En Japón se estrenará el próximo 11 de septiembre Look Back, la adaptación de imagen real de Hirokazu Kore-eda del manga de Tatsuki Fujimoto, creador de Chainsaw Man. Esto está creando sensación porque arrasó por su paso por Cannes por su extrema sensibilidad, rasgo característico de su director, pero sorprendente porque no es con lo que se suele asociar a Fujimoto, un autor más conocido por la violencia y extremo de su obra. Pero Kore’eda ha querido romper una lanza en favor del mangaka.
Una historia que toca cerca de casa
En una entrevista con The Hollywood Reporter el director ha declarado que el manga le ha devuelto la pasión por el cine. “Esta idea de ver a una persona joven descubrir su gran pasión y perseguirla con todo lo que tiene… Hay algo conmovedor en ello“. Añadiendo que “Me pasé todo el tiempo que hice esta película llorando. Lloraba cuando escribí el guion, lloré cuando estaba en el set, lloraba cuando lo edité… Incluso cuando lo terminé. Creo que tiene que ver con ver a los niños tratando de hacerlo lo mejor que pueden”.
Hay que considerar que Kore-eda es padre y además, artista. Algo que ha afectado su perspectiva de la obra. Lo cual ha destacado al afirmar que “hay algo que les apasiona de verdad, y les ves ir a por ello, es conmovedor. Incluso en una obra de ficción, creo que es muy bello, y la belleza no es solo visual. Es la idea de los seres humano dándolo todo con algo que aman”.
Si bien la película aún no tiene fecha de estreno fuera de Japón es de esperar que la acabemos viendo ya que las últimas películas del director, las excelentes Monstruo y Broker, pudimos verlas en cine. Por lo que es de esperar que tanto Look Back como la otra película que ha estrenado este año Kore-eda este año, la intrigante Sheep in the Box (que fue nominada a la Palma de oro y que sorprendentemente ha horrorizado a la crítica), acabe llegando a nuestros cines.
Big Walk, el nuevo juego de House House, se ha estrenado con un impresionante 93 en Metacritic. Este juego multijugador cooperativo consistente en viajar por un amplio escenario donde debemos utilizar toda clase de herramientas y juguetes para mantenernos en contacto con nuestros compañeros, ha arrasado entre la crítica por su innovador acercamiento al concepto del mundo abierto y los sistemas jugables. Convirtiéndolo en uno de los juegos más valorados del año.
Esto no ha cogido por sorpresa a la crítica, porque House House son creadores de juegos muy premiados y celebrados en el pasado. En 2016 publicaron Push Me Pull You, un brillante juego cooperativo de acción donde cuatro personas combatían por parejas por el control de unas pelotas controlando cada uno de los miembros de la pareja un extremo de una persona capaz de alargarse casi infinitamente. En 2019 publicaron Untitled Goose Game, una comedia sobre un ganso vándalo que debe aterrorizar a todo un pueblo con sus maldades. Llegando a ganar tres GOTY por su excelencia: el de los Australian Game Developer Awards, el de los D.I.C.E. Awards y el de los Developers Choice Awards. Estos dos últimos, algunos de los más prestigiosos del medio.
Ahora, Big Walk está anunciado para su lanzamiento el 4 de agosto de 2026 con, como hemos visto, una excelente recepción crítica. Si bien es de esperar que la recepción por parte del público no sea menos fervorosa cuando por fin llegue a Steam, viendo la excelencia con la que trabajan.
La Odisea tiene, entre traductores y expertos , una larga tradición de clasicistas trabajando en ella. Por eso no debería extrañarnos que la adaptación de Nolan no haya entusiasmado a todos ellos, especialmente cuando se ha tomado algunas licencias quizás de más. Algo que ha hecho notar Emily Wilson en un artículo para London Review of Books donde ha hecho una crítica de la película donde llega a afirmar que “me daría vergüenza haber escrito ese guion”.
Una clasicista sin pelos en la lengua
Afirmando que “a diferencia de otras películas de Nolan, La Odisea no es aburrida, gracias al material original, que es imposible de arruinar por completo. Es un espectáculo audiovisual para toda la familia, como un elaborado espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio, y con un nivel similar de profundidad narrativa y emocional“, deja claro que no siente afinidad alguna por las películas de Nolan. Pero no parece que tampoco crea que ha entendido nada de La Odisea.
Sobre el poema en sí, dice que “La Odisea de Nolan carece de muchos de los elementos que hacen grande al poema. No tiene nada convincente que decir sobre el tiempo, la memoria, la historia, la guerra, ni sobre la relación entre el glorioso regreso de un guerrero y las vidas de su familia, adversarios, camaradas, amigos y vecinos“. ¿Pero tiene algo de bueno a nivel narrativo o estético, al menos? Tampoco. “Carece de profundidad psicológica, emocional, política y ética. Su estructura narrativa es artificiosa. La escritura es pésima. Ninguno de los personajes tiene una motivación convincente para sus acciones o palabras. No hay escenas de sexo y toda la comida tiene un aspecto horrible”.
Esto le ha valido numerosas críticas, llamándola esnob y criticando su gusto, pero lo que es innegable es que sus críticas no son por ausencia de fidelidad o no mantenerse suficientemente cerca de los clásicos. Es una crítica brutal, pero ceñida al texto, que puede gustar o no, pero que habla de lo que Nolan ha puesto sobre la mesa. O para ser exactos, en una pantalla de IMAX. Lo que extraiga cada cual de eso, ya es otro tema.
Supergirl es uno de los mayores fracasos del año, incluso haciendo números que no deberían ser los de un fracaso. Con 38 millones de dólares a nivel doméstico y 68 millones a nivel mundial, la película ha resultado en un auténtico fracaso de expectativas, no alcanzando ni remotamente lo que se esperaba de ella. Resultando en el primer pinchazo del nuevo DCU.
Supergirl no es tan super en taquilla
Con unas expectativas de un primer fin de semana que hiciera entre 50 y 55 millones de dólares de taquilla, sus 38 millones se queda muy lejos de su propósito inicial. Y es que la película no ha sido precisamente barata de producir. Con 170 millones de coste de producción, es una película con un coste desproporcionado incluso para las películas de superhéroes. Haciendo que el coste para que las cuentas salgan sea enorme.
Los cálculos para considerar cuánto debe hacer en taquilla para que sea rentable son complicados. Las salas de cine se quedan parte de lo recaudado, como es evidente, y dentro del presupuesto no se cuenta los gastos de marketing, que actualmente puede llegar a ser de más de la mitad del propio presupuesto de la película. Por eso se calcula que, para que la película no genere pérdidas, debería tener que generar al menos 300 millones en taquilla. Si es que no 375.
Además, a eso cabe sumar que no ha gustado tampoco entre la crítica ni entre el público. Con un 56% de críticas positivas en Rotten Tomatoes, las opiniones del público parecen más divididas: con un B- en CinemaScore, solo un 59% del público masculino la recomendaría, apuntando a un problema que va más allá de la calidad de la película. Y que bien puede acabar lastrando a la película a largo plazo.
Toy Story 5 está causando división entre la crítica. No causando la sensación esperada, parece que es una película que no ha terminado de encandilar como lo hicieron las anteriores. Todas las anteriores películas de la franquicia han conseguido mejores críticas agregadas tanto en Rotten Tomatoes como en Metacritic de hasta diez puntos, haciendo que esta sea la peor película recibida de la historia de la franquicia. Algo que pone en riesgo su estreno, si es que el público acaba siendo de la misma opinión, algo que está por ver.
Esto también hace interesante hacerse una pregunta. Toy Story 4 es hoy considerada una película poco menos que terrible, ¿pero por qué? A la luz de la consideración de esta quinta entrega es interesante volver a ella y ver qué ocurrió con ella y por qué, intentando entender si había algo malo en ella o solo hemos sido injustos con una película que en realidad estaba bien, incluso si no estaba a la altura de la trilogía original. O quizás, incluso estaba a la altura de la misma.
Algunos problemas logísticos
Para empezar, es una película que no le ayudó su contexto. Estrenándose nueve años después de Toy Story 3, en 2019, quienes crecieron viendo Toy Story ya no tenían la misma relación con la franquicia. Difícilmente con hijos propios, pero tampoco con la misma relación con sus juguetes o con Toy Story, era difícil capitalizar las emociones que buscaba explotar. Haciendo que fuera un trabajo mucho más difícil de lo que debería ser.
Al mismo tiempo, también fue la época donde Pixar empezaría a demostrar que era falible. Después de Toy Story 4 estrenarían Onward, Soul y Luca que, sin ser malas películas, no conectarían con el público del mismo modo que sus anteriores películas, demostrando que habían perdiendo parte de su chiste. Algo que ya se sospechaba tras el desempeño más que cuestionable de El viaje de Arlo unos años atrás.
Tampoco es que la película fuera mala. Fue una película que puede considerarse más floja que la trilogía original, pero no necesariamente es como se percibió en el momento. Con un 96% de aprobación en Rotten Tomatoes y un 84 en Metacritic, con una recepción positiva del público del 89% en Post Trak por parte del público, estos son buenos números para cualquier película. La peor valorada de las películas hasta el momento, pero no infamemente peor valorada que el resto, y mucho mejor valorada que Toy Story 5, con un 74 en Metacritic y un 93% en Rotten Tomatoes.
Si a eso sumamos que tuvo 69 nominaciones a premios, de los cuales ganó 29, difícilmente se puede considerar un fracaso. Si bien son pocos considerados con las 97 y 42 de Toy Story 3, siguen siendo grandes números. Demostrando que si bien no era tan buena como las originales, era una buena película.
El problema de la gente
Además, Toy Story 4 tuvo otro problema: se encontró con polémicas totalmente ajenas al hecho en sí de la película. A pesar de que en Pixar no tenían intención alguna de crear ninguna clase de discurso político con la película, la crispación existente en la esfera anglosajona de las redes sociales hizo que hubiera una hipervigilancia, aún hoy presente, que llevó a que la película se viera afectada por la misma. Lo cual llevó a varios boicots que, aún hoy, hace que se perciba de una manera diferente de lo que es.
Debido a que en la película aparecen de forma extremadamente breve dos madres lesbianas, hubo varios boicots acusando a la película de incentivar una agenda LGBTIQ+, tanto por parte de asociaciones conservadoras como por parte de entidades individuales de extrema derecha en redes sociales. Esto emponzoñó el discurso y el debate publicó de la película, tiñendo la opinión de la misma durante semanas y meses, afectando a la misma hasta el día de hoy.
Todo esto ha llevado a que se tenga una opinión terrible sobre la calidad de Toy Story 4. Una película que si bien no es perfecta, no es el terrible choque de trenes que se suele vender. Peor que la trilogía original, pero en ningún caso el desastre del que se suele hablar hoy en muchos círculos, tanto entre críticos y fans. Por eso, y ahora que se estrena su quinta parte, que parece que no ha salido tan bien, es un buen momento para recordar que Toy Story 4, después de todo, quizás no estaba tan mal.
La tercera temporada de Euphoria ha sido un absoluto fiasco. Despreciada por los críticos y vilipendiada por los espectadores, parece que ha gustado solo a un grupo reducido de fans. Pero eso no significa que haya sido un fracaso en todos los ámbitos. El odio también vende y parece que ese ha sido el caso, porque Euphoria ha acabado con 8.7 millones de visualizaciones entre HBO y HBO Max en apenas tres días.
Una serie con buenos números
Si bien HBO no da datos de audiencias generales, si sabemos que el primer episodio de la temporada hizo 8.5 millones de visualizaciones en sus primeros tres días y que eso fue un incremento del 44% con respecto de la premiere de la segunda temporada. Algo que supone una significativa mejora con respecto de sus números anteriores.
En cualquier caso, eso no significa que sean unos grandes números. Por comparación, The Pitt alcanzó 9.7 millones de visualizaciones en su finale en sus primeros tres días desde su emisión. Aunque con una particularidad. Las cifras de The Pitt miden solo los espectadores dentro de EEUU, mientras que las de Euphoria miden las de los espectadores de todo el mundo, lo cual deja en una situación un poco menos entusiasta a la que, hasta ahora, era la niña bonita de HBO.
Si bien no hay ninguna clase de noticia sobre una cuarta temporada de Euphoria, en HBO mantienen la puerta abierta a la posibilidad. Aunque el final de la tercera temporada se ha sentido un cierre para la serie, no sería la primera vez que, tras un cierre de esta clase, una serie vuelve igualmente con una nueva temporada. Así que cabrá ver qué conclusiones sacan los directivos de la cadena de los números de Euphoria. Y de la falta de entusiasmo de la crítica y de una parte significativa de los fans.
Las historias de auge y caída gustan mucho. Probablemente porque cuentan la clase de historia que se conoce como va a acabar: alguien vuela demasiado cerca del Sol y acaba quemándose. Es interesante ver qué es lo que precipita ese fracaso. Y pocas historias en televisión de auge y caída son como las de Euphoria. La mayor serie de televisión de los últimos años cuya tercera temporada está siendo un absoluto fracaso. Pero era fácil prever que eso iba a pasar. Porque todas las señales estaban ahí desde su segunda temporada.
Una serie que conoció tiempos mejores
No siempre ha sido la cosa así. Si algo se puede reconocer es que hubo un tiempo en que Euphoria era todo. Copaba las conversaciones en redes sociales, se hacían edits constantes e incluso la crítica parecía encantada con la serie. Incluso si su representación de la adolescencia siempre ha sido exagerada, era atractiva e interesante por unas buenas actuaciones y un cuidado visual que mantenían interesados tanto al público como a la crítica. Los personajes importaban. Era fácil empatizar con ellos. Y era atractiva visualmente. Era fácil engancharse.
¿Qué ocurrió para que dejara de funcionar? Lo más evidente es que la serie comenzó a perder parte de ese atractivo con el tiempo. Es algo que se hizo notar por parte de la crítica del paso de la primera a la segunda temporada. Donde de la primera se destacaban sus actuaciones, su aspecto visual y sus historias, de la segunda ya solo se destacaban estos dos primeros aspectos. Y en la tercera temporada solo ha ido a peor.
Las tramas de la tercera temporada son absurdas y no parecen ir a ninguna parte. En muchas ocasiones, ni siquiera parecen tener ningún propósito más allá de ofender o buscar alguna clase de impacto en los espectadores. Algo que en ocasiones han conseguido. Pero siempre a costa de algo importante: sus personajes.
La mayor queja sobre esta tercera temporada, vapuleada por crítica y público por igual, es que no es lo mismo. Y es normal. Las historias, vagamente coherentes, no permiten a actores y actrices desarrollar a sus personajes de maneras interesantes y emocionalmente impactantes como antes, haciendo que tengan mucho menos impacto. Y debido a la pérdida de interés en lo visual, la serie ya no genera el mismo interés.
El problema de no saber cuándo dejarlo ir
Pero hay otro problema que cabe señalar y que es muy importante para una serie como Euphoria: ha pasado mucho tiempo entre temporadas. Entre la primera y la segunda temporada pasaron casi tres años. Entre la segunda y la tercera han pasado más de cuatro. Eso hace más de siete años para tres temporadas en lo que es, definitivamente, una serie con un público objetivo claro: personas de entre 18 y 25 años. En el tiempo que ha pasado en la producción de tres temporadas alguien que estuviera en lo más bajo de la horquilla de su público objetivo ha dejado ya de estarlo.
Esto es un problema. Y lo es porque la gente crece, madura, sus gustos cambian. Quizás esta tercera temporada, tal y como es, hubiera funcionado igual hace cuatro años. Pero no ahora. No especialmente cuando está acompañada de enormes polémicas con algunas personas de su reparto y con otras con una imagen completamente alejada de lo que hacen en la serie, a causa de cómo ha evolucionado su carrera. Porque hacer una temporada al año no es un capricho: es una necesidad para no perder al público objetivo ni que tus propios actores dejen de ser atractivos para el mismo.
Producciones tan dilatadas en el tiempo como las de Euphoria no tienen sentido. Menos aún en una serie cuyo público objetivo es joven y tan joven que tres temporadas en siete años significa, literalmente, un tercio de su vida. Y ese es el problema de la serie: que no han sabido capitalizar su éxito o dejarla ir.
Euphoria podría haber funcionado con cinco temporadas en cinco años o aceptando que una tercera temporada tras siete años no tenía sentido. Pero o no han sabido dejarlo ir o no han sabido cómo acelerar la producción de la serie, haciendo que se convierta en un fracaso. Porque ya no existe el público. Porque ya no saben hacer una buena temporada de Euphoria. ¿Pueden salvar la serie en una hipotética cuarta temporada? No si tardan otros cuatro años en sacarla. Y viendo su historial, es dudoso que eso ocurra.
007 First Light se lanzó el pasado 27 de mayo siendo aclamado de forma unánimemente por la crítica. Alabando su capacidad para recrear al personaje en videojuego y ofrecer una experiencia accesible para los jugadores más casuales mientras ofrece también una experiencia desafiante para quienes tienen callo con la franquicia Hitman, está llamado a ser uno de los serios candidatos a juego del año. Y parece que los jugadores opinan lo mismo, ya que ha logrado vender un millón y medio de copias en sus primeras veinticuatro horas.
007 no puede parar de triunfar
Esto ha convertido a 007 First Light en el lanzamiento vendido más rápidamente en la historia de IO Interactive. Un mérito considerando que la franquicia Hitman, históricamente, ha funcionado muy bien.
007 First Light está ya disponible en PlayStation 5. Xbox Series X|S y PC, y saldrá en Nintendo Switch 2 en la segunda mitad del año. Con una puntuación de 88 en OpenCritic y 87 en Metacritic, es uno de los juegos más aclamados del año. Y siendo que parece que las películas van a seguir lo visto en el videojuego, no hay razón para que todos los fans del personaje no se animen a probar uno de los juegos más interesantes del año.
En Disney han reconocido que están teniendo problemas para llegar al público joven. Star Wars llega al público mayor de 30 años, pero parece que ya no llama la atención entre los niños como lo hacía antes. Si a eso sumamos que las series están funcionando mucho peor de lo que esperaban, parece que tienen una crisis creativa entre manos. Especialmente considerando que hace ya siete años que no tenemos una nueva película de Star Wars, invitando a pensar que este universo muy, muy lejano puede estar en crisis. Especialmente porque The Mandalorian and Grogu ha sido abiertamente despreciada por la crítica.
Una película con poco sentido
El Mandaloriano es una serie que, en su estreno, fue muy apreciada. Dirigida por Jon Favreau, supo hacer todo lo que necesita hoy una franquicia de ciencia ficción para ser relevante. Tener un personaje con carisma, una mascota adorable que la gente quiere achuchar, hacer una inteligente mezcla de géneros y tener un tono esperanzador y más anclado en la aventura que otra cosa. Una fórmula ganadora que ha funcionado de forma sistemática en los últimos años, como ha demostrado Project Hail Mary.
De hecho, las dos primeras temporadas fueron un gran éxito. Tanto crítica como público disfrutaron muchísimo de las aventuras del Mandaloriano y Grogu, el bautizado por el público Baby Yoda. El problema es que en la tercera temporada la cosa se empezó a torcer. La crítica fue menos que entusiasta con una temporada errática y que parecía no tener claro a dónde quería ir, y el público no respondió de forma muy diferente: los números no fueron terribles, pero no fueron los de sus dos primeras temporadas. Y el discurso del público no fue tan entusiasta como el de las dos primeras temporadas. Comenzando a demostrar signos de agotamiento.
The Mandalorian and Grogu es un cierre para la serie en forma de película. Con todos los involucrados en aquella, quiere ser una gran fiesta para los fans. Pero la pregunta es, ¿existen aún fans de El Mandaloriano como para justificarlo? Y sobre todo, ¿tiene sentido como película?
Parece que la respuesta, sobre todo para esto segundo, es no. La crítica ha vapuleado a la película acusándola de ser como un episodio alargado, pero peor producido, sin realmente ser satisfactorio en ningún sentido posible. Salvo aquello donde nunca ha habido quejas. El Mandaloriano está genial, Grogu es adorable y la música es excelente, pero el CGI, la acción y la estética no parece el de una película, con una calidad muy por debajo de lo que se esperaría de una película de alto presupuesto. Ya no digamos de una producción de Disney. Aun encima, de una serie que destacó, precisamente, por el cuidado de todos estos aspectos.
Una galaxia muy, muy lejana que no entusiasma
Que la crítica y el público no siempre van de la mano no es algo desconocido. Pero con El Mandaloriano y con Star Wars, en general, suele haber cierto solapamiento. Algo que no son buenas noticias para Disney, incluso con unas proyecciones de los expertos tremendamente pesimistas.
Según los analistas, la película hará 80 millones de dólares en sus cuatro primeros días de proyección. Una cifra excelente para cualquier otra película, pero nefasta para una película de Star Wars: ninguna película de la franquicia ha hecho nunca menos de 100 millones. Algunas de ellas, consideradas fracasos por ello. Algo que hace pensar que The Mandalorian and Grogu puede ser el principio de algo que ya se estaba notando en las series. La gente quizás ya no está tan dentro de Star Wars como lo estaba hace diez años.
Los números tras su estreno, en cualquier caso, han sido algo mejores de lo esperado. Con 12 millones de dólares en su primer día, las previsiones ahora han incrementado hasta los 90 millones. ¿Significa esto que The Mandalorian and Grogu está camino de ser un éxito por sorpresa? No. Significa que puede ser un fracaso menor de lo que se esperaba. Pero salvo que acabe haciendo unos números mucho mayores, parece que va a engendrar una conversación que nadie quiere tener. Que quizás Disney está agotando sus franquicias.
Quizás el público ya no está ahí. Está cansado de Star Wars. Son décadas de la misma franquicia, de supremacía cultural, y no siempre calidad a la altura del mito. Es posible que solo necesite un descanso o encontrar la tecla adecuada. Es imposible de saberlo. Quizás, sí, Star Wars esté agotado y ya no interese como antes. Pero lo que parece evidente es que The Mandalorian and Grogu ya no interesa como en sus dos primeras temporadas. Y que en Disney deben empezar a plantearse qué están haciendo con Star Wars.
Disney lleva unos años que aunque arrasa en taquilla, está teniendo un impacto cultural bastante relativo. Sus adaptaciones de clásicos en imagen real es posible que hagan números asombrosos, pero ni la crítica ni el público parecen quedar impactados. Si a eso sumamos que Pixar ha pasado de ser el estudio infalible al estudio capaz de hacer grandes películas, pero que no siempre acierta, y que tanto Marvel como Star Wars no parecen los éxitos de antaño, Disney no parece la súper potencia que era hace no tanto.
Eso no quita para que de vez en cuando aún sea capaz de crear auténticos hitos. Fenómenos culturales que sobrepasan el cine y acaban convirtiéndose en fenómenos de masas, con sus personajes pasando a la cultura popular. El último caso de ello, que ha sido un éxito de crítica y público mientras demuestra la capacidad de esa antigua Disney, ha sido Zootrópolis. De la cual, su segunda parte, llega ahora a servicios de streaming.
Una película Disney con impacto
Zootrópolis, Zootopía en su versión original, es una comedia de animación sobre un universo de animales antropomórficos inspirado en el cine negro. Cuando los animales carnívores empiezan a perder la cabeza y atacar a los herbívoros, desafiando la paz social sobre la que se construye la convivencia de Zootrópolis, una ciudad donde ambas clases de animales viven en harmonía, la oficial de policía Juddy Hopps, una coneja, tendrá que descubrir porqué está ocurriendo. Algo para lo cual contara con la ayuda del sarcástico y desconfiando Gideon Grey, un zorro con mucha calle con tantos problemas como corazón.
La película combinó a la perfección un universo interesante con una comedia descacharrante y tropos clásicos tanto del cine negro como de las buddy movies. Todo ello bien marinado por algunas clásicas tramas de Disney, incluida la tendencia de hacer algo disfrutable tanto por niños como adultos. Algo que llevó a un éxito sorprendente.
Con un presupuesto de 150 millones de dólares, no fue precisamente una pequeña producción con la que intentaron testar las aguas: fue una gran apuesta. Y les salió redonda. Amasando más de 1.000 millones de dólares solo en taquilla a nivel mundial, siendo la vigésimo cuarta película más taquilla de la historia a nivel mundial y la cuarta con mayor recaudación de 2016, la película fue un completo éxito comercial. Pero también lo han sido otras películas de Disney con cero impacto fuera de lo comercial. ¿Cómo funcionó entre la crítica y el público? Incluso mejor.
Con un 98% de aprobación en Rotten Tomatoes , con una puntuación media de 81, y un 78 en Metacritic, es una de las películas mejor recibidas de Disney de la última década. Además, los premios le llovieron por todas partes. Ganando el Óscar y el Globo de Oro a mejor película de animación, además de 8 de sus 10 nominaciones a los Premios Annie, los premios más prestigiosos de la industria de la animación, fue un absoluto éxito. Algo que llevó a la producción de infinito merchandising de la película y, también, una serie antológica para Disney+ de los personajes secundarios llamada Zootopia+ que volvió a repetir el éxito.
Tanto fue el éxito que, el año pasado, se estrenó su segunda parte. Zootrópolis 2 volvía a poner al frente a Judy y Nick, que han decidido convertirse en detectives ya que la policía no parecen tomarles en serio. Con el mismo tono socarrón y combinando la buddy movie y los tropos del cine negro, la película refuerza todo lo que hacía bien la primera, pero incidiendo en una nueva trama y nuevos personajes. Siendo más que suficiente para replicar el éxito de la primera entrega.
Con un presupuesto de otros 150 millones de dólares, esta vez la recaudación fue incluso mayor, superando ampliamente los 1850 millones de dólares a nivel mundial. Si a eso sumamos que volvió a ser aclamada por la crítica, si bien con algo más de tibieza, atesorando un 93% de críticas positivas en Rotten Tomatoes y habiendo una pequeña división de opiniones sobre si era igual de buena que la original o no, Zootrópolis ha demostrado ser una de las grandes apuestas de la Disney moderna.
Porque como decíamos, ahora está disponible en servicios de streaming. Desde el miércoles 11 de marzo, es posible ver en Disney+ la segunda parte de Zootrópolis, además de la primera Zootrópolis y Zootrópolis+. Algo que recomendamos encarecidamente a cualquier fan de Disney, de la animación o de las buddy movies, porque pocas veces en los últimos años Disney ha estado tan inspirada.