Entre llevar Twitter, SpaceX, Tesla y ser un consejero de Donald Trump, uno pensaría que Elon Musk no tendría tiempo de absolutamente nada. Y sin embargo, ha tenido tiempo de sobra para convertirse en uno de los mejores 20 jugadores de uno de los videojuegos más importantes de los últimos tiempos: Diablo 4. ¿Cómo lo ha conseguido? ¿De dónde ha sacado el tiempo? ¿Ha estado jugando o ha contratado a alguien que jugara por él entre mitin y mitin? Muchas, muchísimas preguntas sin respuesta.
Don Diablo se ha escapado
El hombre más rico del mundo -y, paradójicamente, uno de los más necesitados de atención y que con más ganas quiere hacerse viral y caer bien- ha desvelado que está en el top 20 mundial. “Solo hay dos americanos, el resto, casi todo el mundo, es de Asia”. Y no, no está exagerando o se está inventando cosas para parecer mucho más ingenioso de cara a sus seguidores: puede comprobarse que es el número 20 de los jugadores más rápidos del mundo en pasarse El Pozo en su nivel más complicado.
El Pozo es una actividad del post-juego de Diablo IV especialmente complicada, y no deja de ser sorprendente que Musk haya conseguido pasárselo en tan solo 2 minutos 45 segundos (46 segundos más que el número uno, el otro jugador americano, Resistance). Dicho sea de paso: no es casualidad ni la primera vez que el empresario ha afirmado que es un fan acérrimo del juego.

En el podcast de Joe Rogan, donde ha desvelado su posición (por supuesto que es el podcast de Joe Rogan), ha afirmado también que jugar le ayuda a relajarse en momentos de tensión: “Si estoy intentando tener un tiempo extremadamente bueno en Diablo o algo así, o en un FPS, puedo sentir que estoy cansado o mi cerebro no está funcionando tan bien como debería. Es como una calibración mental”. Piensa que la próxima vez que alguien te mate en un juego online puede ser el adulto-niño más famoso del siglo XXI simplemente descansando de mandar cohetes al espacio.