Google ya le ha puesto fecha a un cambio de calado dentro del ecosistema Android: los desarrolladores tendrán hasta febrero de 2027 para adaptar sus aplicaciones a normas de uso de memoria más estrictas en Google Play. Con este ajuste, la compañía quiere recortar el consumo ineficiente de RAM y mejorar la estabilidad de las apps.
La decisión llega cuando la memoria se ha vuelto un recurso mucho más caro y competido. Por eso Google quiere limitar el impacto de las aplicaciones que gastan RAM de forma poco eficiente, sobre todo en teléfonos modestos.
La idea, dicho por la propia Google, es bastante simple: reducir el mal uso de memoria y hacer que las aplicaciones fallen menos en el uso diario.
La compañía ha señalado tres frentes concretos: el uso de memoria dinámica, la gestión de memoria en bitmaps y la eficiencia del código DEX. Lo que busca es que las apps no rebasen ciertos “umbrales de mal comportamiento”, esos que luego acaban convertidos en cierres inesperados, tirones o una experiencia inestable.
Para quien usa el móvil, esto es bastante menos abstracto de lo que suena.
Una app mal optimizada puede tragarse la RAM del teléfono, fastidiar la multitarea y empeorar el rendimiento general del dispositivo. Y eso se nota todavía más en la gama baja y media, donde cada giga cuenta. Google también ha dejado claro que no habla solo de buenas prácticas o de una sugerencia técnica: las aplicaciones que no lleguen a tiempo pueden perder visibilidad en Google Play y ver limitadas sus opciones de publicación, con efectos directos en las descargas y en el negocio.
Este endurecimiento de las reglas coincide, además, con una presión fuerte sobre la cadena de suministro de memoria.
La demanda de memoria de gran ancho de banda para grandes centros de datos está desviando capacidad de producción que antes se destinaba a la DRAM de consumo, la que acaba dentro de smartphones, portátiles y otros dispositivos cotidianos. El resultado es una oferta más apretada y precios al alza. J.P. Morgan Global Research calcula que el precio de la DRAM podría subir más de un 400 % entre principios de 2024 y finales de 2026, así que los fabricantes se enfrentan a un dilema bastante claro: asumir el golpe en costes o recortar especificaciones.
Y eso ya empieza a verse.
Están apareciendo nuevos modelos, sobre todo en las gamas más asequibles, con configuraciones de RAM menos generosas de lo que cabría esperar.
Si esa tendencia sigue, la eficiencia del software dejará de ser un extra para convertirse en una necesidad básica. También en mercados muy sensibles al precio, donde podría crecer la demanda de móviles reacondicionados. Google, por su parte, acompaña este cambio con nuevas herramientas en Play Console, según explica la compañía, para analizar mejor el consumo de memoria, detectar cuellos de botella y corregir problemas antes de 2027.