The Witcher 3: Wild Hunt es uno de esos juegos que no se acaban nunca. No importa cuántas horas le eches, siempre hay algo más que hacer y siempre hay un motivo para volver. La razón es evidente. Sus personajes carismáticos, sus excelentes tramas secundarias y unos sistemas adictivos y muy interesantes. Si además le sumamos que en CD Projekt han ido expandiéndolo con los años, han dejado pocas razones para no hacerlo cuando parecía que ya nos habíamos librado.
Pero con 11 años a sus espaldas todo juego se agota. Incluso si no se acaba. Por eso es normal que incluso el fan más acérrimo busque un juego al que hincarle el diente. Y nunca mejor dicho. Porque el juego que parece querer ocupar su puesto es uno de vampiros y lo ha hecho su propio director, que ha abandonado CD Projekt. Su nombre es The Blood of Dawnwalker y aspira a ser el nuevo The Witcher.
Un Geralt más pálido
La premisa no podría ser más sencilla. En el siglo XIV una plaga está acabando con un reino de los Cárpatos. Aprovechando la situación, un vampiro anciano se hace con el poder prometiendo su sangre a los humanos, que ofrece inhumanidad a la plaga, a cambio de su vasallaje, lo cual lleva a un régimen de opresión. Aquí es cuando nuestro protagonista, Coen, intenta ser convertido en vampiro, pero por circunstancias desconocidas, acaba convirtiéndose en otra cosa: un Dawnwalker. Ni humano ni vampiro, una tercera cosa. Pero los vampiros lo dan por muerto y secuestran a su familia, dándole a Coen treinta días para salvar a su familia o que mueran a manos de los vampiros.
A partir de aquí, es todo lo que podemos de un Action RPG al estilo de The Witcher 3. Tenemos que explorar, hacer misiones secundarias, avanzar en la trama y descubrir toda clase de secretos. Pero con una limitación clara. Tenemos treinta días y treinta noches para completar el juego antes de que se acabe. Esto es innegociable y tenemos que tenerlo en cuenta.
Esto hace que el juego se sienta también más intenso y emocionante. No solo tenemos que avanzar, sino que tenemos que hacerlo con consciencia. Según se acercan los últimos días sentimos la presión y la amenaza de los vampiros, invitándonos a aproximarnos cada vez más hacia donde están. Y si bien nunca es un peligro real que nos quedemos sin tiempo, resulta emocionante e interesante esta limitación al tenerla siempre presente en la cabeza.
Un equipo familiarizado con este tipo de juego
Tampoco debería extrañarnos que en Rebel Wolves, el estudio desarrollador de The Blood of Dawnwalker, parezcan conocer perfectamente los mimbres de un buen Action RPG de esta clase. A fin de cuentas, vienen de hacer uno. Su director es Konrad Tomaszkiewicz, director de The Witcher 3: Wild Hunt y jefe de producción de Cyberpunk 2077, el cual dejó su posición en CD Projekt en mayo de 2021 tras investigaciones internas por alegaciones de bullying.
Tras eso, en febrero de 2022 fundó Rebel Wolves con su hermano Mateusz y con director de diseño Daniel Sadowski, el director narrativo Jakub Szamalek y el director de arte Bartłomiej Gaweł, todos con quienes trabajó en la serie The Witcher y Cyberpunk 2077. Llevando así todo el conocimiento que tenían de CD Projekt a este nuevo proyecto.
Con un recibimiento cálido por parte del público, la crítica no ha sido menos: actualmente situándose con un 83 en Metacritic, están lejos del excelente 92 de The Witcher 3: Wild Hunt, pero es una muy buena nota. Especialmente para el primer juego de un nuevo estudio, por más que sea de veteranos que han hecho The Witcher 3. Por eso, si eres fan de los juegos de CD Projekt, deberías darle una oportunidad a The Blood of Dawnwalker. Porque tiene los mimbres para ser tu nueva obsesión, al menos, hasta que tengamos algo nuevo de The Witcher.