Stan Lee resucitará en una nueva serie que hará un homenaje a su infinito legado

TaleSphere Studios ha anunciado el desarrollo de The Vault, una serie de antología en vivo destinada a un público adolescente. Este ambicioso proyecto se lleva a cabo como un homenaje a Stan Lee, el icónico creador de Marvel Comics, quien falleció en noviembre de 2018. La serie se creará y producirá bajo la marca Stan Lee, asegurando que su legado perdure en la cultura contemporánea.

Make Mine… Vault?

The Vault se centrará en la narrativa inspiradora y creativa que ha caracterizado las obras de Lee. Se centrará en temas vitales como el corazón, la imaginación y el empoderamiento, valores que Stan Lee promovió a través de sus personajes y relatos. Este enfoque está destinado a resonar con la audiencia joven, fomentando un sentido de conexión y pertenencia entre las nuevas generaciones.

El equipo detrás de TaleSphere Studios pretende ofrecer una experiencia única que no solo entretenga, sino que también eduque e inspire a los adolescentes a explorar su propia creatividad. Con un elenco diverso y narrativas contemporáneas, The Vault promete ampliar los horizontes de la televisión juvenil y dejar una huella significativa en el entretenimiento dirigido a esta demografía.

Si bien se conocen pocos detalles sobre el formato específico de la serie o su fecha de estreno, la emoción y expectativas en torno al proyecto están creciendo rápidamente. Los seguidores de Stan Lee y los amantes de la cultura pop están ansiosos por ver cómo su legado será reinterpretado en un medio tan dinámico como la televisión. Se espera que la serie comience a generar más información y contenido en el futuro cercano, lo que sin duda alimentará un creciente interés por la producción.

Cuando George RR Martin era un adolescente que mandaba cartas a Marvel… y pedía que no mataran personajes

“Fue mejor que bueno. Incluso ahora estoy maravillado, intentando hacer lo imposible: o sea, describirlo”

Sé lo que estáis pensando en cuanto habéis leído el título, porque estamos todos igual: ¿Cuándo demonios vamos a tener ‘Vientos de invierno’? Me temo que no tengo la solución al enigma. Depende de un George RR Martin que parecía escribir bastante más incluso en los años 60, cuando era un vivaracho adolescente de trece años que se dedicaba a escribir historias para sus compañeros a cambio de peniques… y leer cómics Marvel.

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¡Verdaderos creyentes!

Sabemos que leía Marvel porque era un habitual de las secciones de correo de los cómics de Stan Lee y compañía. De hecho, gracias a la Biblioteca Marvel, ahora podemos repasarlas en castellano y ver cuáles eran sus peticiones y demandas. Su primera misiva fue sobre el número 17 de ‘Los cuatro fantásticos’, con una admiración casi sobrehumana, comparando a Lee con, bueno, Shakespeare.

“Fue mejor que bueno. Incluso ahora estoy maravillado, intentando hacer lo imposible: o sea, describirlo. (…) Vivirá para siempre como uno de los mejores cómics de Los Cuatro Fantásticos, o sea, uno de los mejores cómics Y PUNTO“. Su afición se repitió en el número 32, donde se quejaba del destino de uno de los villanos, el Fantasma Rojo, dejando caer un error que Stan Lee y Jack Kirby aceptaron totalmente, diciendo que se habían olvidado de dónde lo habían dejado.

“Sobre esa viñeta en la página 11, podría hablar todo el día y aún no me quedaría sin palabras. Cuando mis pequeños ojitos se fijaron con ansia en esa viñeta, bombas de hidrógeno explotaron en mi cerebro y me dejé llevar por su magnificencia. ¡Por favor, chicos, no hagáis eso demasiado a no ser que queráis verme morir joven!“, comentaba antes de regañarles por su inconsistencia (“Algo, tristemente, muy común en vosotros”). Una pista para más adelante en su vida, cuando escribiendo ‘Canción de hielo y fuego’ procuró no caer jamás en ese tipo de problemas.

Martin se hizo habitual de los cómics Marvel, donde contaba su visión sobre los supervillanos (“No volváis a traer a tíos como el Hombre Molécula o el Aborrecedor”) y lamentando muertes. Aunque, si él supiera lo que iba a pasar después… Al final, Lee (o quien contestara la página de cartas) acabó incluso vacilándole y diciéndole que si quieren seguir siendo amigos, les diga qué significaba “RR”.

George RR Martin finalmente conoció a Stan Lee una docena de veces, y reconoce que cada vez se convertía en un simple fanboy, sin importar la edad: un niño que escribía cartas a sus ídolos y se maravillaba solo con ser publicado entre la Antorcha Humana y La Cosa. Martin siguió escribiendo cartas durante años, hizo amigos (en aquel entonces se publicaban las direcciones completas en los cómics) y acabó escribiendo profesionalmente para los cómics de algunos de ellos.

Dicho de otra manera: es posible que no tuviéramos ‘Juego de Tronos’ sin esos primeros cómics Marvel que tan difíciles de leer resultan ahora para muchos. Nunca se lo pudo agradecer lo suficiente a Stan Lee. ¡Excelsior!

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El problema con Sue Storm: de la invisibilidad de Stan Lee a la mujer más poderosa de Marvel

¿Cómo ha sobrevivido hasta nuestros días como el personaje más importante y poderoso de la Primera Familia de Marvel?

“Sue Storm, La Chica Invisible. Hobbies favoritos: la moda, cocinar, los cosméticos y leer novelas románticas“; “Si se casa, ¿dejará Los Cuatro Fantásticos? Tu suposición será tan buena como la nuestra. ¡Probablemente dependerá de con quién se case!”. El primer cómic anual de Los Cuatro Fantásticos creaba un perfil de la chica del grupo que incluso en la época daba cierto reparo. Stan Lee no sabía qué hacer con el personaje, su poder era el más débil y los lectores no la querían en el equipo. Entonces, ¿cómo ha sobrevivido hasta nuestros días como el personaje más importante y poderoso de la Primera Familia de Marvel?

Tomando el té y mirando vestidos

Los Cuatro Fantásticos nacieron en 1961, en plena bonanza económica yanqui: la II Guerra Mundial había terminado quince años antes y Vietnam aún era un país exótico del que la mayoría de los americanos no habían escuchado hablar. Superman llevaba 23 años sobrevolando los cielos de Metrópolis y en las oficinas de Marvel, una empresa que acababa de cambiar su nombre de la clásica Timely, unos tales Jack Kirby y Stan Lee preparaban el primer cómic de una colección que lo cambiaría todo.

Los cuatro fantásticos es el primer cómic superheroico en el que los héroes son, dentro de sus capacidades… humanos. Muestran imperfecciones, son personas del día a día y, además, luchan contra extraños villanos extraterrestres o provenientes, en un giro propagandístico que rozaba el absurdo, de más allá del Telón de Acero. Una familia de superhéroes. Reed Richards, el adulto; Johnny Storm, el adolescente; Ben Grimm, el broncas… Y Susan Storm, que bajo el dominio de Stan Lee tuvo la personalidad de “la chica”.

¿Sabéis cuál es el motivo por el que Sue se mete en el viaje espacial que, a posteriori, les daría poderes? Porque Reed “es su prometido, y donde tú vayas, yo voy”. En su época, con un estereotipo femenino sustentado en I Love Lucy y los cómics románticos, esto era lo que se esperaba de ella. Una mujer que, paradójicamente, se hacía… invisible. Mientras sus compañeros podían vanagloriarse de tener poderes extravagantes (la Antorcha Humana, Mister Fantástico, la Cosa), ella se quedaba a un lado adoptando, normalmente, el papel de doncella en apuros. Y el público empezó a darse cuenta.

Deberíais echarla

En la página de correo del número 6 es un tal Martin Ross el que abre fuego contra Sue: “¡Es lo más! Pero creo que deberíais echar a Susan Storm. Nunca hace nada”. Estas dos líneas -¿quién dijo que Twitter inventó lo de ser hater?- dieron lugar a una explosión de personas a favor y en contra que culminaron con una pequeña historia en la que los personajes leían las cartas e intentaban explicar que ella era esencial en el grupo.

“¡Unos lectores dicen que no contribuyo bastante, que estaríais mejor sin mí! Y tal vez tengan razón”, se lamentaba Sue antes de que Reed y Ben pusieran las cosas claras, comparando a la superheroína con la madre de Abraham Lincoln, culminando con un “¡Si queréis ver a mujeres peleando, id a ver lucha libre femenina!” y regalándole un pastel de cumpleaños a “nuestra compañera favorita”. No sin antes dejarla sin no saber qué decir y que La Cosa se sorprenda (“¡La primera vez que oigo a una mujer opinar algo así!”). Era la época.

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Un programa gratuito para Android, de Marvel Comics

Sue Storm fue ganando importancia en las tramas, especialmente como punto central del triángulo amoroso entre Reed y Namor, pero sobre todo como contrapunto cómico que siempre hacía referencias a limpiar o comprarse vestidos de alta gama. Sue era una superheroína en un mundo de héroes en el que solo podía compararse con La Avispa, la compañera del Hombre Hormiga. Podía salvar el día de vez en cuando, pero ni siquiera el avance de los derechos de la mujer pudieron evitar que, una vez diera a luz a Franklin en 1968, nadie en Marvel supiera qué hacer con ella.

La mujer invisible

Sue se convirtió en un ama de casa, en un personaje que escuchaba al resto y que, en un momento dado, podía cambiar el curso de una batalla con sus campos de fuerza o sus rayos psiónicos, pero tuvo que venir John Byrne a ponerlo todo patas arriba y darle el papel que le correspondía en el Universo Marvel. No el de madre ni el de esposa, sino el de una de las mujeres más poderosas del mundo.

La Chica Invisible pasó a ser La Mujer Invisible, sus poderes crecieron en intensidad, empezó a desarrollar una personalidad propia más allá de Reed y Johnny… Y, finalmente, en Civil war, decidieron convertirla en todo lo que era y más. Enfrentados en la batalla superheroica, Sue acababa escribiendo una carta para Reed donde dejaba claras sus intenciones: “Johnny yo trabajaremos bajo tierra a partir de ahora, y obviamente ahí no hay sitio para Franklin y Valeria. Por eso te dejo que les cuides y te pido que les des el tiempo que les has negado tan a menudo en el pasado”. Boom.

Puede que Civil war no fuera el mejor cómic del mundo, pero sí supuso, 45 años después de su creación, el despertar final de un personaje que ya nunca volvería a llevar delantal y callar detrás de su marido. De la adolescente obsesionada con los vestidos a la mujer independiente pasaron decenas de guionistas y dibujantes que la han modelado con el paso del tiempo. La sumisa Sue de inicios de los años 60 tenía sentido en su contexto, pero vivimos mejor sabiendo que la Mujer Invisible siempre fue la más fantástica de los cuatro. Ahora solo falta ver si en la próxima película de Marvel son capaces de comprenderlo.