La cuarta temporada de The Witcher, protagonizada por Liam Hemsworth, debutó con cifras preocupantes, registrando una caída del 50% en sus reproducciones en comparación con la tercera temporada, que contaba con Henry Cavill en el papel de Geralt de Rivia. En sus primeros cuatro días, la serie alcanzó 7,4 millones de visualizaciones, muy por debajo de los 15,2 millones que llegaron a ver la tercera temporada y los 18,5 millones de la segunda, lo que indica un descenso significativo en el interés del público.
Una serie que está dando señales de fatiga
Curiosamente, la cuarta temporada no logró posicionarse como la serie más vista de la plataforma durante su estreno. La comedia romántica Nadie quiere esto la superó, alcanzando 9,4 millones de visualizaciones en su segunda semana. Además, The Witcher: Las Ratas: Una historia de The Witcher, un telefilme lanzado en paralelo, tampoco ha conseguido destacar en el top 10 de Netflix.
Las críticas hacia esta nueva entrega han sido abrumadoramente negativas, reflejándose en plataformas como Rotten Tomatoes e IMDb, donde tanto la serie como el telefilme han recibido un descontento significativo por parte de los fanáticos. Esto se alinea con el creciente desánimo entre los seguidores de la franquicia, muchos de los cuales han hecho eco de sus preocupaciones mediante amenazas de boicot.
A pesar de estas cifras y de la reacción negativa, la quinta y última temporada de The Witcher ya está confirmada, aunque la posibilidad de spin-offs o proyectos adicionales parece estar en la cuerda floja. La situación actual genera incertidumbre sobre el futuro de la saga adaptada de la obra de Andrzej Sapkowski, lo que ha llevado a los aficionados a cuestionar la dirección que tomará la franquicia.