TaleSphere Studios ha anunciado el desarrollo de The Vault, una serie de antología en vivo destinada a un público adolescente. Este ambicioso proyecto se lleva a cabo como un homenaje a Stan Lee, el icónico creador de Marvel Comics, quien falleció en noviembre de 2018. La serie se creará y producirá bajo la marca Stan Lee, asegurando que su legado perdure en la cultura contemporánea.
Make Mine… Vault?
The Vault se centrará en la narrativa inspiradora y creativa que ha caracterizado las obras de Lee. Se centrará en temas vitales como el corazón, la imaginación y el empoderamiento, valores que Stan Lee promovió a través de sus personajes y relatos. Este enfoque está destinado a resonar con la audiencia joven, fomentando un sentido de conexión y pertenencia entre las nuevas generaciones.
El equipo detrás de TaleSphere Studios pretende ofrecer una experiencia única que no solo entretenga, sino que también eduque e inspire a los adolescentes a explorar su propia creatividad. Con un elenco diverso y narrativas contemporáneas, The Vault promete ampliar los horizontes de la televisión juvenil y dejar una huella significativa en el entretenimiento dirigido a esta demografía.
Si bien se conocen pocos detalles sobre el formato específico de la serie o su fecha de estreno, la emoción y expectativas en torno al proyecto están creciendo rápidamente. Los seguidores de Stan Lee y los amantes de la cultura pop están ansiosos por ver cómo su legado será reinterpretado en un medio tan dinámico como la televisión. Se espera que la serie comience a generar más información y contenido en el futuro cercano, lo que sin duda alimentará un creciente interés por la producción.
El MCU no ha tenido un buen año. Y lleva acumulando ya varios años bastante malos. Aunque Disney aún no está en el punto de dar por muerto su proyecto, la verdad es que parece que la fatiga de los superhéroes es real. Las series ya no funcionan como antes, las películas no generan el mismo entusiasmo y, en general, el público parece estar ya en otra parte. Siguen existiendo fans de las historias de los superhéroes, pero ya no parecen ser la fuerza dominante del mainstream. No como lo eran quince años atrás.
Eso no significa que Disney no vaya a intentar con todas sus fuerzas que eso cambie en este 2026, especialmente con Vengadores: Doomsday en el horizonte. La verdadera prueba de fuego de si el MCU está agotado o si solo necesitaba un descanso. Pero antes de que eso ocurra, una serie quiere volver a ponernos en el tono necesario para entrar dentro de una serie de superhéroes. Y esa es ni más ni menos que Wonder Man.
Un superhéroe desconocido hasta para los fans de los cómics
Aunque el Hombre Maravilla, o Wonder Man, tiene una larga historia dentro del universo de Marvel, la realidad es que no es precisamente uno de los personajes más conocidos, recordados o queridos de la editorial. Incluso si para hablar de él, tenemos que retrotraernos muy atrás si queremos hablar desde el momento de su creación.
Wonder Man fue creado por el guionista Stan Lee y los dibujantes Don Heck y Jack Kirby haciendo su primera aparición en el noveno número de la primera serie de Los Vengadores, en octubre de 1964. Muriendo en ese mismo número, la muerte no fue trágica ni traumática, porque, de hecho, fue un supervillano contra el que se enfrento nuestro grupo de superhéroes favoritos. Con capacidades super humanas que hacen que físicamente sea equivalente en poder a Thor, no tiene ningún poder especial más allá de ser virtualmente invulnerable e inmortal, pero gracias a que el Baron Zemo le dio un jetpack, es capaz de volar. Algo que hizo sudar a Los Vengadores para acabar con él, siendo uno de los primeros villanos que realmente les puso a prueba.
Wonder Man desapareció desapareció durante 8 años, no volviendo hasta el número 102 de Los Vengadores, en agosto de 1972. Aunque solo en forma de cameo, demostrando porqué no había vuelto a la carga: estaba en coma. Algo que cambiará para en junio de 1977, en el número 160 de Los Vengadores, cuando no solo salga del coma y recupere sus poderes, sino que también se una a Los Vengadores en un inesperado giro de los acontecimientos. Aunque no más inesperado que descubrir que Wonder Man y Bestia se volvieron rápidamente amigos, unidos por un hobby en común: salir todas las noches de parranda.
A partir de aquí, Wonder Man será una constante en el universo de Marvel, aunque nunca llegará a tener la importancia de otros de sus personajes más populares. Será uno de los miembros fundadores de los Vengadores Costa Oeste, tendrá su propia novela gráfica en 1984 y tendrá su propia serie de 29 números entre septiembre de 1991 y febrero de 1994, además de una miniserie de cinco números en 2007. Aunque nunca logrando quitarse de encima la sensación de que es un personaje secundario que nunca ha terminado de calar entre el público.
Una serie que es un estudio de personaje
De hecho, la serie de Wonder Man parece que quiere explotar esto. Simon Williams, el nombre civil de Wonder Man, es un actor que aspira a tener el papel principal de Wonder Man en un remake de su película original. Teniendo que ocultar que tiene poderes a causa de que los supers están prohibidos en la Hollywood del universo del MCU, esto llevará a una exploración del personaje con su pasado, su familia, sus poderes y también con el propio personaje de Wonder Man a través del cine y todo lo que hay detrás de cualquier producción de Hollywood.
Aunque de momento parece no tener una conexión particular con el MCU, transcurriendo en el universo pero no sirviendo como trampolín para ninguna otra serie o película, Wonder Man quiere establecer un tono particular. Y parece conseguirlo a la perfección.
La crítica especializada ya ha podido ver la serie y está absolutamente encantada con la serie. Con un 93% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes, es una de las series mejor valoradas de la historia del MCU, y la prensa destaca su enfoque mucho más maduro y alejado de las pretensiones de aventuras a veces demasiado superficiales propias del universo Marvel.
Con estreno para el 27 de enero en Disney+, es sin duda una de las series más destacadas del principio del año. Y es que Wonder Man tiene un duro trabajo por delante: demostrar que el MCU no solo está en plena forma, sino que dentro de él caben también cosas que no son necesariamente historias de superhéroes como ya hemos visto muchas. Pero si lo consigue, Disney bien podría haber encontrado otra forma de seguir explotando su universo. Y quizás, un nuevo superhéroe hasta ahora poco popular al cual darle más peso también en los cómics.
Stan Lee, el icónico creador de Marvel, es conocido no solo por sus aportes al mundo de los cómics, sino también por sus memorables cameos en diversas producciones cinematográficas y televisivas. Siempre mostró su personalidad de showman, lo que le permitió convertirse en un rostro querido por los fanáticos de los superhéroes en todo el mundo. Sin embargo, su audacia no se limitó a la pantalla; también se extendió a proyectos menos convencionales, como lo demuestra el lanzamiento de The Marvel Fumetti Book en 1984.
Una publicación de lo más singular
Esta curiosa publicación, compuesta por una mezcla de imágenes fotográficas y viñetas, se centró en el equipo editorial de Marvel, mostrando a figuras legendarias como Chris Claremont, John Byrne y Walter Simonson. Sin embargo, la historia incluyó elementos tan absurdos que rayaban en lo surrealista, como la propuesta de un concurso de camisetas mojadas lanzada por un empleado de la compañía, Joe Rubinstein.
Uno de los momentos más memorables de esta publicación fue la audaz aparición de Stan Lee posando completamente desnudo sobre un sofá. Esta jugada provocó que Marvel censurara la imagen, optando por reemplazarla con una ilustración del Hulk, conocido como el Gigante de Jade, para evitar cualquier posible escándalo. En la imagen censurada, The Man mostraba su icónica sonrisa, cubriendo sus partes más íntimas con un cómic del propio Hulk.
El enfoque atrevido de Lee no se limitó solo a sus publicaciones; en los inicios de la era del cine de superhéroes, Marvel ofreció los derechos de sus personajes a Hollywood, enfrentándose inicialmente a la indiferencia de varias productoras, incluyendo Sony Pictures, que se mostró poco interesada, una movida que más tarde cambiaría radicalmente con el éxito de personajes como Spider-Man.
Lou Ferrigno es conocido como el Hulk original de la serie The Incredible Hulk, que debutó en 1978 y dejó una huella indeleble en la cultura popular. Gracias a su interpretación icónica, Ferrigno se ha convertido en el rostro del gigante esmeralda, aunque el papel de su alter ego, Bruce Banner, fue interpretado por Bill Bixby, quien encarnó a un David Banner más humanizado y vulnerable.
Una decisión homófoba y que hoy no pasaría ningún corte
La decisión de cambiar el nombre del protagonista de Bruce a David fue impulsada por el productor Kenneth Johnson, quien buscaba un enfoque más realista y menos caricaturesco en la narrativa. Esta modificación, lejos de ser un mero detalle, también refleja los prejuicios culturales de la época, ya que la cadena CBS consideraba que el nombre “Bruce” sonaba ‘demasiado gay’, según testimonios de figuras clave como Stan Lee y Lou Ferrigno. Este tipo de decisiones creativas, que hoy parecen absurdas, no solo moldearon la serie, sino que también impactaron de manera significativa la percepción del personaje a lo largo de los años.
El nombre David fue elegido por Johnson en homenaje a su hijo, pero también se mantuvo una conexión con el nombre original. En el episodio piloto, el personaje es mencionado como David Bruce Banner, lo que permite reconocer su legado de los cómics. A lo largo de la serie, la interpretación de Bixby fue fundamental, ofreciendo una mezcla de dignidad y vulnerabilidad que resonó profundamente en los televidentes de su generación y que ayudó a establecer al personaje de Hulk como un ícono cultural más allá de su origen en el cómic.
En tiempos recientes, varios actores como Edward Norton, Eric Bana y Mark Ruffalo han tomado el manto de Bruce Banner. Sin embargo, Ferrigno sigue siendo considerado el verdadero Hulk, con su figura original que vive en la memoria colectiva y el legado de la serie que sigue influyendo en adaptaciones modernas.
“Fue mejor que bueno. Incluso ahora estoy maravillado, intentando hacer lo imposible: o sea, describirlo”
Sé lo que estáis pensando en cuanto habéis leído el título, porque estamos todos igual: ¿Cuándo demonios vamos a tener ‘Vientos de invierno’? Me temo que no tengo la solución al enigma. Depende de un George RR Martin que parecía escribir bastante más incluso en los años 60, cuando era un vivaracho adolescente de trece años que se dedicaba a escribir historias para sus compañeros a cambio de peniques… y leer cómics Marvel.
Sabemos que leía Marvel porque era un habitual de las secciones de correo de los cómics de Stan Lee y compañía. De hecho, gracias a la Biblioteca Marvel, ahora podemos repasarlas en castellano y ver cuáles eran sus peticiones y demandas. Su primera misiva fue sobre el número 17 de ‘Los cuatro fantásticos’, con una admiración casi sobrehumana, comparando a Lee con, bueno, Shakespeare.
“Fue mejor que bueno. Incluso ahora estoy maravillado, intentando hacer lo imposible: o sea, describirlo. (…) Vivirá para siempre como uno de los mejores cómics de Los Cuatro Fantásticos, o sea, uno de los mejores cómics Y PUNTO“. Su afición se repitió en el número 32, donde se quejaba del destino de uno de los villanos, el Fantasma Rojo, dejando caer un error que Stan Lee y Jack Kirby aceptaron totalmente, diciendo que se habían olvidado de dónde lo habían dejado.
“Sobre esa viñeta en la página 11, podría hablar todo el día y aún no me quedaría sin palabras. Cuando mis pequeños ojitos se fijaron con ansia en esa viñeta, bombas de hidrógeno explotaron en mi cerebro y me dejé llevar por su magnificencia. ¡Por favor, chicos, no hagáis eso demasiado a no ser que queráis verme morir joven!“, comentaba antes de regañarles por su inconsistencia (“Algo, tristemente, muy común en vosotros”). Una pista para más adelante en su vida, cuando escribiendo ‘Canción de hielo y fuego’ procuró no caer jamás en ese tipo de problemas.
Martin se hizo habitual de los cómics Marvel, donde contaba su visión sobre los supervillanos (“No volváis a traer a tíos como el Hombre Molécula o el Aborrecedor”) y lamentando muertes. Aunque, si él supiera lo que iba a pasar después… Al final, Lee (o quien contestara la página de cartas) acabó incluso vacilándole y diciéndole que si quieren seguir siendo amigos, les diga qué significaba “RR”.
George RR Martin finalmente conoció a Stan Lee una docena de veces, y reconoce que cada vez se convertía en un simple fanboy, sin importar la edad: un niño que escribía cartas a sus ídolos y se maravillaba solo con ser publicado entre la Antorcha Humana y La Cosa. Martin siguió escribiendo cartas durante años, hizo amigos (en aquel entonces se publicaban las direcciones completas en los cómics) y acabó escribiendo profesionalmente para los cómics de algunos de ellos.
Dicho de otra manera: es posible que no tuviéramos ‘Juego de Tronos’ sin esos primeros cómics Marvel que tan difíciles de leer resultan ahora para muchos. Nunca se lo pudo agradecer lo suficiente a Stan Lee. ¡Excelsior!
¿Cómo ha sobrevivido hasta nuestros días como el personaje más importante y poderoso de la Primera Familia de Marvel?
“Sue Storm, La Chica Invisible. Hobbies favoritos: la moda, cocinar, los cosméticos y leer novelas románticas“; “Si se casa, ¿dejará Los Cuatro Fantásticos? Tu suposición será tan buena como la nuestra. ¡Probablemente dependerá de con quién se case!”. El primer cómic anual de Los Cuatro Fantásticos creaba un perfil de la chica del grupo que incluso en la época daba cierto reparo. Stan Lee no sabía qué hacer con el personaje, su poder era el más débil y los lectores no la querían en el equipo. Entonces, ¿cómo ha sobrevivido hasta nuestros días como el personaje más importante y poderoso de la Primera Familia de Marvel?
Tomando el té y mirando vestidos
Los Cuatro Fantásticos nacieron en 1961, en plena bonanza económica yanqui: la II Guerra Mundial había terminado quince años antes y Vietnam aún era un país exótico del que la mayoría de los americanos no habían escuchado hablar. Superman llevaba 23 años sobrevolando los cielos de Metrópolis y en las oficinas de Marvel, una empresa que acababa de cambiar su nombre de la clásica Timely, unos tales Jack Kirby y Stan Lee preparaban el primer cómic de una colección que lo cambiaría todo.
Los cuatro fantásticos es el primer cómic superheroico en el que los héroes son, dentro de sus capacidades… humanos. Muestran imperfecciones, son personas del día a día y, además, luchan contra extraños villanosextraterrestres o provenientes, en un giro propagandístico que rozaba el absurdo, de más allá del Telón de Acero. Una familia de superhéroes. Reed Richards, el adulto; Johnny Storm, el adolescente; Ben Grimm, el broncas… Y Susan Storm, que bajo el dominio de Stan Lee tuvo la personalidad de “la chica”.
¿Sabéis cuál es el motivo por el que Sue se mete en el viaje espacial que, a posteriori, les daría poderes? Porque Reed “es su prometido, y donde tú vayas, yo voy”. En su época, con un estereotipo femenino sustentado en I Love Lucy y los cómics románticos, esto era lo que se esperaba de ella. Una mujer que, paradójicamente, se hacía… invisible. Mientras sus compañeros podían vanagloriarse de tener poderes extravagantes (la Antorcha Humana, Mister Fantástico, la Cosa), ella se quedaba a un lado adoptando, normalmente, el papel de doncella en apuros. Y el público empezó a darse cuenta.
Deberíais echarla
En la página de correo del número 6 es un tal Martin Ross el que abre fuego contra Sue: “¡Es lo más! Pero creo que deberíais echar a Susan Storm. Nunca hace nada”. Estas dos líneas -¿quién dijo que Twitter inventó lo de ser hater?- dieron lugar a una explosión de personas a favor y en contra que culminaron con una pequeña historia en la que los personajes leían las cartas e intentaban explicar que ella era esencial en el grupo.
“¡Unos lectores dicen que no contribuyo bastante, que estaríais mejor sin mí! Y tal vez tengan razón”, se lamentaba Sue antes de que Reed y Ben pusieran las cosas claras, comparando a la superheroína con la madre de Abraham Lincoln, culminando con un “¡Si queréis ver a mujeres peleando, id a ver lucha libre femenina!” y regalándole un pastel de cumpleaños a “nuestra compañera favorita”. No sin antes dejarla sin no saber qué decir y que La Cosa se sorprenda (“¡La primera vez que oigo a una mujer opinar algo así!”). Era la época.
Un programa gratuito para Android, de Marvel Comics
Sue Storm fue ganando importancia en las tramas, especialmente como punto central del triángulo amoroso entre Reed y Namor, pero sobre todo como contrapunto cómico que siempre hacía referencias a limpiar o comprarse vestidos de alta gama. Sue era una superheroína en un mundo de héroes en el que solo podía compararse con La Avispa, la compañera del Hombre Hormiga. Podía salvar el día de vez en cuando, pero ni siquiera el avance de los derechos de la mujer pudieron evitar que, una vez diera a luz a Franklin en 1968, nadie en Marvel supiera qué hacer con ella.
La mujer invisible
Sue se convirtió en un ama de casa, en un personaje que escuchaba al resto y que, en un momento dado, podía cambiar el curso de una batalla con sus campos de fuerza o sus rayos psiónicos, pero tuvo que venir John Byrne a ponerlo todo patas arriba y darle el papel que le correspondía en el Universo Marvel. No el de madre ni el de esposa, sino el de una de las mujeres más poderosas del mundo.
La Chica Invisible pasó a ser La Mujer Invisible, sus poderes crecieron en intensidad, empezó a desarrollar una personalidad propia más allá de Reed y Johnny… Y, finalmente, en Civil war, decidieron convertirla en todo lo que era y más. Enfrentados en la batalla superheroica, Sue acababa escribiendo una carta para Reed donde dejaba claras sus intenciones: “Johnny yo trabajaremos bajo tierra a partir de ahora, y obviamente ahí no hay sitio para Franklin y Valeria. Por eso te dejo que les cuides y te pido que les des el tiempo que les has negado tan a menudo en el pasado”. Boom.
Puede que Civil war no fuera el mejor cómic del mundo, pero sí supuso, 45 años después de su creación, el despertar final de un personaje que ya nunca volvería a llevar delantal y callar detrás de su marido. De la adolescente obsesionada con los vestidos a la mujer independiente pasaron decenas de guionistas y dibujantes que la han modelado con el paso del tiempo. La sumisa Sue de inicios de los años 60 tenía sentido en su contexto, pero vivimos mejor sabiendo que la Mujer Invisible siempre fue la más fantástica de los cuatro. Ahora solo falta ver si en la próxima película de Marvel son capaces de comprenderlo.