La primera mascota de la historia de los videojuegos fue, probablemente, Pac-man. Pero no el actual, con su cuerpo redondo y sus brazos modelados en tres dimensiones, no, sino el original, la bola amarilla con una apertura triangular para la boca que lleva siendo sinónimo de Namco desde mayo de 1980. Y su éxito llevó a que el resto de empresas se tomaran en serio lo de crear mascotas. Nintendo tuvo a -oh, sorpresa- Super Mario, LucasArts a Chuck La Planta, Sega a Sonic (y a Segata Sanshiro, pero esa es otra historia)… Y Hudson Soft, a Bonk.
David Bonk-ano
Seguro que si tenéis más años que el sol reconocéis perfectamente a Bonk, un niño cavernícola y cabezón que en su día se convirtió en un mito temprano de los videojuegos. Y lo curioso es que ni siquiera empezó como personaje jugable, sino en las páginas de un cómic. Más concretamente, uno de la revista oficial de PC Engine (más conocida en Estados Unidos como Turbografx-16) en Japón. Su nombre era simplemente un juego de palabras: PC Genjin, que viene a traducirse como “PC Hombre de las cavernas”. Ah, “PC”, además de lo obvio, significa “Pithecanthropus Computerurus”. No se puede decir que no lo pensaran bien.
A finales de los 80, hacer un juego no suponía hipotecar siete años de tu tiempo, tus millones y tus recursos para jugártela a una carta: se trataba de títulos sencillos de hacer, que, si fracasaban, podían costar solo un disgusto, así que era habitual que salieran todo tipo de licencias, con un gameplay más o menos trabajado. Al final, salía a cuenta. Es normal, pues, que en Hudson Soft decidieran hacer un juego sobre el personaje para PC Engine, teniendo en cuenta que tuvo éxito en las viñetas… y que muchos jugadores creyeron que era un anuncio de algo que estaba por venir.

Aunque la globalización ha hecho que todos conozcamos al personaje como Bonk, lo cierto es que en Europa salió con el nombre de PC Kid porque la palabra, en el inglés de Reino Unido, tiene un significado más bien guarrete. Sea como sea, lo único cierto es que el 15 de diciembre de 1989 apareció, por primera vez, Bonk, en un videojuego creado para PC Engine. Era un plataformas prehistórico donde el protagonista pegaba a los malos con su cabezón gigante, e inmediatamente se convirtió en la mascota de NEC Home Electronics, la empresa que fabricaba la consola. Sin embargo, nadie imaginaba que iba a caer antes de tiempo después de ¡16! modelos diferentes lanzados al mercado. Y, entonces, Bonk quedó libre para dar cabezazos.
Jurassic Bonk
Aquel primer juego, Bonk’s Adventure, acabó apareciendo también en NES y Amiga, y ganó fama rápidamente. Tanta, que en 1991 se publicó su secuela, Bonk’s Revenge (que, al igual que el anterior, tuvo una versión para Game Boy con el mismo título pero absolutamente distinta en todo), seguido, en 1993, por Bonk 3. Pero, por aquella época, el PC Engine ya estaba en sus últimos momentos y no pudo levantar cabeza (bueno, cabezón) a pesar de ser uno de los títulos más originales de la saga, donde el personaje podía crecer o empequeñecer según los caramelos que tomara, además de poder pasárselo en cooperativo.

NEC resistió el duro golpe de perder su consola y Hudson Soft, que fue la mente brillante tras el lanzamiento original, también pudo aguantar olvidándose de hacer consolas dedicándose simplemente a la producción de videojuegos, pivotando entre la -antaño- competencia. Así, Super Bonk aparecería por primera vez en Super Nintendo en 1994, al que le siguió una secuela en 1995 que nunca salió de Japón. Súmale una colección de minijuegos para Game Boy y… Básicamente, ya estaría. Seis años de juegos, uno tras otro, y su reinado terminó.
No tuvo por qué ser así. De hecho, en Hudson estuvieron preparando una versión de Virtual Boy, pero todos sabemos lo que pasó con ese invento del diablo de Nintendo, ¿no? Se han llegado a anunciar todo tipo de secuelas (Bonk 3D, Bonk: Brink of Extinction, Bonk IV -que sería un RPG-…) pero ninguna ha llegado a hacerse realdad. Desde entonces se ha visto reducido a elemento decorativo en la app japonesa Do The Hudson, un simple recopilatorio de minijuegos.

Es curioso que, incluso en la era de la nostalgia, solo haya tenido un intento de resurrección, en 2006, cuando se publicó para móviles Bonk’s Return, un último juego ya perdido en el que el protagonista se controlaba -para que os hagáis una idea de la antigüedad- utilizando las teclas: 4 y 6 para moverse, 1, 2 y 3 para saltar, etcétera. Ahora que varios títulos de la saga están disponibles en las consolas virtuales, ¿es, quizá, el momento de darle el reconocimiento que merece con un nuevo título en el que, ahora sí, gastarse un pastón? Después de casi 20 años sin un nuevo juego de Bonk y con la franquicia olvidada por casi todos… ¿Por qué Konami, que absorbió Hudson, no le da un poco de amor si los revivals tardíos siguen estando a la orden del día? Seguiremos esperando. Qué remedio.