Pocas cosas subrayan más la absoluta desconexión entre las élites políticas y las nuevas generaciones como la manía que le han cogido en Estados Unidos a TikTok, la red social utilizada no solo por la Gen Z, sino también por la Alpha y parte de la Millennial. Lo que empezó como un disparo al sol, tratando de prohibirla a lo largo y ancho del país (y que nadie se tomó muy en serio) se ha convertido no solo en una realidad posible, sino en un futuro más que cercano.
Hashtag qué está pasando
Empezó como una fanfarronada poniendo como excusa el “control chino” de TikTok y ha terminado en los tribunales. De hecho, ByteDance, la empresa que lleva la red social, solo tiene hasta el 19 de enero (o sea, poco más de un mes) para apartarse de la misma si quiere que siga existiendo en el país. Y si se niega, Estados Unidos la bloqueará, causando el caos entre la juventud.
Había dudas al respecto, pero la apelación de ByteDance finalmente no ha salido adelante y no le ha permitido continuar, dando la siguiente argumentación: “La Primera Enmienda existe para proteger la libertad de expresión en Estados Unidos. Aquí el Gobierno pretende proteger esa libertad de una nación extranjera adversaria con la intención de limitar la habilidad de ese adversario de conseguir datos de personas en los Estados Unidos”.
Vamos, explícale a Johnny, de 12 años, que ya no va a poder hacer coreografías y ver memes porque China existe. Lo va a entender a la primera, y en absoluto va a cobrarse réditos políticos en el futuro. Recordemos que 170 millones de personas utilizan TikTok en Estados Unidos, y su única salvación parece ser Donald Trump, que basó gran parte de su campana en subir vídeos a dicha red y prometió “salvarla”. Cómo, sin romper la separación de poderes, es un misterio por ahora. De momento, quizá sea la hora de construir una especie de Bluesky para TikTok, porque las cosas no pintan bien.








