Apple ha pedido hoy a un tribunal federal de Estados Unidos, dentro del litigio que mantiene con Epic Games, que dé luz verde a un nuevo esquema de comisiones para las compras que los usuarios cierren fuera de la App Store. La propuesta mueve una horquilla de entre el 5% y el 15%, incluso cuando el pago final se hace en una web externa, tal como figura en el escrito que la propia compañía presentó ante la corte.
Con este movimiento queda claro que la guerra que Epic Games abrió en 2020 sigue muy lejos de terminar. Apple y Google continúan metidas en pleitos sobre las reglas de pago de sus tiendas y sobre hasta dónde puede llegar el control que ejercen sobre sus plataformas.
La idea es simple: seguir cobrando una parte de esas transacciones sin volver al ya muy cuestionado 27%.
En concreto, Apple propone un 15% para la mayoría de las aplicaciones, un 5% para los desarrolladores que están dentro del Small Business Program y un 10% en algunos supuestos ligados a suscripciones y programas asociados, siempre según su escrito. La empresa defiende que esas tarifas compensan el acceso a la tecnología, la distribución y los servicios de la App Store, aunque el cobro pase por fuera de su sistema.
Y ahí está el punto de verdad delicado.
Apple no está peleando solo por poder incluir enlaces externos.
Lo que quiere es seguir cobrando por esas compras. Y ahí vuelve a encontrarse de frente con Epic Games y con buena parte del ecosistema de desarrolladores, que llevan tiempo sosteniendo que imponer una comisión sobre pagos externos deja en poco más que una formalidad la apertura a métodos alternativos.
La propuesta llega, además, después de varios golpes judiciales.
En 2021, una sentencia obligó a Apple a permitir enlaces hacia métodos de pago alternativos. La respuesta de la compañía fue fijar una comisión del 27% sobre esas compras externas, según recogía aquella resolución judicial, una salida muy criticada porque sonaba a cumplimiento solo en apariencia. Ese intento terminó desembocando en una declaración de desacato, tras la cual la corte bloqueó temporalmente a Apple para impedir que siguiera cobrando esas tarifas.
Google está pasando por una discusión muy parecida.
La compañía ha retocado las políticas de Play Store en algunas regiones y ofrece a los desarrolladores una rebaja del 4% en la comisión cuando recurren a sistemas de facturación alternativos, según la política de facturación alternativa de Google Play. Eso deja ver hasta qué punto el modelo clásico de las tiendas de apps está recibiendo presión por varios frentes.
Y el conflicto no se queda en Estados Unidos. La Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea obligó a Apple a permitir tiendas alternativas y más opciones de pago; Corea del Sur también la forzó a abrir la puerta a sistemas alternativos; y Japón amplió las posibilidades de incluir enlaces para determinados tipos de apps, según recogen esos respectivos marcos regulatorios.
Entre los desarrolladores, la reacción a esta nueva propuesta es más bien fría. Algunos la ven como un avance frente al viejo 27%, pero muchos siguen rechazando cualquier comisión sobre pagos externos, porque son ellos quienes asumen los costes de procesamiento, la atención al cliente y las posibles devoluciones.
Por ahora no se sabe qué comisión, si es que acepta alguna, considerará razonable la justicia estadounidense. Tampoco está claro si todas estas batallas acabarán traduciéndose en precios más bajos, en más opciones o en ventajas reales para los estudios pequeños.