Netflix ha dado un paso significativo hacia la expansión de su oferta de contenido adaptando el icónico juego de mesa Los colonos de Catán. La compañía ha asegurado los derechos para desarrollar una serie de proyectos que incluyen películas, series de televisión y reality shows, tanto en acción real como en formato animado. Este movimiento subraya la creciente influencia de los juegos de mesa en la cultura popular y el entretenimiento en el hogar, según ha destacado el CEO de Asmodee, la empresa propietaria de los derechos de Catán.
Catán podrá adquirir muchas formas posibles
Con más de 30 años en el mercado y más de 45 millones de unidades vendidas, Catán ha consolidado su estatus como un clásico moderno entre los juegos de mesa. Si bien en 2015 se habían asegurado derechos para una película que eventualmente pasaron a Sony, el proyecto no se concretó. No obstante, la reciente iniciativa de Netflix muestra un renovado interés en explotar la narrativa del juego, que se centra en la construcción y gobernanza de un nuevo hogar a través del intercambio de recursos.
Además de Catán, Netflix ha comenzado a adaptar otros populares juegos de mesa, como Los hombres lobo, Exploding Kittens y un reality de Monopoly, lo que indica un enfoque estratégico hacia un contenido que resuena con audiencias de diversas edades. Jinny Howe, responsable de series de ficción de Netflix, mencionó que la intensa estrategia inherente al juego ofrece oportunidades infinitas para construir drama y narrativa en pantalla.
La existencia de novelas que amplían el universo de Catán sugiere que hay una rica base narrativa que podría ser atraída a la pantalla, brindando potencialmente historias que encuentran eco en la experiencia lúdica de millones. Mientras Netflix se adentra en este nuevo territorio creativo, los fanáticos de Catán esperan con interés qué sorpresas traerá esta adaptación al mundo del entretenimiento.
Esta es la historia de un pequeño y sencillo juego de cartas que acabó convirtiéndose en un fenómeno internacional: ‘Exploding Kittens’.
La propuesta era sencilla: un juego de ruleta rusa que en vez de con pistolas y balas se jugara -por lo que sea- con cartas y gatos explosivos. Pero que, además, pudieras fastidiar a tus oponentes todo lo quisieses y reírte bastante mientras tanto. Esta es la historia de un pequeño y sencillo juego de cartas que acabó convirtiéndose en un fenómeno internacional: ‘Exploding Kittens’.
Stay Alive in this Hilariously Explosive Card Game
Cuídame el gato, Manuel
Elan Lee, ya de adolescente, era un genio informático. Tanto, que acabó modelando el cuello de Jar Jar Binks en ‘La amenaza fantasma’ y, poco después, se convirtió en el líder de diseño de juegos de Xbox, donde ayudó a lanzar ‘Halo’ y otros hitos. Y sin embargo, sentía que estaba haciendo del mundo algo peor sintiéndose culpable por hacer que la gente no conversara y riera, basando su vida en un videojuego: “Me empecé a sentir responsable, porque era el que había puesto esos píxeles en la pantalla”, comentaba.
Así que decidió volver a la base: un juego de cartas llamado ‘Bomb Squad’ en el que ibas sacando de un mazo y, cuando te salía la bomba, quedabas eliminado (a no ser que tuvieras una carta para contrarrestarlo). El siguiente paso era contactar con Matthew Inman, más conocido como The Oatmeal, un éxito viral en Internet, que vio el juego y pensó que era divertido pero no tenía alma. Le faltaba ser, bueno, gracioso.
“¿Y si en vez de una bomba, todo el mundo se estresara y preocupara sobre un gatito? Un gatito podría matarte y volarte en mil pedazos”. Dicho y hecho: había nacido, ahora sí, ‘Exploding kittens’. Pero claro, una cosa es idear un juego y otra tener el dinero suficiente para sacarlo adelante. Y aquí entra una herramienta básica para el día a día de la gente creativa: Kickstarter. Si nunca lo habéis tenido que utilizar, no sabéis el estrés que os quitáis de encima.
Patada y para adelante
En enero de 2015 se lanzó la campaña, con la idea de conseguir 10.000 dólares y tener el dinero suficiente para poder lanzar, además de las barajas acordadas con los mecenas, otras quinientas para algunas tiendas. Un mes después habían conseguido casi nueve millones de dólares con 290.000 mecenas gracias a una estrategia (copiada después hasta la saciedad) en la que convirtieron el crowdfunding en un juego en sí mismo.
Desde entonces hasta ahora han vendido 11 millones de unidades, que se dice pronto. ¿Quién dijo que los juegos de mesa no daban dinero? Poco importaron los enfados de algunos grupos animalistas, el hecho de que fuera parecido a otros o su extrema sencillez para los jugadores más hardcore: ‘Exploding Kittens’ era tal éxito que enseguida empezaron a sacar expansiones y ediciones especiales.
Desde juegos para mayores de 18 años hasta variantes zombies, para 2 jugadores, incluyendo collarines, gatos que implosionan, minions o recetas, el mundo de los gatos explosivos sigue hacia delante dando beneficios millonarios. Para tanto es, que incluso ya se prepara una serie de animación para Netflix y el equipo pasó de dos personas a más de cien en solo cinco años.
Burritos que hacen pupa
Y junto a ‘Exploding Kittens’, juegos que han revolucionado las salas de medio mundo, como ‘Throw throw burrito’ (y sus variantes con aguacates y gigantes), en la que hay que tirarse burritos de goma a lo largo de la habitación, ‘Mantis’, ‘Happy Salmon’ o ‘Hand-to-hand wombat’. La originalidad por bandera, mucho testeo y pasárselo bien: esas son las claves de cualquier juego de mesa al fin y al cabo, ¿no?
Ah, sí: y también se han ido al mercado digital con apps, juegos en consolas, merchandising y muchísimo más. Nada mal para un simple juego de estrategia, gatos y explosiones que empezó como alternativa a la Xbox… y acabó merendándosela.