Ridley Scott, reconocido por sus contribuciones al cine de ciencia ficción con filmes icónicos como Alien y Blade Runner, es quizás mejor recordado por su aclamada película Gladiator, que ganó el Oscar a Mejor Película en 2001. Este drama épico no solo revitalizó el género péplum en un momento crítico, sino que también se convirtió en un fenómeno de taquilla, recaudando más de 470 millones de dólares alrededor del mundo.
Gladiator es una película con una producción compleja
Sin embargo, durante la producción, Scott y su equipo enfrentaron un trágico revés con la muerte del actor Oliver Reed, quien interpretaba a Antonio Próximo. Reed, falleció el 2 de mayo de 1999 en Malta, víctima de un ataque al corazón. A pesar de sus conocidos problemas con el alcohol, que había prometido controlar durante la filmación, falleció tras una noche de excesos. Este luctuoso evento dejó una huella en la producción y en el elenco, incluido Joaquin Phoenix, quien tenía un profundo aprecio por Reed.
Ante la imposibilidad de regrabar las escenas restantes de Reed, Scott implementó soluciones innovadoras. Utilizando tecnología CGI de vanguardia, el equipo logró insertar digitalmente el rostro de Reed en un doble, permitiendo completar su papel de manera convincente. “Conseguimos terminar lo que hacía falta de Oliver, robando imágenes digitales de su rostro y colocándolas en un cuerpo adecuado”, explicó Scott en una entrevista.
A pesar de su muerte, Reed alcanzó un éxito póstumo significativo, recibiendo incluso una nominación al BAFTA por su actuación. Más de dos décadas después, se anticipa con gran expectación el estreno de Gladiator II en 2024, que contará con un elenco renovado, pero lleno de estrellas, generando altas expectativas entre los fanáticos del cine.
Aunque la era dorada del western parece haber quedado atrás, el género sigue produciendo películas, aunque con menor frecuencia y presupuesto. Este 12 de septiembre, los cines españoles recibirán Eddington, un título que ha generado una considerable expectativa desde su estreno en EE. UU. el pasado 18 de julio.
Una película con un elenco de fantasía
Dirigida por Ari Aster, conocido por su trabajo en Hereditary y Beau tiene miedo, Eddington combina elementos de western con thriller, comedia negra y suspense, en un contexto pandémico. El filme cuenta con un elenco estelar que incluye a Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Emma Stone y Austin Butler, lo que promete una propuesta cinematográfica atractiva para los cinéfilos.
La historia se sitúa en mayo de 2020 y sigue a una pareja atrapada en el pequeño pueblo que da nombre a la película. Aunque inicialmente todo parece ir bien, la rivalidad entre el sheriff Joe Cross (Phoenix) y el alcalde Ted García (Pascal) complica la situación, llevando a un cuento que no es lo que parece. La película fue presentada en el prestigioso Festival de Cannes, obteniendo críticas mayoritariamente positivas, aunque se destaca que no es una propuesta para todos los gustos, lo que podría atraer a aquellos que buscan algo diferente en la pantalla grande.
La escasa presencia del western en Hollywood, combinado con los menores presupuestos y la resistencia a invertir en el género, hace de Eddington un notable caso en la actualidad del cine. La mezcla de géneros y el enfoque original de Aster desafían las convenciones del western tradicional, ofreciendo a su vez una narrativa contemporánea que refleja la realidad de la pandemia. Esto la convierte en una de las películas más esperadas del año, esperando atraer tanto a aficionados del género como a los seguidores del director.
Joaquin Phoenix, el aclamado actor ganador del Oscar, recordó su infame aparición en The Late Show with David Letterman el 11 de febrero de 2009, un evento que rápidamente se convirtió en uno de los momentos virales más emblemáticos de la era temprana de internet. Durante esa memorable emisión, Phoenix se presentó en personaje, lo que despertó tanto risas como confusión entre los espectadores y críticos por igual.
No es el único episodio cuestionable de Phoenix
En una reciente reflexión sobre aquel episodio, Phoenix describió su actuación como “horrible”, destacando que realizó una preentrevista en personaje, lo que aumentó la desconexión entre su persona real y su personaje ficticio. Este enfoque inusual alimentó especulaciones sobre su estado mental y lo que realmente estaba ocurriendo detrás de la fachada, contribuyendo a su estatus de figura intrigante en la cultura pop.
Aquella aparición, marcada por su comportamiento errático y respuestas evasivas, se ha convertido en un referente en la memoria colectiva del entretenimiento, con muchos recordando la mezcla de humor y desconcierto que ofreció. A lo largo de los años, este momento se ha discutido en muchos contextos, reafirmando la influencia que Phoenix tiene como artista y la audacia de sus decisiones creativas.
Hoy en día, el impacto de su participación en el programa de Letterman no solo continúa resonando en la cultura popular, sino que también exhibe cómo el acto de “quedarse en personaje” puede transformar una simple entrevista en un espectáculo inolvidable. La singularidad de su enfoque ha dejado una marca indeleble en el análisis de la presentación de personalidades en los medios, estableciendo un nuevo estándar para la conexión entre la realidad y la actuación en televisión.
Incluso si se suele decir que segundas partes nunca fueron buenas, eso no parece aplicarse a las películas. En el cine es inusual que una película sea adorada y su secuela sea aborrecida. Muchas películas son adoradas y lo son todavía más sus secuelas, convirtiéndose en franquicias reconocidas, donde cada nueva entrega es más tanto o más querida que la anterior. A veces sucede que no. Que una secuela fracasa de manera estrepitosa y ruidosa. Esto último, seguramente, por lo inusual que es que una secuela fracase cuando triunfo la original.
Joker: Folie à Deux, de Todd Phillips, es una película que fracasó de forma estrepitosa entre crítica y público. En taquilla ha sido considerado un absoluto fracaso, incluso cuando su director, Todd Phillips, afirma haber tenido libertad creativa para hacer la película. Con un presupuesto de 200 millones de dólares, apenas sí logró conseguir 207 millones de dólares. Unas cifras alarmantes, incluso si sobre el papel pueden sonar bien.
Entonces, ¿qué ha ocurrido para que fracase de esta manera? Hay varios motivos. Pero para ello, hace falta entender lo que hacía Joker y también lo que no hace exactamente secuela.
Una película adorada por cómo reivindicaba una masculinidad contra la pared
Joker, dirigida por Phillips, fue estrenada en 2019. Su principal atractivo era presentar un enfoque completamente diferente al que tenían hasta entonces las películas de superhéroes. Donde estas eran todo peleas y vibrantes historias de los chicos buenos, Joker era una película sobre un hombre de a pie, con evidentes problemas mentales, que es abandonado por la sociedad hasta convertirse en un villano. O para mucha gente, un antihéroe.
Si funcionó fue, en muchos sentidos, porque gran parte del público se identificó con El Joker. Interpretado por Joaquin Phoenix, convirtiéndolo en un misántropo que intenta conectar con la sociedad en sus propios términos, pero siendo rechazado por la misma, acaba convirtiéndose en un fenómeno social cuando decide ir contra esas mismas normas sociales.
Ahí es donde radica la mayor parte de su atractivo. Muchas personas se sintieron identificado con la imagen de un hombre aislado que lidera a los incomprendidos del mundo en una narrativa que no dejaba de ser una historia de orígenes de superhéroes. Incluso si era algo más.
La película bebía descaradamente del cine de Martin Scorsese, hasta el punto de rozar la copia cuestionable. Tanto Taxi Driver como El rey de la comedia son copiadas de un modo que, por momentos, incluso secuencias enteras son rodadas de la misma manera. Algo que muchos llamarán homenaje, pero muchos otros vieron en ello una evidente falta de personalidad.
Un director que no sabía a quién estaba dirigiendo sus películas
De hecho, si bien Joker tuvo muchos fans, también tuvo numerosos detractores. Tanto por su pobre representación de la salud mental, su narrativa simplista como por su copia del estilo de otro director anterior, sus detractores vieron la versión superheroica de una película que se pretende profunda y seria, no una película profunda y seria. Algo que ayudó a Joker, al crear la conversación social si, por un lado, de verdad era una película tan buena y, por otro, si acaso no era una película que hablaba a los más bajos instintos de los hombres.
Aquí no hemos venido a resolver tampoco si es una u otra, en ninguno de ambos casos. Pero ese debate existió y ayudó a la película. Y los fans de Joker lo fueron, mayoritariamente, porque sentían que hablaban de ellos y además, la percibían como profunda. Algo que no podían decir de su secuela.
Joker: Folie à Deux decidieron centrar la película en Harley “Lee” Quinzel, su conversión en Harley Quinn, centrándose no en cómo Arthur Fleck acaba por convertirse en el Joker, sino en cómo es una persona torturada que no es entendida. Un acercamiento que quizás funcionaría para Todd Phillips, pero es difícil de creer que funcionaría para los fans de la película original. Como de hecho sucedió.
Toda la película está plagada de decisiones desconcertantes. Lady Gaga como Harley Quinn es una decisión cuestionable. También lo es hacer que la película sea un musical. O comenzar con una secuencia animada. Todo aspectos que refuerzan la idea dea que Phillips no entendió porqué triunfó la película original: porque apelaba a un público —blanco, masculino, heterosexual, que se siente vulnerable y quiere liderar y recuperar un poder que cree legítimamente suyo, no que le digan que hay algo mal en ellos— al que esta película no se dirige.
Joker: Folie à Deux está completamente desconectada de su público. Hace lo mismo que la original, pero con otros referentes y otras referencias. Unas en las que su público ni se ve reflejado ni entiende ni acepta. Algo que explica su fracaso. Pero no solo.
Más grande, más desconectada, ¿peor?
Si bien es cierto que Joker: Folie à Deux hizo muchísimo menos dinero que Joker, también costó mucho más. Joker costó alrededor de 70 millones de dólares, pero también ingresó 1.080 millones de dólares. Joker: Folie à Deux costó casi el triple y apenas sí logro ingresar lo que costó. Que teniendo en cuenta que cuando hablamos de presupuesto eso no incluye marketing, significa que con la película perdieron decenas o cientos de millones de dólares.
Aumentar la escala del proyecto fue un error, incluso si fue un error menor en comparación con no entender cuál era el público objetivo de la película. Explicando porqué Joker: Folie à Deux fue uno de los mayores fracasos del cine reciente. Además de una de las secuelas peor valorada de los últimos años.
Hoy llega Joker: Folie à Deux a streaming, específicamente a Movistar Plus+. Esta es una oportunidad perfecta para verla, o volver a verla, y descubrir si realmente era una película tan mala o solo una película incomprendida. O incluso, quizás, descubrir que todo lo que estaba mal en la segunda ya era así en la primera.