Nos pasamos el día hablando de los juegos AAA. Que si ‘Call of duty’, que si ‘Gran Turismo’, ‘Halo’ o ‘Spider-man’. Y sin embargo, quienes están dando alegría a Steam y a las juegotecas digitales de medio mundo son los indie, que, al final, son los que se están arriesgando a ir un poco más allá, implantando nuevas mecánicas y maneras de jugar. Y sin embargo, están en peligro mortal.
Indie y el beneficio perdido
Es lo que opina, al menos, Mike Rose, CEO de la distribuidora No More Robots y especializado en juegos muy pequeñitos como ‘Not tonight’ y ‘Descenders’, que ha puesto sobre aviso a los gamers porque tienen que encontrar maneras cada vez más imaginativas de venderse. Sobre todo ahora que los acuerdos con Xbox Game Pass ya no están disponibles y Steam ha olvidado a los juegos pequeños en sus rebajas.
Donde antes, según Rose, podían solventar un año malo gracias a las rebajas veraniegas de Steam, ahora “solo son juegos AAA que han pagado por aparecer en los primeros puestos”. Dicho de otra manera: solo sube un poquito en ingresos, algo doloroso teniendo en cuenta que Steam está ganando un 50% más proveniente del mismo 1% de juegos que ya son famosos de por sí, impidiendo dar oportunidades a nuevos títulos.
Y entonces, ¿qué? ¿Cómo saldrán adelante los pequeños estudios y las distribuidoras enanas? De momento, No More Robots probará el año que viene a lanzar más juegos pero también más baratos de hacer, con la esperanza de que den beneficios muy pronto. “Proyectos pequeños y baratos que nadie se espera”, en sus palabras. Y esa es la clave para que el ecosistema indie se mantenga.
“Juegos muy baratos o caros de cojones”. Y tiene sentido: Devolver rara vez compra un juego barato por 400.000 dólares porque parece que están regalando el dinero, así que al final se va a dividir entre los juegos baratos para las distribuidoras pequeñas y los caros para las grandes. Con suerte, todos podrán sobrevivir en un globo que nunca para de hincharse… hasta que explote.