El conflicto legal entre Krafton y los exdirectivos del estudio Unknown Worlds, responsables del desarrollo de Subnautica 2, ha escalado en las últimas semanas, generando un clima de incertidumbre en torno al futuro del esperado título. Desde julio, ambas partes han presentado acciones legales, y las acusaciones han variado desde despido injustificado hasta el mal manejo del proyecto.
Un CEO sustituible por una máquina
Los exdirectivos, incluidos el diseñador de Subnautica y director Charlie Cleveland, el CEO Ted Gill y el cofundador Max McGuire, alegan que Krafton intenta evitar el pago de bonificaciones estipuladas en el contrato de adquisición del estudio. En un documento presentado por sus abogados, se sostiene que el CEO de Krafton, Changham Kim, se encontraba “desesperado” por no tener que realizar estos pagos, temiendo que le generaría una “vergüenza profesional” al parecer que había pagado de más por el estudio.
El caso se complica aún más con la revelación de que Krafton habría consultado con inteligencia artificial, específicamente con ChatGPT, en un intento de encontrar formas de eludir los pagos. Según el documento judicial, incluso la IA sugirió que sería complicado evitar el pago del earnout. Sin embargo, Krafton desestima estas afirmaciones y acusa a los exdirectivos de haber destruido evidencia relevante.
La disputa entre las partes ha llevado a un retraso significativo en el lanzamiento de Subnautica 2, que ahora está programado para ingresar a acceso anticipado en 2026. Krafton, en un intento por manejar la situación, ha implementado el “Proyecto X”, que busca negociar con los fundadores o tomar control del estudio.
Esta situación plantea interrogantes sobre la ética empresarial de Krafton, especialmente teniendo en cuenta su reciente autodenominación como una “empresa de IA”. Mientras tanto, el futuro del esperado juego sigue en la cuerda floja.