Paula Gonu se comió su propio menisco con boloñesa: ¡Que viva la dieta mediterránea!

Paula Gonu, la influencer de 30 años que ha confesado que, como parte de la gastronomía mediterránea, una vez se comió su menisco. Con una boloñesa, eso sí. ¿Qué somos? ¿Monstruos?

Cada día aparecen en las redes sociales dietas milagro de esas que prometen que te van a rebajar veinte kilos en semana y medio comiendo pan, arroz y bollería. Suena imposible (porque lo es) pero siempre serán más saludables que la dieta que, parece, ha escogido Paula Gonu, la influencer de 30 años que ha confesado que, como parte de la gastronomía mediterránea, una vez se comió su menisco. Con una boloñesa, eso sí. ¿Qué somos? ¿Monstruos?

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Más o menisco

Todo empezó cuando tuvo que ir al médico a hacerse una operación porque tenía el menisco demasiado grande. Como era una intervención más o menos normal estuvo de cháchara con el médico y al final le incitó a llevárselo a casa en un tarrito y con formol. “Es tuyo”, le dijo. No es mentira, claro: unos tienen jarrones chinos, otros cubos de Rubik, Paula Gonu tiene meniscos en formol. Sobre gustos…

Una semana después, Gonu estaba con su pareja del momento y le confesó que se lo quería comer. “Con la coña”, dice, excusándose en que era suyo. Con la coña normalmente te pides una pizza con piña o comes más picante del que debes, pero Gonu se come un sandwich de rodilla. No del Rodilla, no, habéis leído bien.

Esperamos que la salsa boloñesa le saliera estupendamente, porque no siempre apetece zamparse partes de tu cuerpo. “Es mío y estaba limpio, era un trozo. Seguro que os habéis comido cosas peores”, dijo en el podcast Club 113, con todos sus contertulios siendo conscientes de haber comido en Taco Bell alguna vez. Total, que al igual que los protagonistas de ‘¡Viven!’ pero en su versión burguesía madrileña, la influencer ya puede decir que ha innovado como Daviz Muñoz. Él ha comido semen, ella meniscos. Lo que no se le ocurre a uno se le ocurre al otro.

“La puntita se ve”: Paula Gonu sufre un ataque machista por culpa de un taxista demasiado insistente con sus pechos

Es un poco lo que le ha pasado a Paula Gonu, que entre risas incomodísimas no se podía creer la conversación delirante que le había tocado soportar y que, claro está, ha colgado en TikTok.

Montarse en un taxi requiere de suerte, pericia y unas habilidades conversacionales que no todo el mundo tiene. Dependiendo del día, la conversación puede ir en torno al tráfico de la ciudad, el fútbol, las vivencias de cada cual o, si te sale la peor opción posible en el dado del destino, la política. Y estás perdido. No quieres llevar la contraria a la persona que te está llevando a un sitio, al fin y al cabo. Es un poco lo que le ha pasado a Paula Gonu, que entre risas incomodísimas no se podía creer la conversación delirante que le había tocado soportar y que, claro está, ha colgado en TikTok.

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La puntita nada más

Frente a la educación de algunos, que llevan años en la profesión y saben perfectamente cómo tratar a cualquiera que se suba al coche, se sitúa la grosería de unos pocos que, como te toquen, pueden fastidiarte el día. Cuando Gonu, la influencer catalana de 30 años, se subió a aquel taxi, no imaginaba que el conductor sería de los segundos.

Ni corto ni perezoso, el taxista creyó que el mejor tema de conversación no era el tiempo o el trabajo, sino los pechos. Más concrétamente, los de ella. “No lleva mucho tiempo de moda”, insistía el hombre, tratando de sacar conversación en el sitio más inesperado, “es una nueva moda de no llevar sujetador”. Gonu, normalizando la escena y, suponemos, tratando de calmarse por no llamarle de todo, intentaba concluir con un “No sé, nunca he tenido”. Y como hubo contestación, el conductor se sintió de repente libre de insistir en el tema.

@paulagonu

me reía de nervios, con lo de la puntita vomit0, llevaba un top de algodón normalísimo del zara quiero decirte

♬ sonido original – Paulagonu

“¿Nunca? ¿En serio? Bueno, así vas cómoda, ¿verdad? Dejarla aire, ¿no?”. ¿Sabéis esos momentos en los que el silencio más incómodo y cortante sería más agradable que cualquier cosa que se pudiera decir? Bueno, pues ese era uno de ellos. Y por desgracia, el muchacho lo rellenó con más palabras insistiendo en el tema, por si no hubiera quedado claro: “Pero se ve como si depende como se ve, la puntita se ve”. Ah, sí, este me le he leído: un poema de amor de Gustavo Adolfo Becquer, ¿verdad?

Crazy Taxi

Si con lo de la puntita aún no os habéis llevado las manos a la cabeza (o habéis tenido alguna arcada) esperad, que hay más: “Depende, alguna se pone muy… ropa delgada, se le ve la puntita”. Alguien le tendría que haber recordado al caballero (al que uno se puede imaginar sin mucho problema diciendo aquello de “Yo no soy machista” en la barra de un bar) que lo de FakeTaxi es ficción.

La propia influencer escribió sobre el tema “Me reía de nervios, con lo de la puntita vomito, llevaba un top de algodón normalísimo del Zara, quiero decirte”. El vídeo tiene medio millón de visionados y unos 416 comentarios en los que se entremezclan, como no podía ser de otra manera, comentarios de ánimo y de otras personas que tratan de emular e incluso doblar la grima del taxista. A ver si va a resultar ahora que alguien en la vida real es menos asqueroso que gente oculta bajo un pseudónimo.

La próxima vez que os subáis en un taxi y quien conduzca os enseñe fotos de sus mascotas, hable de lo bien que va el Atleti o presuma de familia, pensad que todo es mejor que tener una conversación sobre sujetadores, pechos y puntitas. Si es que a veces donde no hay mata no hay patata.