Tulsa King, la serie criminal de Paramount+ creada por Taylor Sheridan, regresará el próximo 16 de octubre con su cuarta temporada. Llega, además, convertida en uno de los títulos más fuertes de la plataforma, con un peso que no se ve todos los días ni siquiera en pleno negocio del streaming.
La historia volverá a seguir a Dwight “The General” Manfredi mientras intenta darle una apariencia legal a su imperio y, al mismo tiempo, lidiar con políticos corruptos y enemigos nuevos. La fórmula sigue siendo la misma: poder, familia y violencia orbitando alrededor de un protagonista tan ambiguo como magnético. Pero lo más interesante no es solo que la serie regrese, sino lo que su éxito dice sobre la televisión de ahora.
Paramount+ tiene razones de sobra para cuidar Tulsa King como una de las piezas clave de su catálogo.
Según datos de la propia Paramount+, el estreno de la tercera temporada reunió a 21,1 millones de espectadores y terminó convertido en el lanzamiento global de serie más visto en la historia de la plataforma. Ya antes había señales claras: el arranque de la segunda temporada también dejó números muy sólidos, siempre según Paramount+, con 2 millones de visualizaciones globales en 24 horas y presencia en 5,4 millones de hogares durante sus primeros siete días.
Las cifras de Tulsa King no salieron de la nada.
Series como esta conectan porque el público actual lleva años acostumbrado a relatos oscuros, serializados y construidos alrededor de antihéroes. Por eso la sombra de The Sopranos sigue ahí, tan visible, décadas después de su estreno. Cuando la serie de HBO debutó en 1999, ayudó a probar que la televisión podía aspirar a una ambición narrativa que, hasta ese momento, parecía terreno casi exclusivo del cine.
Tony Soprano no encajaba en la idea clásica de héroe: era brutal, complejo, vulnerable y, por eso mismo, fascinante.
Ese modelo cambió las reglas, y buena parte de la llamada edad de oro de la televisión se levantó después sobre esa base. Dramas como Breaking Bad, Succession y muchas otras historias encabezadas por personajes moralmente grises heredaron de forma directa esa apuesta. HBO, de paso, terminó de afianzar su imagen como sinónimo de prestigio televisivo a largo plazo.
Durante su emisión original, The Sopranos alcanzó una escala enorme: según Nielsen, la serie promedió cerca de 12 millones de espectadores en su mejor etapa, y su episodio más visto llegó a 13,43 millones.
Y lo más llamativo es que el fenómeno no depende solo de la nostalgia. Años después de su final, The Sopranos sigue funcionando muy bien en HBO Max, llegó al número 1 en las listas de VOD de Apple TV y no ha dejado de sumar nuevas audiencias.
Su 25 aniversario, celebrado en enero de 2024, empujó ese interés todavía más gracias a nueva cobertura mediática, material inédito y al documental de HBO Wise Guy: David Chase and The Sopranos. La huella de The Sopranos sigue muy presente en la conversación cultural, desde los análisis académicos sobre masculinidad y salud mental hasta tendencias estéticas como el “mob wife” y el turismo vinculado a sus localizaciones en Nueva Jersey.