Es uno de los mayores clásicos de la comedia americana, pero ahora sabemos que su éxito vino exclusivamente gracias a las ventas del DVD

¿Una comedia con Bradley Cooper, Amy Poehler, Paul Rudd, Elizabeth Banks? Suena a éxito seguro ahora, sí, pero en 2001 era poco menos que un brindis al sol, un intento de recrear las comedias sexuales de los 80 desde un punto de vista moderno que, tal y como esperaba su director, David Wain, no le iba a interesar a nadie. No andaba desencaminado: Wet Hot American Summer recaudó menos de 300.000 dólares y pasó a la oscuridad… hasta que apareció el DVD.

Wet Hot American DVD

Tal y como recuerda su director aprovechando el 25 aniversario de la película, “Cuando la estábamos rodando decía ‘Ojalá la acabemos y si lo hacemos la pongan en algún cine para que el New York Times pueda hacer una crítica. Entonces habremos ganado. Y eso pasó”. Claro, eso no significa que la película se convirtiera en un triunfo inmediato, ni mucho menos.

De hecho, todo lo contrario: “Salió en dos cines, tuvimos una crítica y dije ‘Vale, ya está, hemos terminado’. Y eso fue todo. Sin embargo, el DVD salió un año después y la gente empezó a descubrirlo y empezó a hablar sobre él y a pasárselo”. Y a lo largo de las décadas se convirtió en un proyecto legendario”. No es una manera de hablar: además de ser una comedia estupenda y un ejemplo fantástico de la nostalgia bien entendida, Wet Hot American Summer dio el salto tardío a convertirse en franquicia.

Netflix lanzó dos series distintas basadas en la película (una hilarante precuela y una no tan descacharrante secuela), y además se hizo un making of en formato largometraje, un juego de rol y hasta una novela gráfica. Y aunque ahora todos sus protagonistas son famosísimos, no se puede descartar una segunda parte cinematográfica ambientada 25 años después. Eh, cosas más raras (y con menos talento) hemos visto.

¿Quieres volver al formato físico? Hay quien propone cambiar los DVD por… Pendrives

En un panorama donde el streaming predominante parece relegar los formatos físicos al olvido, la startup Video StoreAge ha propuesto una alternativa innovadora para los amantes del cine independiente: el uso de pendrives en lugar de DVDs o Blu-rays para la distribución de películas. Fundada por Ash Cook, exprogramador del Festival de Cine Independiente de Sundance, la iniciativa busca restaurar una sensación de propiedad sobre el contenido en un contexto donde las licencias temporales y los catálogos cambiantes son la norma.

DVDs, pero no

La propuesta de Video StoreAge se apoya en la creciente nostalgia de los aficionados al cine que anhelan poseer copias físicas de sus producciones favoritas. A diferencia de las ediciones digitales que pueden desaparecer de plataformas sin previo aviso, como fue el caso de la saga Star Trek en Netflix, los pendrives permiten almacenar y acceder a contenido sin la dependencia de Internet. Este método ofrece una experiencia más estable, eliminando los problemas de conexión que afectan al streaming.

Además, los pendrives cuentan con la capacidad de almacenar más información que los discos ópticos tradicionales, lo que no solo facilita la visualización del metraje en alta definición, sino que también brinda la posibilidad de incluir material extra. Cook describe estos dispositivos como los DVD de la Era Moderna, sugiriendo un retorno a lanzamientos cinematográficos más cuidados y con identidad propia.

No obstante, a pesar de las ventajas, el enfoque enfrenta desafíos significativos. La producción de pendrives es más costosa que la fabricación en masa de DVDs o Blu-rays, y la comodidad del streaming sigue siendo un factor determinante para los consumidores. Aunque los entusiastas del cine valoran la posesión de una copia física, el atractivo visual de un pendrive en una estantería no se compara con el encanto de un disco tradicional.

Por el momento, esta iniciativa se centra en cine independiente, alineándose con la experiencia previa de Cook en Sundance, y representa un paso hacia la evolución de la forma en que consumimos y apreciamos el cine en la actualidad.