La enorme explosión del cohete Starship de SpaceX en noviembre del año pasado causó uno de los mayores agujeros jamás registrados en la ionosfera, según un estudio publicado en Geophysical Research Letters. Este agujero se extendió por miles de kilómetros y persistió durante casi una hora, afectando a multitud de sistemas de navegación por satélite y comunicaciones.
Starship, el cohete más grande y potente jamás construido, se lanzó desde Boca Chica, Texas. Sin embargo, la misión no salió como se esperaba. Tras separarse de la primera etapa, la nave explotó a 90 kilómetros de altura sobre el Golfo de México. Posteriormente, se produjo una segunda explosión a 150 kilómetros de altitud debido a la activación de su mecanismo de autodestrucción. Las ondas de choque generadas por estas explosiones viajaron a velocidades superiores a la del sonido, creando un agujero temporal en la ionosfera, una capa crucial para la propagación de señales de navegación por satélite.
El equipo de investigadores, liderado por Yury Yasyukevich, recopiló datos de más de 2.500 estaciones terrestres en Norteamérica y el Caribe, que registraron las señales de navegación por satélite durante las explosiones. Kosuke Heki, geofísico que revisó el estudio, destacó que el agujero no fue tan grande como el causado por la erupción de un volcán de Tonga a principios de 2022, pero superó al producido por el histórico meteorito que cayó cerca de Cheliábinsk (Rusia) en 2013, el mayor en un siglo.