En la era de los True Crimes, los documentales que te explican sucesos increíbles de la vida real con todo lujo de detalles y revisitando a sus víctimas años después, innovar parece algo casi imposible. Desde los documentales de sectas de Netflix estilo Wild Wild Country hasta los repasos a crímenes oscuros como El caso Asunta, el catálogo de las plataformas de streaming está repleto de este tipo de contenido, pero son muy pocos los que consiguen ofrecer algo insólito a unos espectadores que ya parecen estar a prueba de fuego.
Sin embargo, Amazon Prime Video acaba de estrenar un true crime como nunca has visto antes: Cómo cazar a un monstruo. En realidad, se trata de una mezcla insólita entre Vlog de youtuber, investigación periodística y documental de crímenes. Algo prácticamente imposible de encontrar y que ha conseguido sobrecoger al mundo entero. Pero ¿qué hace de este documental algo tan único e irrepetible? Veamos.
Un villano que no te creerías en una película
Para adentrarnos en este documental, lo más importante es saber quién está detrás de todo: Carles Tamayo. Para los españoles, este nombre no es baladí. Se trata de un periodista y youtuber catalán que lleva años utilizando su canal para lanzar reportajes periodísticos de primer nivel. Entre ellos encontramos historias de sectas reales, exorcismos e incluso contenido tan especial como “Así es la vida de un atracador de bancos”.
A lo largo de su canal, lo que más llama la atención de Tamayo es que no es el típico youtuber de clickbait que solo busca hacer refritos de titulares llamativos, sino que realmente es un gran periodista de investigación que, además, cuenta con un sentido narrativo único. Pues bien, este hombre es quien cuenta la historia: pero su protagonista es alguien que, si viéramos en una película de ficción, no nos creeríamos.
La historia de Cómo cazar a un monstruo arranca cuando Carles Tamayo recibe una llamada en diciembre de 2021. Se trata de un hombre a quien conoce bien desde su adolescencia, Lluís Gros, un vecino de El Masnou, la localidad en la que creció Tamayo y que fue condenado a 24 años de cárcel en 2019 por diversos casos de abuso sexual a menores.
La llamada pilla completamente desprevenido a Tamayo, quien hasta el momento no sabía de su historia. La intención de Gros es que le haga un documental para desmontar las mentiras de sus víctimas… pero Tamayo tiene otra idea. En cuanto habla con Gros, descubre que hay gato encerrado, y comienza a conocer a diferentes víctimas de pederastia del mismo.
Su modus operandis iba cambiando a lo largo de las décadas —hablamos de alguien que abusó de niños desde los años setenta hasta los 2010—, pero aprovecha su posición de poder como director de colegio y posteriormente como director de un cine para acercarse a los niños y aprovecharse de ellos.
Esta horripilante historia cambia pronto de perspectiva. Tamayo deja de querer simplemente ver cómo vive un criminal que debería estar en la cárcel —y descubrir por qué no lo está— a hacerle una encerrona para que realmente pise prisión y deje de labrarse más potenciales víctimas. Porque sí, en el documental vemos que su actividad criminal ni siquiera ha cesado.
De este modo, Tamayo se pone a investigar por su cuenta y a hacer un trabajo que no solo deja mal a la justicia española, que mantiene en libertad a un condenado por pederastia, sino que demuestra que el periodismo sigue siendo útil hoy en día. En sus tres capítulos, conocemos a un monstruo que dan ganas de vomitar cada pocos minutos… y acompañamos a Tamayo en una historia que sobrecoge cada vez más.