Entre las adaptaciones de anime que Netflix ha llevado a imagen real, Yu Yu Hakusho sigue destacando por algo muy específico: las peleas. Y aquí hay una confusión que conviene despejar desde el principio. No hay que mezclarla con Blue Eye Samurai, que en Netflix figura como una serie animada para adultos de ocho episodios, no como una producción live-action de cinco capítulos. Yu Yu Hakusho va disparada, a veces demasiado, y algunos efectos visuales rozan el exceso, pero encuentra su mejor versión en la acción, en una coreografía que hace que cada golpe parezca pesado, seco y de verdad.
La confusión con Blue Eye Samurai ha circulado bastante, así que vale la pena dejarlo claro otra vez: no es una serie de imagen real ni una ficción de cinco episodios. Es una serie animada para adultos con una primera temporada de ocho capítulos, tal como aparece en su ficha de Netflix, y también se ha ganado muchos elogios por sus escenas de combate.
La adaptación de Yu Yu Hakusho toma el manga popular de Yoshihiro Togashi y lo mete en solo cinco episodios, que así fue como se estrenó en Netflix. Eso la obliga a cortar, resumir y apretar buena parte del material original. Se pierden momentos importantes, también transiciones que en la obra tenían más aire, pero aun con esos recortes la serie conserva una parte clara del espíritu del manga. Lo hace apoyándose en tres cosas: sus monstruos, sus personajes y, por encima de todo, su forma de entender el combate.
Ahí es donde de verdad levanta vuelo. Cuando baja la fantasía al suelo y no deja todo en manos del espectáculo digital, Yu Yu Hakusho encuentra una mezcla muy efectiva entre lo sobrenatural y la pelea callejera.
Yusuke Urameshi pelea con los puños, con los reflejos y con lo que tiene a mano a su alrededor. Esa base física hace que incluso los enfrentamientos más imposibles mantengan una sensación de impacto que funciona muy bien. El ejemplo que más se suele mencionar es el combate entre Yusuke Urameshi y Gouki.
Gouki impone por tamaño y por presencia, casi como una criatura hecha de fuerza bruta. Pero la escena no se sostiene solo por el diseño del personaje ni por el CGI. Lo que de verdad la hace funcionar es la coreografía: cómo se plantan los cuerpos, cómo se aprovecha el espacio, cómo cada intercambio transmite fuerza en pantalla.
El gran precio que paga esta adaptación está en el ritmo. Comprimir una historia tan grande en cinco capítulos significa saltarse evoluciones importantes y adelgazar la construcción dramática. Y ese recorte, para una parte de los fans, pesa.
Aun así, la serie consigue algo que no es poca cosa: entregar combates memorables dentro de una adaptación de anime en acción real, justo un terreno donde muchas otras producciones se caen.
Blue Eye Samurai también merece entrar en esa conversación, aunque por un camino distinto. La sinopsis oficial de Netflix sigue a Mizu, una espadachina mestiza en el Japón del periodo Edo del siglo XVII, dentro de un drama histórico de venganza con una identidad visual muy marcada. La serie mezcla animación 2D y 3D y recoge influencias de los grabados japoneses y del teatro de marionetas Bunraku.
Buena parte del prestigio de Blue Eye Samurai sale precisamente de ahí, de sus peleas. La crítica ha destacado la coreografía, la puesta en escena cinematográfica y la manera en que cada combate empuja la historia hacia delante. Jane Wu, acreditada como supervisora de dirección, ha sumado además una sensibilidad muy cercana al live-action, apoyada en su experiencia en artes marciales y en trabajos ligados a producciones como películas de Marvel y Game of Thrones.
La recepción también ha acompañado: 97 % de aprobación de la crítica en Rotten Tomatoes y un 88 sobre 100 en Metacritic. Y, según anunció Netflix, Blue Eye Samurai ya fue renovada para las temporadas 2 y 3. La segunda está prevista para enero de 2027 y la tercera cerrará la historia. Si la conversación gira en torno a una serie live-action de cinco episodios con peleas sorprendentes, el nombre correcto es Yu Yu Hakusho. Si lo que se busca es una de las mejores obras de acción recientes de Netflix, Blue Eye Samurai también entra sin problema en esa lista, solo que desde la animación.