Microsoft ha anunciado hoy otros 268 despidos en Xbox. Es un nuevo tramo de la reestructuración de su negocio de videojuegos en 2026 y, de acuerdo con la propia compañía, golpea a Halo Studios, a varios equipos internos y también a áreas centrales de gestión dentro de Xbox Game Studios.
Con esta decisión, y sumando los ajustes anteriores junto con la venta o salida de estudios, Microsoft da por completadas cerca de tres cuartas partes del plan de reorganización que presentó a comienzos de 2026. Si se toman las cifras que la empresa ha ido comunicando hasta ahora, el reajuste de Xbox ya rebasa los 1.800 puestos eliminados este año.
Esta nueva tanda de recortes cae sobre equipos de desarrollo, responsables intermedios y funciones corporativas. La explicación oficial es clara: hacer la estructura más simple, quitar capas de mando y coordinar mejor a estudios que ya venían trabajando juntos.
No se trata solo de empleo. La medida también deja ver un rediseño a fondo de la forma en que Microsoft ordena su negocio de juegos, con una red de estudios agrupada en menos divisiones y con más peso para Activision, Bethesda y King.
Ahí es donde aparecen varios cambios concretos. Activision ampliará su radio de acción para supervisar a Rare y World’s Edge. Bethesda pasará a integrar a Obsidian. King absorberá Microsoft Casual Games. Y Playground Games junto con Turn 10 Studios empezarán a funcionar como un único estudio, algo que formaliza una relación que llevaba años girando alrededor de Forza y Fable.
Uno de los movimientos más importantes toca a Halo. La próxima entrega principal de la saga ya no quedará en manos de Halo Studios, como ocurría hasta ahora. Pasará a un equipo nuevo, creado específicamente dentro de Activision y separado del desarrollo de Call of Duty, según la nueva organización interna que Microsoft ha trasladado.
Halo Studios seguirá existiendo, pero más pequeño y con otro foco: dar soporte a los juegos actuales de la franquicia Halo y a su comunidad de jugadores.
Pocas señales son tan claras como esta. Xbox quiere recolocar sus grandes series dentro de estructuras más amplias y bastante más centralizadas.
La entrada de Obsidian en Bethesda no supone, al menos por ahora, una pausa para sus proyectos. El estudio seguirá con Grounded y también con una nueva colaboración vinculada a Fallout junto a Bethesda Game Studios, siempre según el plan que ha descrito Microsoft.
Compulsion Games y Double Fine, por su parte, han vuelto a operar con gestión independiente junto con sus propiedades intelectuales y sus catálogos. Undead Labs ha pasado por un proceso parecido. Aun así, State of Decay 3 sigue en marcha con una nueva editora y mantiene su lanzamiento previsto desde el primer día en Xbox Game Pass.
El caso más sensible ahora mismo es el de Ninja Theory. Microsoft ha abierto consultas para un posible cierre del estudio después de que, según ha trascendido, se vinieran abajo dos acuerdos relacionados con la integración posterior a la compra.
Con todo esto, Xbox afianza una estructura con menos solapamientos y con la atención puesta en franquicias como Halo, Forza, Fable o Fallout, dentro de una red cada vez más apoyada en los servicios y con Xbox Game Pass ocupando el centro, por delante del modelo más clásico basado en hardware. Para la gente de Xbox, mientras tanto, 2026 ya apunta a ser uno de los años más duros que recuerdan en mucho tiempo.