Bobby Kotick, el ex-CEO de Activision Blizzard, fue invitado recientemente al podcast Grit, donde discutió su trayectoria en la industria de los videojuegos y ofreció perspectivas sobre Blizzard Entertainment. Kotick enfatizó que, a pesar del enorme potencial del estudio, hubo problemas de administración que afectaron su rendimiento. Según Kotick, Blizzard tenía múltiples proyectos poco rentables y se enfocaba en áreas que no generaban ingresos significativos, dejando a World of Warcraft como su único gran negocio exitoso.
World of Warcraft: un juego con un público con el que no quieres enfrentarte
WoW ha sido catalogado por Kotick como el mejor modelo de negocio de suscripciones de todos los tiempos, con aproximadamente 150 millones de jugadores que, a lo largo de los años, abandonaron el juego. El ex-CEO destacó la importancia de entender a la audiencia de WoW, sugiriendo que cualquier aumento de precios podría resultar problemático. En su lugar, propuso la creación de servicios de valor agregado como una estrategia para monetizar de manera más efectiva a los jugadores sin alienarlos.
A pesar de su éxito en el sector, Kotick ha sido criticado por su gestión, en especial por no abordar adecuadamente los problemas de acoso y discriminación dentro de Activision Blizzard. Este contexto lo convierte en una figura polémica en el ámbito de los videojuegos. Además, cuestionó la repercusión negativa de la película Warcraft y la falta de enfoque hacia los jugadores de WoW, sugiriendo que su legado podría estar en una mejor posición si Vivendi hubiera seguido al mando.
Kotick también reflexionó sobre cómo Blizzard podría haber evitado la saturación del mercado de videojuegos. A medida que los jugadores envejecen y asumen nuevas responsabilidades, como la paternidad, han encontrado difícil mantener su compromiso con el juego. Esto representa un desafío para Blizzard, que busca reconectar con su base de jugadores y revitalizar el interés en WoW, que parece estar en un nuevo auge creativo.