Si las trilogías tienen tanta fama es por culpa de El Señor de los Anillos. Ninguna trilogía ha causado tanto impacto y ha dado forma de una forma tan radical a todo un género. Pensar en la fantasía sin pensar en la obra de Tolkien, en general, y en El Señor de los Anillos, en particular, es imposible. Sin El Señor de los Anillos no tendríamos Dungeons & Dragons, pero tampoco el 99% de las historias de fantasía contemporáneas. Algo que demuestra el poder de su legado: creó, por sí mismo, lo que es hoy el género.
Eso hace que su importancia sea capital. Y que siempre haya gente dispuesta a traer de vuelta la trilogía de una u otra forma. Algo que ocurrió con un éxito especialmente rotundo con el cambio de siglo cuando en New Line Cinema decidieron hacer la trilogía de películas más épica y querida de la historia del cine.
La trilogía de películas más importante de la historia
La trilogía de películas de El Señor de los Anillos de Peter Jackson no tienen el impacto cultural que tuvieron las novelas, porque eso es imposible, pero fueron un fenómeno de masas. Todo el mundo fue al cine a verlas y fue un éxito financiero, crítico y de premios sin absolutamente ningún precedente. Algo que hizo incluso más sorprendente el absoluto fracaso que fueron sus subsiguientes continuaciones, algo a lo que vamos a hacer un repaso hoy. Porque sabemos que estás deseando tener una excusa para volver a ver las películas.
La trilogía de El Señor de los Anillos se estrena en 2001. Rodadas las tres de forma simultáneamente entre el 11 de octubre de 1999 y el 22 de diciembre del 2000 en Nueva Zelanda, tuvo un para entonces desproporcionado presupuesto de 281 millones de dólares, equivalente a unos 530 millones de dólares si tenemos en consideración la inflación. Las tres películas se estrenaron en rápida sucesión: La comunidad del anillo se estrenaría en 2001, Las dos torres en 2002 y El retorno del rey en 2003. Un hecho excepcional, dado que normalmente no se ruedan las películas de forma simultánea. Pero que en este caso, les sirvió para cimentar su éxito.
Al estrenarse sin apenas tiempo de espera, las películas lograron atraer la atención del público y el entusiasmo no se diluyó. Manteniendo el interés de la crítica, el público y la academia a lo largo de toda la trilogía. Algo que se hizo evidente a través de los números.
La comunidad del anillo consiguió ingresar 887.8 millones de dólares, Las dos torres fueron 938.5 millones y El retorno del rey llegó hasta los 1.100 millones de dólares. Un hecho excepcional, ya que lo normal es que las series de películas tiendan a ganar cada vez menos dinero con cada nueva entrega. Pero el rápido lanzamiento de nuevas entregas, junto con la calidad de las mismas, hizo que más gente se sumara a cada nuevo estreno, haciendo que sus ingresos aumentaran.
¿Cuáles fueron los motivos de su éxito? Generalmente, se ha considerado que la fidelidad con respecto de las novelas, la solidez de su dirección, sus enormes valores de producción y la calidad de sus actuaciones son los principales valores que hicieron que enamorara al gran público. Aunque la fidelidad con respecto de las novelas fue puesto en cuestión al comienzo al no haber adaptado ciertas partes de La comunidad del anillo, dejando fuera a personajes como Tom Bombadil, que posteriores montajes de la película demostraron que eran mejor así.
Arrasó incluso más en las casas
De hecho, la película fue un éxito incluso mayor en formatos domésticos. Con numerosas ediciones en DVD y Bluray, las tres películas tendrían versiones extendidas que saldrían primero en formato doméstico, pero después también se pasarían en cines. Esto extendería la duración total de la trilogía de los 558 minutos a los 683.
Sobre cuál de las dos versiones es mejor hay opiniones encontradas. Según algunos, la forma más pura de ver las películas son la versiones extendidas, porque no dejan nada fuera. Según otros, las versiones originales son mejores porque todo lo que fue recortado originalmente lo fue por un motivo, y se hace notar en un ritmo excesivamente moroso en las versiones extendidas. Un debate que aún hoy continúa entre los fans de la trilogía de las películas.
En lo que no hubo duda es que eran obras maestras. Y tanto la crítica como la academia coincidieron. Superando el 90% de media en Rotten Tomatoes y el 9 en Metacritic, es una trilogía tremendamente respetada. Pero nominada a 30 premios Oscar, con El Retorno del Rey siendo la gran ganadora, llevándose 11 de ellos, incluido mejor director, mejor película y mejor guion adaptado, demuestra porqué fueron un absoluto hito cultural. Uno que no hemos vuelto a vivir y que, probablemente, no volvamos a vivir jamás: existió un consenso absoluto sobre la calidad de estas películas y nadie se hubiera atrevido a cuestionarlo.
Un hobbit que no pudo
Por eso todo el mundo esperaba con ansias lo siguiente de Peter Jackson y lo que saliera del universo de Tolkien. Lo cual fue decepcionante. Haciendo varias películas entre medias, estrenó la trilogía de películas de El Hobbit entre 2012 y 2014, resultando en un notable éxito de taquilla, pero en un tremendo fiasco de crítica y premios. Con el público dándole la espalda poco después.
¿Qué ocurrió? Para empezar, El Hobbit es un cuento, no una trilogía de novelas. El tratamiento de trilogía de películas no tenía sentido. Además, el excesivo uso de CGI, una dirección cuestionable y unas actuaciones que dejaban bastante que desear hacían que fuera todo lo que no era la trilogía de El Señor de los Anillos. Se sentía barata, cutre y poco épica. Como una de esas películas de fantasía de bajo presupuesto donde, en vez de con entusiasmo, intentan disimular todas las cosas donde les falta imaginación o dinero con efectos de segunda.
Tras esto, El Señor de los Anillos pasó varios años dormitando. Ha tenido sus altibajos, con varias series y películas, pero nada ha logrado el éxito y la importancia de la trilogía original de películas de El Señor de los Anillos. Que ahora vuelven a HBO Max para que puedas verla en la comodidad de tu casa, recordando algo importante: vivimos un evento histórico para la cultura y lo sabíamos. Porque era imposible no saber, cuando íbamos a ver la trilogía de películas de El Señor de los Anillos, que este era nuestro Star Wars. Y eso solo ocurre una vez por generación. Si es que ocurre.