Netflix ahora va a intentar amasar millones con su versión del ‘Monopoly’ y otros programas sin guion

Tenía que llegar tarde o temprano, porque dinero llama a dinero. Netflix ha implementado un proceso conocido como “bake-off” para seleccionar empresas de producción que se encargarán de crear programas sin guion. Este método permite a la plataforma evaluar las propuestas de distintas compañías y elegir la que mejor se ajuste a su visión para el proyecto. En un caso reciente, la serie Con amor, Meghan, centrada en Meghan Markle, fue ganada por Sony IPC durante este proceso de audiciones competitivas.

Tira los dados… ¡Y buena suerte!

El “bake-off”!” no es un concepto nuevo para Netflix, que ha utilizado esta estrategia en diversas ocasiones dentro del competitivo mundo de la producción de contenido no guionizado. La popularidad de este enfoque radica en su capacidad para atraer a una variedad de talentos creativos y asegurar producciones de alta calidad. La serie Con Amor, Megan, por ejemplo, ha generado expectativas significativas, no solo por su tema, sino también por la reputación del productor seleccionado.

Además, en su búsqueda por diversificar su catálogo de contenido, Netflix está llevando a cabo un “bake-off” para sus próximas series, una de ellas basada en el Monopoly y otra, The Golden Ticket, en la icónica obra de Roald Dahl Charlie y la fábrica de chocolate. Esta nueva producción busca capturar la magia y la creatividad que han hecho que la historia original sea un clásico atemporal. Aunque todavía no se han revelado detalles específicos sobre los productores seleccionados para este proyecto, las expectativas son altas, dado el éxito que han tenido otras adaptaciones de las obras de Dahl.

En resumen, Netflix continúa innovando en la manera en que selecciona a las empresas de producción, utilizando el “bake-off”” como una herramienta clave para garantizar que sus programas sin guion no solo sean relevantes, sino también de alta calidad. Con títulos como With Love, Meghan y The Golden Ticket, la plataforma parece estar comprometida a ofrecer contenido atractivo y variado a su audiencia mundial.

Los 6 juegos de mesa que cambiaron la historia

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? A lo largo de la historia ha habido un buen puñado de juegos que lo han cambiado absolutamente todo: las reglas, los objetivos, las dinámicas e incluso la historia en sí misma. Si no, quizá seguiríamos jugando a Senet, el primer juego jamás creado.

Efectivamente, los aficionados a los juegos de mesa lo sabemos de sobra: acercarse a una tienda, ahora mismo, es asistir a un desfile interminable de tableros, dados, mecánicas, manuales gigantescos, cartas y fichas de todos los tamaños, formas y colores. Y puede agobiar. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? A lo largo de la historia ha habido un buen puñado de juegos que lo han cambiado absolutamente todo: las reglas, los objetivos, las dinámicas e incluso la historia en sí misma. Si no, quizá seguiríamos jugando a Senet, el primer juego jamás creado.

Hemos preparado una lista que no es de recomendaciones (y lo sabréis al ver la primera entrada), sino de juegos que, muchas veces sin saberlo, fueron capaces de innovar y crecer para divertirnos. ¡Echamos un vistazo a los 6 juegos de mesa que cambiaron la historia para siempre!

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Monopoly

Por supuesto que a día de hoy ‘Monopoly’ es un juego atrasado que no hay por donde coger, pero en 1935, donde lo más innovador que se podía probar eran juegos de puro azar como el Parchís o los típicos juegos de cartas, este gigantesco tablero permitía tomar decisiones que iban más allá del azar, gestionar tu propio dinero y ganar a tus contrincantes con reglas simples para nosotros pero complejas en la época. Del destrozo que le hicieron a ‘The Landord’s Game’, que, además, pretendía educar a la población, es mejor hablar en otro momento.

Los colonos de Catán

En 1995, el panorama de los juegos de mesa para adultos estaba un poco estancado, con la industria centrada totalmente en los niños con innovaciones como ‘Cocodrilo Sacamuelas’ o ‘Quién es quién’. Pero entonces, llegó ‘Los colonos de Catán’, que fue capaz de popularizar y mezclar adecuadamente mecánicas ya existentes para el gozo de todo el público: acumulación de recursos, interacción entre jugadores, una competición no basada en eliminar a tus contrincantes, un tablero que variaba en cada partida…

Después de jugarlo, muchos empezaron a abrirse a un mundo que estaba a punto de nacer. Otros se quedaron en ‘Catán’. Bueno, siempre será mejor que el ‘Monopoly’, eso desde luego.

Magic

Este listado no podría estar completo sin el juego que, para bien o para mal, ha servido de entrada para millones de personas y que ha inspirado todo tipo de nuevos mecanismos desde 1993: ‘Magic: el encuentro’ tiene decenas de miles de cartas únicas, lo que hace cada partida totalmente diferente. No solo popularizó el sistema de creación de mazos (deckbuilding), sino que fue una de las mayores sensaciones de la historia, con torneos mundiales y cartas valoradas en muchísimo dinero. A cambio, su juego se ha devaluado un poco a favor de la especulación capitalista. The times a’changing.

Pandemic

De toda la vida, un juego de mesa ha sido competitivo. Tú contra tus amigos, ¿quién ganará? Sin embargo, el concepto de cooperar para ganar o perder todos a la vez sigue sin entrar en la cabeza de muchísima gente. Sí, en ‘The Landlord’s Game’ había una variante cooperativa, y los juegos de rol enseñaron a contar una historia conjunta, pero el público general aún entendía las victorias como algo individual. ‘Arkham Horror’, ‘Sherlock Holmes’ o ‘Heroquest’ fueron definitorios durante los 80, pero ‘Pandemic’, en 2008, puso a los jugadores por primera vez como los únicos que podían salvar el mundo si trabajaban juntos.

Fue el primer juego familiar cooperativo que tenía éxito real, y, más adelante, ayudó a popularizar otro nuevo género con los ‘Legacy’. Y aunque, en realidad, ‘Pandemic’ está más que superado a estas alturas, siempre apetece sacarlo a mesa. Por algo será.

Uno

Vale. No seré yo el mayor fan de ‘Uno’, pero es innegable que se convirtió, desde su salida en 1971, en una de las puertas de entrada más grandes posibles al mundo de los juegos de mesa. Miles de personas han ido a una fiesta con el ‘Uno’ bajo el brazo y han probado otros party games como ‘Exploding Kittens’, ‘Hombres lobo de Castronegro’ o ‘Manzanas con manzanas’. Puede que ahora mismo te dé más pereza que otra cosa, pero es muy probable que ahora no pudieras jugar a ‘Gloomhaven’ si nunca fuiste ese chaval que aprendió con ‘Uno’: el ‘Mortadelo y Filemón’ de los juegos de mesa.

Risk: Legacy

Con la cantidad de juegos legacy que hay en el mercado ahora mismo, es sorprendente que todo empezara en 2011 con la versión de un juego tan clásico como ‘Risk’. A lo largo de las partidas cambiaban las reglas, las cartas (alguna incluso se destruía) y acababa contando una historia y convirtiéndose en algo totalmente diferente. Fue el último gran puñetazo encima de la mesa de la industria, que desde entonces ha visto ‘Pandemic Legacy’, ‘Gloomhaven’, ‘Machi Koro Legacy’ o ‘El dilema del rey’, entre muchos otros. Y es que solo hay algo más divertido que empezar una partida: no saber cómo va a terminar.

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¿Un parque de atracciones de ‘Monopoly’? Está pasando en Australia

Ahora la máquina ha dado un giro más con la creación de un parque de atracciones en Australia. Sí, sí: un parque temático basado cien por cien en el juego de mesa. Y no te esperas lo que hay en su interior. Bueno, un poco sí.

Si nunca has tenido una noche de Monopoly en familia, en parte siento pena y en parte, francamente, me alegro muchísimo por vosotros. Y es que es un juego que, te guste más o menos, ha destruido relaciones desde siempre con su manejo absolutamente consciente de la maquinaria del capitalismo. Y ahora la máquina ha dado un giro más con la creación de un parque de atracciones en Australia. Sí, sí: un parque temático basado cien por cien en el juego de mesa. Y no te esperas lo que hay en su interior. Bueno, un poco sí.

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Poniendo casitas y hoteles

Monopoly Dreams se encuentra en Melbourne y en realidad es el segundo parque de atracciones basado en la franquicia después del que abrió en Hong Kong en 2019. Pero este es el doble de grande: 1650 metros cuadrados te esperan en un tablero gigante que se puede jugar en familia, con amigos o con el colegio y que incluyen un cine en 4D en el que el proyectan un corto donde su ricachón protagonista, Mr. Monopoly, va a ver Melbourne con su perro Scottie. No va a ganar ningún Óscar.

Puedes visitar la mansión de Mr. Monopoly, una recreación de la ciudad (incluyendo la cárcel, la compañía eléctrica, la compañía de aguas y el banco), ver la ficha del juego más grande del mundo -un helicóptero- y… Bueno, en realidad ya está. Si te apetece, hay una cafetería ambientada en el juego y al salir puedes comprar un ejemplar por si la visita te ha parecido tan emocionante que quieres intentar repetirla en tu casa sí o sí.

Si tienes curiosidad, los precios de la entrada van desde 38,50 dólares australianos para los niños (unos 24 euros) hasta los 49,50 para los adultos (unos 30 euros), y se recomienda pasar una hora y media en su interior. De momento, las primeras críticas en Google Maps son relativamente alentadoras, aunque quizá no lo suficiente como para sufragar los 20 millones que costó levantarlo.

“Tienes que pagar 50 dólares para entrar, y entonces esperan que te gastes más dinero en juegos de feria”, comenta un usuario enfadado porque “la mayoría de los juegos son básicamente juegos de iPad a lo grande“. Por el contrario, hay quien cree que “¡Superó mis expectativas! La experiencia inmersiva de caminar a través del icónico tablero era surrealista”. Eh, mentir no miente a nadie. Si algún día estás por Australia, ¿no te apetece montarte en el parque temático más absurdo que se te pueda ocurrir?

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La increíble historia de cómo el Monopoly se convirtió en el mayor enemigo de los nazis

No querían presentar un nuevo juego de mesa que entretuviera a los niños durante la guerra, sino… sacar a los suyos de prisión.

Año 1941: la II Guerra Mundial asola Europa, y los prisioneros británicos caen en manos de los nazis a puñados. Sin embargo, un buen puñado de ellos parecen estar fugándose con éxito de las cárceles alemanas. ¿Cómo es posible? ¿Qué se les estaba pasando por alto a los carceleros? Se habían asegurado de que no recibieran nada más allá de lo estrictamente necesario: ropa, comida y un juego de ‘Monopoly’ para mantenerles entretenidos.

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Monopoly, app gratuita basada en el clásico juego de mesa

Salga de la cárcel

“Vaya a la cárcel. Vaya directamente sin pasar por la casilla de Salida y sin cobrar las 20.000 pesetas”. Si tuviste un ‘Monopoly’ en los años 90 sabes perfectamente el caladero de horas que podía durar hasta que alguien decidiera retirarse de la partida o se arruinara comprando hoteles. Es el juego capitalista por excelencia (aunque naciera con la idea contraria en 1903) y es difícil contar algo sobre él que no se sepa.

Pero hay un periodo en el que quizá lo que menos importaba en el mundo era el ‘Monopoly’: obviamente, durante la II Guerra Mundial. Y sin embargo, se convirtió en un aliado indispensable para que los soldados apresados se libraran de la cárcel. Pero, ¿cómo? Todo empieza con un hombre, Christopher Clayton Hutton: soldado, escapista, empleado del servicio secreto, inventor al estilo Q de las películas de James Bond. Fue a él al que se le ocurrió la gran idea de juntarse con Waddington’s, la empresa de juegos de mesa que, entre otros, publicó ‘Cluedo’ por primera vez. Pero no para presentar un nuevo juego de mesa que entretuviera a los niños durante la guerra, sino para… sacar a los suyos de prisión.

El kit de escape que pasó por delante de los nazis como si fuera ayuda humanitaria contenía un mapa de seda de diferentes países europeos en el que se marcaban los pisos francos, los lugares a los que ir, cuchillos, brújulas en miniatura, trozos de metal (todos ellos haciéndose pasar por piezas reales), cuerda y, lo que es aún mejor, dinero real… situado exactamente bajo el dinero del juego. Pero, ¿cómo es posible que nadie se diera cuenta?

Oculto a plena vista

Como si de una película se tratara (y raro es que nadie haya hecho el biopic todavía), Waddington’s y Hutton escondieron los mapas y los utensilios dentro de los tableros de Monopoly: al ser de seda y no de papel, los mapas aguantaban bien el agua y podían esconderse fácilmente en un lugar pequeño. Además, como no hacían ruido, no llamaban la atención de los guardias. No es que tuvieran que averiguar todo esto ellos solos: antes de ir a una misión, los británicos ya sabían que los falsos Monopolys existían.

Es posible que estés pensando que no tiene ningún sentido que los enemigos permitieran que sus encarcelados jueguen a juegos de mesa, pero lo cierto es que la Convención de Ginebra permitía que las ONGs los enviaran para mantener la mente activa. Además, los alemanes pensaron que, mientras jugaran, no harían planes de escape. Spoiler: sale mal.

Estos juegos se podían confundir fácilmente con Monopolys reales, y la única forma en la que los presos podían saber que se trataba de su llave hacia la libertad era por un punto rojo en la casilla del Parking Gratuito. Obviamente, después de usarlos, los soldados debían destruir los juegos para que los alemanes no supieran cómo habían conseguido escapar. Puede parecer sacado de una película de ‘Misión Imposible’, pero lo cierto es que miles de soldados capturaron se escaparon así. Se puede decir, sí, que consiguieron una carta para salir de la cárcel.