La tercera temporada de Euphoria ha sido un absoluto fiasco. Despreciada por los críticos y vilipendiada por los espectadores, parece que ha gustado solo a un grupo reducido de fans. Pero eso no significa que haya sido un fracaso en todos los ámbitos. El odio también vende y parece que ese ha sido el caso, porque Euphoria ha acabado con 8.7 millones de visualizaciones entre HBO y HBO Max en apenas tres días.
Una serie con buenos números
Si bien HBO no da datos de audiencias generales, si sabemos que el primer episodio de la temporada hizo 8.5 millones de visualizaciones en sus primeros tres días y que eso fue un incremento del 44% con respecto de la premiere de la segunda temporada. Algo que supone una significativa mejora con respecto de sus números anteriores.
En cualquier caso, eso no significa que sean unos grandes números. Por comparación, The Pitt alcanzó 9.7 millones de visualizaciones en su finale en sus primeros tres días desde su emisión. Aunque con una particularidad. Las cifras de The Pitt miden solo los espectadores dentro de EEUU, mientras que las de Euphoria miden las de los espectadores de todo el mundo, lo cual deja en una situación un poco menos entusiasta a la que, hasta ahora, era la niña bonita de HBO.
Si bien no hay ninguna clase de noticia sobre una cuarta temporada de Euphoria, en HBO mantienen la puerta abierta a la posibilidad. Aunque el final de la tercera temporada se ha sentido un cierre para la serie, no sería la primera vez que, tras un cierre de esta clase, una serie vuelve igualmente con una nueva temporada. Así que cabrá ver qué conclusiones sacan los directivos de la cadena de los números de Euphoria. Y de la falta de entusiasmo de la crítica y de una parte significativa de los fans.
Desde la primera temporada de Euphoria hasta ahora, Sidney Sweeney se ha hecho un nombre en la industria. Ha pasado de ser la chica de la serie de HBO a protagonizar La Asistenta, Cualquiera menos tú o Immaculate, y conseguido la fama internacional. Sin embargo, eso no ha impedido que la actriz quiera darlo todo incluso ahora, en la tercera temporada de la serie que le dio el reconocimiento. Y sí, me refiero a lo que me refiero.
Sidney contra todos
El personaje de Sweeney, en esta última entrega de episodios, ha pasado a dedicarse a OnlyFans, y con ello ha dado multitud de escenas para la polémica. O sea, en pelota picada. Sin embargo, no siempre fue así, y Sam Levinson, de hecho, quiso reducir los desnudos de la actriz: “Cuando lo escribí al principio, pensaba ‘Quizá rodemos todo esto sin desnudos. ¿Quizá haya maneras de rodar alrededor de ciertas cosas?'”.
Sin embargo, la actriz no dudó en contradecirle: “Me miró y me dijo ‘¿Estás de coña? Estoy interpretando a una modelo de OnlyFans. ¿Me estás diciendo que voy a tener que ir en falda?’. Y yo ‘Sí, vale, tienes razón'”. Y así acabó la cosa: Levinson no ha podido apartar las quejas de las dos primeras temporadas de aquellos que creen que hay demasiados desnudos.
Todos lo habíamos dado por hecho, pero ahora es oficial: Euphoria, después de tres temporadas, ha llegado a su episodio final. No es que el episodio en sí deje muchas dudas de que la cosa ya no da más de sí, pero por si acaso alguien esperaba un retorno inesperado, HBO ha dejado claro que ya ha tenido suficiente de Zendaya, Sydney Sweeney y el resto de la troupe.
Mucha tristeza, poca euphoria
Han sido 7 años, 26 episodios y 3 temporadas interrumpidas por la pandemia y por el salto al estrellato de Zendaya, pero Sam Levinson ha confirmado que la cosa ya no daba más de sí (hay quien piensa que, en general, toda la temporada 3 ya era un estiramiento innecesario), y es lógico: aunque quisieran seguir, sus intérpretes son ahora ya famosos, y juntarles para rodar otra temporada más parece imposible.
De hecho, esta temporada 3 ya tuvo que aplazarse desde 2024, cuando se iba a hacer originalmente, y el mero hecho de poder haberla rodado ya se puede considerar un éxito para HBO, que se queda sin uno de sus estandartes y sin posibilidades, al menos a priori, de explotarlo en spin-offs y secuelas de todo tipo.
Está por ver, eso sí, si Levinson será capaz de crear otra vez algo como Euphoria. Al fin y al cabo, su serie posterior para HBO, The Idol, se la pegó como pocas series en la historia, y sus películas, más allá de Assasination Nation, no han tenido ningún tirón. ¿Flor de un día o un futuro brillante esperando a germinar? Lo sabremos, de manera inevitable, dentro de unos años, cuando se nos pase la euphoria.
Las historias de auge y caída gustan mucho. Probablemente porque cuentan la clase de historia que se conoce como va a acabar: alguien vuela demasiado cerca del Sol y acaba quemándose. Es interesante ver qué es lo que precipita ese fracaso. Y pocas historias en televisión de auge y caída son como las de Euphoria. La mayor serie de televisión de los últimos años cuya tercera temporada está siendo un absoluto fracaso. Pero era fácil prever que eso iba a pasar. Porque todas las señales estaban ahí desde su segunda temporada.
Una serie que conoció tiempos mejores
No siempre ha sido la cosa así. Si algo se puede reconocer es que hubo un tiempo en que Euphoria era todo. Copaba las conversaciones en redes sociales, se hacían edits constantes e incluso la crítica parecía encantada con la serie. Incluso si su representación de la adolescencia siempre ha sido exagerada, era atractiva e interesante por unas buenas actuaciones y un cuidado visual que mantenían interesados tanto al público como a la crítica. Los personajes importaban. Era fácil empatizar con ellos. Y era atractiva visualmente. Era fácil engancharse.
¿Qué ocurrió para que dejara de funcionar? Lo más evidente es que la serie comenzó a perder parte de ese atractivo con el tiempo. Es algo que se hizo notar por parte de la crítica del paso de la primera a la segunda temporada. Donde de la primera se destacaban sus actuaciones, su aspecto visual y sus historias, de la segunda ya solo se destacaban estos dos primeros aspectos. Y en la tercera temporada solo ha ido a peor.
Las tramas de la tercera temporada son absurdas y no parecen ir a ninguna parte. En muchas ocasiones, ni siquiera parecen tener ningún propósito más allá de ofender o buscar alguna clase de impacto en los espectadores. Algo que en ocasiones han conseguido. Pero siempre a costa de algo importante: sus personajes.
La mayor queja sobre esta tercera temporada, vapuleada por crítica y público por igual, es que no es lo mismo. Y es normal. Las historias, vagamente coherentes, no permiten a actores y actrices desarrollar a sus personajes de maneras interesantes y emocionalmente impactantes como antes, haciendo que tengan mucho menos impacto. Y debido a la pérdida de interés en lo visual, la serie ya no genera el mismo interés.
El problema de no saber cuándo dejarlo ir
Pero hay otro problema que cabe señalar y que es muy importante para una serie como Euphoria: ha pasado mucho tiempo entre temporadas. Entre la primera y la segunda temporada pasaron casi tres años. Entre la segunda y la tercera han pasado más de cuatro. Eso hace más de siete años para tres temporadas en lo que es, definitivamente, una serie con un público objetivo claro: personas de entre 18 y 25 años. En el tiempo que ha pasado en la producción de tres temporadas alguien que estuviera en lo más bajo de la horquilla de su público objetivo ha dejado ya de estarlo.
Esto es un problema. Y lo es porque la gente crece, madura, sus gustos cambian. Quizás esta tercera temporada, tal y como es, hubiera funcionado igual hace cuatro años. Pero no ahora. No especialmente cuando está acompañada de enormes polémicas con algunas personas de su reparto y con otras con una imagen completamente alejada de lo que hacen en la serie, a causa de cómo ha evolucionado su carrera. Porque hacer una temporada al año no es un capricho: es una necesidad para no perder al público objetivo ni que tus propios actores dejen de ser atractivos para el mismo.
Producciones tan dilatadas en el tiempo como las de Euphoria no tienen sentido. Menos aún en una serie cuyo público objetivo es joven y tan joven que tres temporadas en siete años significa, literalmente, un tercio de su vida. Y ese es el problema de la serie: que no han sabido capitalizar su éxito o dejarla ir.
Euphoria podría haber funcionado con cinco temporadas en cinco años o aceptando que una tercera temporada tras siete años no tenía sentido. Pero o no han sabido dejarlo ir o no han sabido cómo acelerar la producción de la serie, haciendo que se convierta en un fracaso. Porque ya no existe el público. Porque ya no saben hacer una buena temporada de Euphoria. ¿Pueden salvar la serie en una hipotética cuarta temporada? No si tardan otros cuatro años en sacarla. Y viendo su historial, es dudoso que eso ocurra.
Euphoria siempre causa polémica, pero normalmente por otros motivos diferentes a los de esta tercera temporada. Algo que solo se ha acrecentado a causa de una polémica que se está cocinando en redes sociales: varias modelos de OnlyFans creen que en la serie se ha representado de forma errónea su trabajo. Llegando hasta el punto de considerar ofensiva la trama relacionada con la plataforma.
Una serie en caída libre y repleta de críticas
En la tercera temporada de Euphoria el personaje de Sydney Sweeney, Cassie, necesita conseguir 500.000 dólares para su boda. Como tiene poco tiempo para ello, decide hacerse un OnlyFans para ganar mucho dinero en poco tiempo. A partir de aquí comienzan una serie de sketches cómics en los que se disfrazada primero con un traje de perro y se viste de bebe después, todo ello con poses sugerentes, para conseguir el dinero que necesita y poder proceder con su boda.
Además de lo ridículo de la trama, las modelos de OnlyFans han querido señalar que lo que hace el personaje de Cassie está prohibido en la plataforma “las empresas de tarjetas de crédito tienen normas muy estrictas que hay que cumplir, y cada vez son más estrictas” ha dicho Sydney Leathers, una creadora de contenido que lleva en la plataforma desde 2017. ¿Por qué? Porque según la Política de usos de OnlyFans está terminantemente prohibido cualquier contenido relacionado con menores de edad, sea real o fingido. Algo que empresas como VISA y Mastercard imponen a las personas que ejercen trabajo sexual si quieren usar sus servicios.
Otra importante creadora de contenido de la plataforma, Maitland War, ha ido más allá. Afirmando que “perpetúa el estereotipo de que las trabajadoras sexuales carecen de principios morales y que harían cualquier cosa por dinero”, ha arremetido no solo contra el hecho de la representación de OnlyFans, sino de su profesión.
Si a esto sumamos la tibia recepción de la temporada, parece que Euphoria ya no es la niña bonita que era en sus dos primeras temporadas. Sus múltiples repasos, polémicas del miembros del reparto y ahora, problemáticas líneas narrativas, hacen que su futuro parezca tambaleante. Algo que parecía imposible hasta hace unos meses, pero que cada vez parece más claro: Euphoria fue una vez un fenómeno, pero parece que ya no tiene lo necesario para mantener su popularidad.
La esperada tercera temporada de Euphoria ha llegado a HBO Max, trayendo consigo nuevas tramas y personajes que prometen capturar la atención de los fans. Protagonizada por Zendaya, Hunter Schafer, Sydney Sweeney y Jacob Elordi, la serie continúa explorando los complejos desafíos de la juventud contemporánea en un mundo marcado por la adicción, el amor y la identidad. En esta nueva entrega, se suman al elenco algunas caras notables, entre ellas la talentosa actriz española Priscilla Delgado.
No sabía ni qué era
Con apenas 24 años, Priscilla Delgado ha construido una sólida carrera desde temprana edad, empezando con su participación en la serie Los Protegidos y trabajando con el aclamado director Pedro Almodóvar en Julieta a los 13 años. Su trayectoria la llevó a realizar una formación en Estados Unidos, donde se ha abierto camino en la industria. En Euphoria, Delgado interpreta a Angel, una bailarina de striptease que se cruza en la vida de Rue, el personaje central encarnado por Zendaya.
En una reciente entrevista, Delgado reveló cómo consiguió el papel en una audición que realizó sin saber inicialmente que era para Euphoria. “No fue nada por algún contacto, fue por la vieja usanza de mandar un casting. Recibí el material y al principio no sabía de qué se trataba“, explicó. Al enterarse del alcance de la serie, decidió posponer su visionado hasta completar su rodaje. “Fue muy emocionante poder ver la magnitud de la obra después de haber sido partícipe”, agregó.
La temporada 3 de Euphoria ya está emitiéndose en HBO Max, y promete mantener a los espectadores al borde de sus asientos con giros inesperados y el profundo desarrollo emocional de sus personajes. Con esta nueva entrega, el espectáculo sigue demostrando por qué se ha convertido en un fenómeno cultural.
La exitosa serie The Pitt continúa consolidándose como uno de los fenómenos televisivos más destacados en la actualidad. A lo largo de su segunda temporada, ha atraído a una audiencia excepcional, promediando 15,4 millones de espectadores por episodio. Este número representa un aumento del 50% en comparación con su primera temporada, evidenciando el crecimiento y la popularidad del programa dentro del catálogo de HBO Max.
Una serie que está arrasando
El episodio final de esta temporada, emitido el pasado viernes, logró captar la atención de 9,7 millones de espectadores en los tres días posteriores a su estreno, convirtiéndose en el episodio más visto de la serie hasta la fecha. Esta cifra es notable, especialmente cuando se considera que el reciente estreno de la tercera temporada de Euphoria reunió poco más de un millón de espectadores menos, lo que pone en perspectiva la magnitud del éxito de The Pitt.
Además, The Pitt se ha establecido como la sexta serie más vista en la plataforma de Warner Bros., colocándose detrás de otros grandes títulos como La casa del dragón, The White Lotus y The Last of Us. Este reconocimiento habla no solo de la calidad narrativa de la serie, sino también de su capacidad para resonar con la audiencia contemporánea.
La segunda temporada cerró con un episodio cargado de emoción y transformación para los personajes Robby (Noah Wyle) y Al-Hashimi (Sepideh Moafi), dejando a los seguidores expectantes por la continuación de la trama. Con una prometedora renovación programada para el próximo año, The Pitt ha asegurado su lugar en el panorama televisivo, y los fans ya están contando los días para el regreso de sus personajes favoritos.
Parecía que no iba a llegar nunca, pero por fin se ha estrenado la temporada 3 de Euphoria, con una Zendaya más en la cresta de la ola que nunca y rumores de enfado entre ella y Sydney Sweeney (aparentemente por celos de Tom Holland). Como siempre, los nuevos episodios de la serie han presentado caos, amor, sexo, locura, personajes rotos y drogas, un cóctel que lleva funcionando a la perfección desde su estreno allá por 2019. Bueno, o eso es lo que nos han hecho creer desde HBO, ocultando por completo una realidad a gritos: Euphoria no está creada por Sam Levinson ni es una idea totalmente original: de hecho, es un remake.
Disforia de Euphoria
Siete años antes del estreno de Euphoria en HBO, en la cadena israelí Hot 3 se estrenaba, bueno… Euphoria, una serie creada por Ron Leshem, Dafna Levin y Timira Yardeni que se emitió desde el 30 de noviembre de 2012 hasta el 1 de febrero de 2013 causando todo tipo de polémicas por el camino. Si has visto la serie americana, ya sabrás que sus protagonistas transitan por un camino de pérdida, drogadicción y sexo, y al Consejo de Programación israelí no le gustó en absoluto. Tan poco, de hecho, que ordenó que la quitaran por escándalo público.
En honor a la verdad, acabaron haciéndolo, pero por la puerta de atrás: tras una sola temporada y unas críticas no muy buenas, fue cancelada sin miramientos. Al fin y al cabo, tampoco tuvo un gran éxito, en parte porque se emitía en una franja horaria muy complicada para conseguir crear una comunidad. En todo caso, sus 10 episodios se convirtieron en pleno culto, gracias a diálogos como este: “Cuando tenías siete años, la gente saltó de las Torres Gemelas en directo. Y era repulsivo, y emocionante, y lógico. Los padres han ahogado a sus hijos. Los hijos han apuñalado a sus padres. Así que a los siete te quedas enganchado a las noticias. Y después te alimentas de eso. ¿Qué podría causarte un shock cuando tienes ocho años?”. Imagina, para la época y en una sociedad tan enclaustrada como la israelí, lo que pudo significar.
Utilizando como base el Skins británico (una serie fantástica a todas luces, al menos en sus primeras dos temporadas), Euphoria trató de mostrar una realidad que los medios se negaban a enseñar en Israel. Poco después de su cancelación, Sam Levinson tuvo una reunión con HBO para adaptarla al mercado americano. Eso sí, quería entender qué era exactamente lo que gustaba en el canal, así que fueron muy sinceros con él: el retrato crudo y honesto de las drogas y ser joven. “Empecé a hablar sobre mi historia personal con las drogas. Fui un adicto durante muchos años y ahora estoy limpio. Entonces dijeron ‘Vale, escribe eso'”, contaba Levinson.
Levinson no copió Euphoria tal cual, pero sí creó varios paralelismos entre las historias de la versión israelí y las nuevas que creó ex profeso para Estados Unidos. ¿El resultado? Lo sabes de sobra: tres temporadas de éxito en HBO, mientras que la original ni siquiera puede verse en una plataforma de streaming, condenada al olvido. Eso sí, sus creadores pueden estar contentos, porque se han hecho de oro: además de Rue, Euphoria ha tenido su versión alemana en 2025, aunque tampoco ha sido precisamente un bombazo: de hecho, se vio como un plagio de la americana… Solo que sin Zendaya por el medio. Y quieras que no, la cosa pierde.
Así que ya sabes: la próxima vez que te pongas Euphoria, recuerda que, en algún sitio, su versión original, olvidada por todos, parece recordarnos que este es y ha sido siempre un cuento de ricos y pobres, de gente con suerte y gente que no. De Estados Unidos y el resto.
La tercera temporada de Euphoria, la aclamada serie protagonizada por Zendaya, ha llegado marcada por críticas adversas que la han convertido en la peor valorada hasta la fecha. Con una puntuación de apenas 42% en Rotten Tomatoes, la recepción ha sido considerablemente negativa, lo que contrasta con la expectación generada por su regreso tras un prolongado parón.
¿Malas críticas? Exitazo seguro
A pesar de las duras críticas, la serie se ha posicionado como la más vista en HBO Max, arrasando en 55 países, incluyendo España. Este fenómeno demuestra que, a pesar de la no favorable valoración por parte del público y la crítica, los espectadores siguen muy interesados en seguir las tramas de los adolescentes en Los Ángeles.
En este regreso, Euphoria ha conseguido desbancar a The Pitt, que había dominado el ranking de la plataforma anteriormente. La popularidad de la serie persiste, incluso cuando su tercera temporada ha sido objeto de intensas críticas y opiniones mixtas. Esta recepción parece no haber afectado su audiencia, al menos en términos de visualizaciones.
El primer episodio de la nueva temporada muestra ciertas influencias de The Idol, serie que también ha tenido sus críticas atendidas por un público que sigue explorando las complejidades del mundo del espectáculo y la fama. En este sentido, se puede observar que tres de las protagonistas de Euphoria lidian con temas ligados a la industria del entretenimiento, algo que parece resonar con la audiencia, como se evidencia en la creciente popularidad de The Idol, ahora situada como la quinta serie más vista en la plataforma.
Si bien los datos de audiencia oficiales aún no han sido publicados por HBO, el fenómeno de Euphoria parece continuar a pesar de las opiniones negativas, lo que plantea interrogantes sobre el futuro de la serie y su desarrollo narrativo en este nuevo capítulo.
La reciente controversia en torno a la nueva temporada de Euphoria ha causado un debate intenso en redes sociales, centrado en una escena polémica del personaje Cassie, interpretado por Sydney Sweeney. En esta secuencia, Cassie aparece en un contexto infantil, llevando un pañal y un chupete, mientras explora su nueva faceta como creadora de contenido en OnlyFans. Aunque la intención narrativa parece ser una evolución del personaje a través de su búsqueda de validación, la representación ha suscitado reacciones negativas por parte de muchos espectadores.
No ha sentido euforia
Numerosos usuarios han calificado la escena como problemáticas, interpretándola como una posible normalización de la pedofilia. Comentarios en redes han sido especialmente contundentes, con algunos afirmando que la serie está “intentando normalizar el caso Epstein” o que es “una de las cosas más perturbadoras que he visto aquí en mucho tiempo”. Esta reacción ha elevado el nivel del debate, poniendo en tela de juicio los límites éticos que deberían existir en la ficción, especialmente en un contexto donde la protección de menores está en conversación constante.
La discusión no solo se centra en la escena misma sino también en la decisión de Sweeney de participar en un contenido que muchos ven como irresponsable. Críticas hacia la actriz han aumentado, cuestionando cómo una figura pública acepta involucrarse en una narrativa tan provocativa, en un momento donde el abuso infantil y la explotación son temas de gran relevancia.
Este intenso debate refleja un ambiente más amplio sobre hasta dónde pueden llegar las narrativas en medios y si todo vale en el afán de ser rompedor. A medida que la temporada avanza, los espectadores se preguntan si la serie continuará provocando reacciones similares o si se establecerán nuevos límites en la representación de temas tan delicados.