El querido personaje de Marvel para niñas. Nació antes de los 4 Fantásticos y acabó siendo un saco de boxeo para Stan Lee

Normalmente, la gente empieza a contar la existencia de Marvel como editorial desde el lanzamiento del número 1 de Los 4 Fantásticos. Tiene lógica: cambió para siempre el mundo de los superhéroes y el cómic americano en general, marcando a toda una generación por el camino. Sin embargo, ¿no sería un poco ridículo pensar que la editorial llegó de la nada, publicó un cómic, se convirtió en el mejor y siguió adelante? Hay que hacer un poco de historia, porque los 4F vieron la luz en 1961, pero su origen puede rastrearse hasta mediados de los años 30. Casi nada.

La chica sin poderes

Stan Lee ni siquiera estaba presente en esos primeros cómics: el creador de Marvel (bueno, de Timely Comics) fue Martin Goodman, que acababa de cumplir los 30 años cuando empezó a publicar revistas de tebeos como Marvel Comics (precisamente), Daring Mystery Comics, Mystic Comics o Captain America Comics, que presentaba al personaje que todos conocemos. Los tebeos iban de lo que requería el momento: durante la II Guerra Mundial, historias de guerra. Después, relatos de amor. Algo de ciencia-ficción, un poco de acción… ¡El público mandaba, al fin y al cabo!

Entre estos personajes primigénios se situaron algunos que tuvieron más vida después, como Bucky Barnes, Namor o la primera Antorcha Humana. Todo lo que pudiera venderse, se publicaba, desde cómics de animales parlantes (que fueron un bombazo en los años 40) hasta cómics para chicas escritos por hombres que creían saber cómo engatusarlas con romances baratos. Entre ellas nacieron dos nombres clave: Patsy Walker y nuestra protagonista, Millie la Modelo. Si has leído los primeros tebeos de Marvel la habrás reconocido al instante, porque el saco de las risas de Stan Lee. Era para chicas, ¿no? ¡Entonces había barra libre de carcajadas hacia ella!

Pero antes de eso, Millie la Modelo salvó Timely Comics de hundirse. En 1945, el personaje publicó su primera historia, y tuvo tanto éxito durante 28 años que llegó a protagonizar un buen puñado de spin-offs que contaban sus escarceos cómicos y románticos. Al César lo que es del César: en lugar de ser creada por un señor con puro y barba, fue Ruth Atkinson, una de las primeras mujeres dibujantes, quien la dibujó por primera vez (aunque después fuera modificada e incluso escrita por Stan Lee, claro). Sus aventuras eran absolutamente inofensivas y naíf, y solían tratar sobre sus noches de bailoteo o sus rolletes varios. Nada del otro mundo… si no fuera porque para Lee era graciosísimo que entre Spider-man y Daredevil se colara siempre esta muchachita.

En 1973 terminó la carrera de Millie, pero eso no evitó que volviera unos años después a la continuidad de Marvel, como una exitosa mujer de negocios que poseía su propia agencia de modelos. Es más, llegó a hacer equipo con su coetánea Patsy Walker y la otra gran modelo de la editorial, Mary Jane Watson. Solo había un problema: Patsy y ella no eran lo mismo exactamente. Aunque su compañera empezó teniendo una colección de líos amorosos adolescentes como la suya durante décadas, en 1975 consiguió poderes y llegó a formar parte de Los Defensores con el nombre de Gata Infernal, que se suicidó, resucitó y acabó incluso ayudando a Los Vengadores. Millie, mientras tanto, seguía preocupándose de sus trajes. Hay gente que ha nacido para el glamour.