En un movimiento significativo en la industria del entretenimiento, Netflix y Sony Pictures Entertainment han firmado un nuevo acuerdo de licencias valorado en 7,000 millones de dólares. Este contrato, que comienza a aplicarse a finales de este año y se extenderá hasta 2032, permitirá a Netflix añadir las películas de Sony a su catálogo una vez concluidas sus distribuciones en cines y Video on Demand (VOD).
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El nuevo acuerdo representa un aumento del 40% en comparación con el anterior firmado en 2021, y se espera que este modelo de licencias, conocido como Pay-1, ofrezca a Netflix la exclusividad para incluir los títulos de Sony en su plataforma. A diferencia de años anteriores, donde las películas estaban dispersas entre diversas plataformas, a partir de ahora las producciones de Sony estarán disponibles en un solo servicio fuera de EE.UU., optimizando así la experiencia del usuario.
Este acuerdo ha sido visto como una estrategia inteligente por parte de Sony, especialmente en un momento donde muchos estudios han optado por lanzar sus propios servicios de streaming. La decisión de no competir en este espacio ha permitido a Sony beneficiarse de una relación sólida con Netflix, que ahora podría ayudar a mitigar las percepciones de monopolio en un mercado de streaming cada vez más competitivo. Con la compra de Warner Bros. bajo la lupa de los reguladores, licenciar contenido externo parece ser una jugada que suaviza tensiones actuales.
A partir de 2029, se espera que las producciones de Sony estén totalmente disponibles en Netflix a nivel mundial, lo que representa una victoria tanto para el gigante del streaming como para el estudio cinematográfico. Lauren Smith, vicepresidenta de Estrategia de Licencias y Programación de Netflix, y Paul Littmann, vicepresidente ejecutivo de Distribución Global de SPE, han manifestado su entusiasmo por este acuerdo que promete revolucionar el acceso al contenido cinematográfico en la plataforma.