Un equipo de la Universidad de Columbia Británica (UBC) en Vancouver ha desarrollado una “IA científica” capaz de inventar y ejecutar sus propios experimentos, un avance que podría revolucionar por completo la investigación en inteligencia artificial. Aunque los primeros resultados de esta IA no son especialmente innovadores, los investigadores consideran que es un importante primer paso hacia una IA que podría aprender y crear de forma autónoma.
El profesor Jeff Clune, líder del proyecto en la UBC, junto con colaboradores de la Universidad de Oxford y la startup Sakana AI, reconoce que las ideas generadas por esta IA aún “no son revolucionarias”. Sin embargo, subraya que este enfoque podría desbloquear capacidades que superen lo que los humanos han enseñado a los sistemas de IA hasta ahora. “No son tremendamente creativas, pero parecen ideas bastante geniales que alguien podría probar”, afirma Clune.
La clave del proyecto radica en la capacidad de la IA para aprender de forma abierta, es decir, explorando ideas y experimentos sin la necesidad de datos de entrenamiento generados exclusivamente por humanos. Este enfoque se basa en el uso de grandes modelos lingüísticos (LLM), que permiten a la IA identificar y explorar lo que considera más interesante. Anteriormente, los programas de IA necesitaban instrucciones codificadas a mano para definir lo que era interesante; ahora, los LLM permiten una mayor autonomía.

A pesar de las críticas, como las del profesor Tom Hope, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que cuestiona la fiabilidad y originalidad de los resultados actuales, el equipo de la UBC sigue adelante. Su último avance es un programa de IA capaz de diseñar otros agentes de IA, que en algunas tareas ya superan a los creados por humanos.
Clune reconoce los riesgos potenciales de esta tecnología y subraya la importancia de desarrollar sistemas seguros. “Es potencialmente peligroso”, advierte, “pero creo que es posible hacerlo bien”.
Fuente: Wired