La mecánica habitual de Apple, año tras año, ya sabéis de sobra cuál es: anuncia un nuevo modelo de un dispositivo que mejora ligeramente al anterior, lanza un anuncio vistoso y espera a que todos sus fieles se lo compren. Y repetir ad finitum. El último en caer ha sido el iPad Pro, que nace como la tablet más increíblemente fina del mercado para quien se preocupe por esas cosas. El problema no ha sido ese, sino el anuncio para presentarlo, que ha sido demasiado destructivo incluso para los fans de la empresa.
iDestrucción
La clave del anuncio del iPad estaba clara: todo cabe en la tablet, desde la composición musical hasta el WhatsApp. Y, para ello, sus creativos se han inspirado en estos vídeos fascinantes que de vez en cuando te recomienda TikTok en los que una presa hidráulica se carga cosas de todo tipo. El problema es que esta vez lo que se ha cargado una empresa riquísima han sido bienes culturales, y la bravuconada no ha sentado muy bien precisamente.
La presa hidráulica va rompiendo una trompeta, un piano, una máquina arcade, varios botes de pintura, un metrónomo o una mesa de mezclas, entre otros, para prensarlos en un iPad. Y lo que Apple creía que se iba a leer como “Todo está aquí dentro”, muchos lo han leído como “El iPad quiere destruir el arte” o, simplemente, como una burda manera de destrozar objetos con fines promocionales que, en su lugar, podrían ser utilizados por personas sin muchos recursos para crearlo.
Obviamente, el problema viene de que una de las empresas más gigantescas del mundo quiera entrar en un meme basado en destruir cosas valoradas por miles de euros como si para ella fuera solo simple calderilla. En lo personal, no me parece para tanto, es un simple anuncio, pero entiendo de dónde viene todo esto: Apple no tiene derecho a hacer este tipo de anuncios virales mostrando la cantidad obscena de dinero que pueden destruir por puro gusto. No es el inicio del fin de la empresa de la manzanita, ni mucho menos, pero sí un gesto de disgusto que hace años habría sido impensable. The times a’changing.