Si existe una tendencia en el mundo del videojuego que todo el mundo imita esa es la de From Software. Todo el mundo quiere hacer su propio soulslike. El juego que sea como un Dark Souls, pero con un pequeño giro propio. La realidad es que parece que nadie sabe cómo hacerlo con gracia. Prácticamente todos los intentos hasta el momento han sido decepcionantes, demostrando que en From Software tienen algo especial. Único. Eso, o que otros estudios se han limitado a copiar donde deberían inspirarse.
Porque, recientemente, un pequeño estudio indie ha demostrado que es posible hacer un soulslike con personalidad y que de verdad se sienta satisfactorio. No como una mera copia, sino otra cosa. Porque en Aggro Crab, cuando decidieron hacer su soulslike indie, decidieron seguir la ruta que nadie había seguido: el de la parodia.
Another Crab’s Treasure nos pone en la piel de un cangrejo ermitaño, llamado Kril, que un día le dicen que tiene una gran deuda con la baronesa que controla esas tierras. Debido a que ha estado evadiendo impuestos sin querer, le expropian su casa, su concha, y Kril decide ir al océano para discutir con la baronesa la posibilidad de recuperar su casa. Pero entre la negativa de la baronesa de devolverle su concha y la contaminación ambiental que está destruyendo y volviendo locos a los demás animales, Kril se convertirá en el improbable héroe que necesita el océano.
Gran parte del encanto de Another Crab’s Treasure es que es un juego encantador de un gran sentido del humor. Tiene constantes juegos de palabras, chistes visuales y no poco slapstick, consiguiendo ser un excelente juego cómico. Pero todo eso se ensalza cuando aceptamos que, además, es una parodia de los Souls. A los cuales mira con tanta admiración como cariño, no dejándose atrapar por su influencia.
Con parodia aquí no queremos decir sátira. Una parodia no tiene porqué ser burlesca; puede simplemente limitarse a imitar lo parodiado, dándole una vuelta de tuerca. Que es el caso de Another Crab’s Treasure. Un juego donde caballeros dementados nos atacan desde tan lejos que tardan casi diez segundos en llegar hasta nosotros. Enormes conchas nos permiten subir de nivel o viajar entre las mismas. O en general, personajes nos dan crípticas referencias y el juego nos invita a pensarlo a través de la narrativa ambiental que tan bien integró Dark Souls en el inconsciente colectivo.
De hecho, Another Crab’s Treasure, en lo básico, es un soulslike. Si sabes la configuración de botones de cualquier juego de From Software, sabes la de Another Crab’s Treasure. En vez de almas hay microplásticos, en vez de hogueras hay conchas mágicas. Pero hay una cosa en la que se diferencia el juego. Las conchas.
Como Kril es un cangrejo ermitaño, no lleva armadura, sino diferentes conchas. Para protegernos tendremos que escondernos dentro de la misma, lo cual hará que sufra daño estructural. Si sufre demasiado, nuestra concha se romperá. Además, cada concha tiene su propio poder mágico asociado, el cual podemos utilizar gastando umami, haciendo que la selección de la concha sea un elemento estratégico importante. No sólo queremos la concha con más defensa para su peso, sino que tenemos que tener en cuenta también cómo vamos a jugar y qué hechizos nos ofrece cada una de ellas.
Otra de las cosas en que se diferencia notablemente de los juegos de From Software es en su plataformeo. Con muchas secciones de saltos, con un gancho al estilo Sekiro, en el juego tendremos que hacer muchas plataformas a lo largo de sus 12-15 horas. Su problema es que los saltos suelen ser muy ajustados y los controles no son siempre perfectos, haciendo que algunas de estas secciones puedan ser un poco complejas de más. Aunque nunca nada tan importante como para ser grave.
Además, este es un juego de Aggro Crab. Un estudio indie de 12 personas. Es normal que no tenga la misma fineza que un juego de From Software, un estudio de 288 personas con 28 años de experiencia. Sus pequeñas fricciones en los controles y unos saltos un pelín desquiciados son un precio lógico a pagar por lo maravilloso del resto del juego.
Porque Another Crab’s Treasure puede decir algo que no pueden decir la mayoría de soulslikes: tiene personalidad. Quiere hablar de capitalismo, de medio ambiente, de lo que significa tener un hogar. Quiere tener un toque oscuro, pero quiere ser un juego cuqui y divertido y gracioso; incluso a veces con un humor bastante negro, reminiscente de los Monty Python. Porque no es el enésimo intento de ser Dark Souls. Es otra cosa. Y una cosa que cualquier fan de los Souls, que quiera una verdadera vuelta de tuerca al concepto, debería probar.
Another Crab’s Treasure está disponible para Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X, Xbox Series S, Xbox Cloud Gaming, PC y GamePass. Y es el juego perfecto para aliviar la espera hasta la llegada de la expansión de Elden Ring.