Voy a ser brutalmente honesto: la película de Gollum que están roando ahora mismo no pinta nada bien. A sus 62 años, Andy Serkis vuelve a interpretar al personaje que más fama le dio mientras sigue lamiéndose las heridas por el fracaso de su última película como director, una adaptación animada de Rebelión en la granja que elimina toda referencia política y la deja en un relato blandito sin mucho que aportar. Este es el contexto en el que se ha lanzado a rodar un spin-off de El señor de los anillos… con polémica incluida.
Hobbits, sí. Negros, no.
El actor ha recibido críticas al ver el casting, compuesto en su totalidad por personas de raza aria. Para defenderse, el actor ha utilizado como punta de lanza al mismísimo autor de las novelas: “Tolkien estuvo muy influenciado por la mitología nórdica, y se nota. La Comarca parece un sitio muy, muy blanco, ¿sabes? No están preocupados sobre lo que pasa en la frontera, pero saben que no quieren a nadie que entre”. Creo que no se ha pensado bien su discurso… o quizá, y esto sería terrible, lo ha pensado demasiado bien.
Hay que tener en cuenta que en otros productos como Los anillos de poder, la saga sí ha utilizado un reparto diverso para mostrar todas las facciones de la Tierra Media, algo a lo que el director y actor se ha negado expresamente: “Sí, ha habido críticas. Esta película lo reconoce de alguna manera, pero no creo que vayamos a hacer una versión políticamente correcta donde fichemos a actores por ficharlos e ir tachando casillas. En definitiva, se aplica cuando sea pertinente”. Y ya estaría.
Habrá que ver lo que sale de esta película en la que se han puesto todas las esperanzas de hacer una franquicia de El señor de los anillos… Si no fuera porque la mayoría de los fans, honestamente, ya tenemos bastante con la trilogía original y El Hobbit. Un retorno a la Tierra Media que puede salir aguado.