Durante los primeros años de las redes sociales, The Asylum, la productora que lanzaba plagios a go-go de muy bajo presupuesto, se convirtió en motivo de risas, sí, pero también de análisis: ¿Para quién iban dirigidas obras como Alien Abduction, The Da Vinci Treasure, Snakes on a Train, Pirates of Treasure Island o Transmorphers? Aunque ninguna era buena y los efectos especiales eran de chichinabo, inundaron los videoclubs y consiguieron varios éxitos gracias al “Es tan mala que es buena”. De hecho, no es tan loco (incluso ahora) poner la televisión de madrugada y encontrarse con “obras maestras” como Sunday School Musical o Almighty Thor. Sin embargo, de un tiempo a esta parte algo ha cambiado.
Ni los plagios se respetan
De un tiempo a esta parte, The Asylum ha dejado de lado los actores de quinta división y los efectos especiales cutres para tirarse en barrena a, por supuesto, la IA Generativa. Y lo que tenía gracia por la chapuza ha dejado de tenerla por completo. La primera que han lanzado ha sido de animación, A New Toy Story (nunca adivinaréis la película que plagian), pero después han abierto la escotilla a cosas como La Odisea (mismo título que Nolan, terrible ejecución), Resident Zombie o Insidious Possession. Y, ante la falta de DVD y Blu-Ray, van directas a rellenar el fondo de catálogo de los servicios de streaming (como Prime Video, principalmente). Es lo que hay.
The Asylum hizo 15 películas en 2025, y hará otras 15 este año, tan absolutamente baratas que solo con el dinero que les dará el streaming por tener los derechos ya podrán financiar otras 15 patrañas para 2027 (la primera ya está anunciada, se llama The Snow Queen y, efectivamente, será un plagio de Frozen). ¿Hay un público para películas como Immortal Combat o Master of the Universe? Claro: gente despistada o bien personas que quieren poner una nota graciosa en Letterboxd o hacer un vídeo riéndose de ella, pero, desde luego, no la suficiente como para hacer que, en un mundo normal, The Asylum pueda permanecer abierta. Por baratos que sean sus bodrios.
La parte buena es que la IA Generativa muestra sus cartas de lo que puede y no puede hacer: si esto era todo, Pixar puede descansar tranquila, porque ya os avanzo que A New Toy Story es absolutamente horrenda en todos los sentidos (a pesar de que Tom Arnold, por algún motivo, ha decidido poner voz a este dislate). No es menos cierto que de vez en cuando, The Asylum se suelta el pelo e intenta hacer producciones nuevas que no dependan de otra. Este año es el turno de Shark Frenzy y Summerween, el pasado de Shark Terror, Evil Nun y Disaster Strike Force… ¡La misma calidad infrahumana de los mockbusters habituales, pero sin la gracia de saber lo que está plagiando!
Antaño, las películas de serie B servían para que los directores se curtiesen y pudieran dar el salto a las primeras ligas. Sin embargo, no parece que ningún director de esta productora se vaya a convertir en el nuevo Spielberg. Los tiempos de Sharknado (su mayor éxito) ya quedaron atrás y lo que queda ahora es solo desidia y entradas a la desesperada en el top 10 de servicios de streaming sin nada más que ofrecer esa semana. ¿Hay un público para estas cosas? Supongo que sí, o si no, ya se habrían estrellado. Al final, la clave para sobrevivir en Hollywood no era tener buenas ideas, sino bordear el plagio lo justo para que no puedan meterte en la cárcel.