sabido cómo acelerar la producción de la serie, haciendo que se convierta en un fracaso. Porque ya no existe el público. Porque ya no saben hacer una buena temporada de Euphoria. ¿Pueden salvar la serie en una hipotética cuarta temporada? No si tardan otros cuatro años en sacarla. Y viendo su historial, es dudoso que eso ocurra.