Era el número 1 y ya no le interesa a nadie: cómo ‘Thor: Love and Thunder’ destruyó la carrera de su director

A finales de la pasada década, Taika Waititi era el rey. El nuevo niño bonito de Hollywood, el amo del público, el rey de la risa. Después de fascinar al público con Lo que hacemos en las sombras y A la caza de los ñumanos, el neozelandés recibió la llamada de Hollywood y en muy poco tiempo pasó de revolucionar a Thor en Ragnarok, su tercera entrega para Marvel, a ganar el Óscar por su guion de JoJo Rabbit. Waititi recibió ofertas a montones para hacer todo lo que quemaba en las manos de las productoras… Y ahora, tan solo 7 años después, ha descubierto el otro lado del cine: el frío acero de la indiferencia.

Qué guay, titi

Hace algo más de un lustro, Waititi tenía donde elegir en la Meca del Cine. Podía hacer la secuela de Lo que hacemos en las sombras, las adaptaciones de Akira, El Incal, Charlie y la fábrica de chocolate, Juez Dredd y Flash Gordon… Y, por supuesto, la película de Star Wars para la que le confirmaron en su momento y de la que solo se dijo que iba a ser “fresca, única e inesperada”. ¿La verdad? Posiblemente, con tantos proyectos quemándole en las manos, apenas llegaría a presentar una idea a Disney… ¡Con suerte! Sin embargo, un director tan prestigioso, con tantas ideas entre manos, lógicamente estaba destinado al triunfo eterno, ¿no? 

Pues lo cierto es que quien le dio el éxito también le otorgó el fracaso: en 2022 estrenó la cuarta entrega de Thor, Love and Thunder, y lo que un lustro antes parecía chisposo y gracioso, de pronto pasó a ser pesado y aburrido. Las bromas parecían ya mascadas, los efectos visuales de otra década y los personajes secundarios un absoluto desperdicio. Hizo dinero, recaudando 760 millones de dólares (unos 100 menos que la anterior), pero la mala recepción de crítica y público hizo que Marvel le diera la mano y le despidiera, a pesar de que en su momento Kevin Feige llegó incluso a planteárselo como un alto cargo de la empresa. 

Pero ahora por fin estaba liberado de franquicias y podía hacer exactamente lo que le diera la gana con sus ideas originales. Creó la serie Reservation Dogs, dirigió el piloto de Nuestra bandera significa muerte… y el año después de Thor: Love and Thunder metió la pata hasta el fondo con El peor equipo del mundo, una película de bajo presupuesto que ni le interesó a nadie, ni era especialmente original o divertida. Era, de hecho, demasiado típica para lo que el director nos tenía acostumbrados, y ni siquiera los que defendimos (sí, me incluyo) su última entrega en Marvel le disculpamos por esta chapuza. 

El director pasó a la llamada “cárcel de directores”, pero, por suerte, aún conservaba las amistades suficientes como para encontrar trabajos de actor en la serie Time Bandits (creada por él mismo) o cantando bajo una máscara en, ay, Mask Singer. Sabes que tu carrera no va muy bien cuando tienes que recurrir a Mask Singer. Y sin embargo, el año pasado se anunció que volvía por todo lo alto, con una película de 20 millones de dólares de presupuesto, su última gran oportunidad en Hollywood: Klara and the sun.

Solo hay un pequeño problema: ya se ha estrenado, y literalmente nadie se ha interesado por ella, a pesar de tener un buen número de sesiones en Estados Unidos. De los 20 millones solo ha recuperado 1,2 y su estreno se ha ido cancelando internacionalmente. Y la pregunta debería ser obvia: ¿Ahora qué?

Es difícil que la industria vuelva a confiar en un director que se ha dado tantos topetazos contra el borde de la mesa. Sí, tiene Very Young Frankenstein en plena post-producción, pero una vez estrenada tiene toda la pinta de que ni Star Wars, ni Marvel, ni nada. Vuelta a la casilla de salida para una persona que tiene un Óscar y dos éxitos mundiales que pasan de los 750 millones de dólares. Así es la vida en el mundillo: si no interesas, me temo que eso es todo. Y Love and Thunder hundió su carrera de una manera de la que nunca, jamás, se podra recuperar. Pobre, pobre Taika.