Las ventanas de exhibición son cada vez más breves. Tiene sentido porque las empresas quieren correr los menos riesgos posibles y conseguir los máximos beneficios posibles. Disminuir el tiempo que pasa entre que una película está en las salas de cine y pasa a estar en streaming tiene sentido cuando se quiere maximizar beneficios, especialmente si eso no afecta al dinero que se hace en taquilla. Algo que no parece haber afectado a la película terror más taquillera del año.
Expediente Warren: El último rito es la novena y última entrega hasta el momento de la franquicia Expendiente Warren. Compuesta por tres series diferentes —Expediente Warren, Annabelle y La Monja—, esta franquicia lleva expandiéndose desde 2013 casi a película anual. Y parece que por fin ha conseguido dar un puñetazo sobre la mesa.
Una película que ha arrasado en taquilla
En esta entrega, basado en el caso real del Embrujo de los Smurl, los Warren deben investigar los supuestos fenómenos paranormales que experimentan una familia en West Pittston en 1986. Sufriendo violentos poltergeist, que llegaron a agredir físicamente a la familia, es uno de los pocos, sino es que el único caso documentado, de un sucubo, un demonio que se alimenta específicamente del deseo sexual de las personas. Al menos, en la medida que cada cual crea en la realidad de esta clase de investigaciones.
La película se deja fuera algunas de la cuestiones más escabrosas del caso real, como aquellas relacionadas con las infidelidades de la pareja y la presencia de un hipotético sucubo, para centrarse en la otra parte: la violencia de los poltergeists. Algo que convierte a esta entrega en una donde el factor de terror se equilibra con un punto también de tensión, al encontrarse los Warren con unos espíritus particularmente violentos con los que les resultará no sólo difícil lidiar, sino difícil lidiar con las consecuencias de sus actos.
Según el director de la película, Michael Chaves, la anterior película de la saga, Expediente Warren: Obligado por el demonio, abriría un nuevo capítulo para los Warrens. Y es evidente en el ligero cambio de tono de la película. Pero también en el éxito de la película.
Estrenada el pasado 5 de septiembre en cines, con un contundente presupuesto de 55 millones de dólares, se ha quedado rozando los 500 millones de dólares de recaudación. Algo que la convierte en la película más taquillera de la franquicia, la película de terror más taquillera del año y la segunda película más taquillera del año, a falta de ver lo que ocurre en lo que queda de año.
Para su desgracia, la crítica no ha compartido el entusiasmo que se ha demostrado en taquilla. Con un 59% en Rotten Tomatoes y un 54 en Metacritic, es la segunda película peor valorada de la franquicia, solo por detrás de Expediente Warren: Obligado por el demonio. Y aunque la satisfacción de los espectadores y las críticas de los mismos son mucho más positivas, tampoco son números espectaculares como para que no se sientan como un posible problema en futuras entregas de Expediente Warren.
Si quieres comprobar porqué de tanto revuelo con Expediente Warren: El último rito, llega a HBO Max el 21 de noviembre para todos los suscriptores de la plataforma. Buscando darle otro impulso más y seguir rentabilizando una película que, otra cosa no, pero ha sido uno de los grandes éxitos comerciales del año para Warner Bros.